Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







martes, 28 de octubre de 2014

PLANTAS DESALADORAS : LAS TREGUAS DE CONAGUA



Al ritmo que va la tortuga, es decir CONAGUA, jamás dará aquélla alcance al veloz Aquiles. El filósofo Zenón tendrá, así, siempre la razón de parte suya.
Más aún, de seguir así las cosas, por las razones o sinrazones del caso, cuando al fin se resuelva el controvertido caso, seguramente todos estaremos muertos.
Lleva ostensible delantera la política, o mejor, la politiquería. El abrumado quelonio, en apabullante desventaja, ha sufrido de todo. La demagogia aunada a la perversa criminalidad se impone, a pesar de los esfuerzos heroicos, pacíficos hasta ahora,  pero son insuficientes a fin de contener el desenlace, mediante el recurso de negociar lo negociable y acordar lo conducente.
No obstante, mientras gana el arte de mentir y de vencer con todas las artimañas a su alcance, las falanges de la imposición y la anarquía, las ciencias naturales y las técnicas fundadas en ellas hacen lo pertinente. Se labora intensivamente en todo aquello que ha hecho, hace y seguramente hará, el conocimiento racional con el propósito de fomentar el progreso, motivar la planeación y aplicar los rendimientos en el laboratorio y a través de la experimentación inducida y controlada según el método del cálculo y la matemática.
Nos referimos a los esfuerzos heroicos en el sentido de hacer lo más con lo menos, sin importar el qué dirán y sin pensar muchas veces lo que aconseja la lógica de los descubrimientos, con lenguaje de K. Popper. Dicha actividad, programada y llevada a efecto en el ITSON bajo el magistral rectorado del Dr. Isidro Cruz Medina, puede ser la tabla salvadora frente al tsunami fraguado por los  reaccionarios a punto de protagonizar el naufragio de Sonora, del valle y la montaña; de las ciudades y el campo.
Dos proyectos de desaladoras incubados en el Tecnológico de Sonora (ITSON) configuran la reciente propuesta, a título de réplica sustentable, en favor de la productividad en los valles amenazados por el cambio ambiental, la contaminación brutal de las cuencas hídricas y el abandono de organismos cuya responsabilidad en el abasto del agua se traduce en complicidad e ineficacia. Todo en perjuicio de la agricultura, particularmente del Valle del Yaqui.
Son proyectos respaldados por la Fundación PRODUCE destinados a desalar el agua proveniente del mar, con la expresa finalidad de abastecer a los agricultores, llevando a los cultivos agua dulce durante todo el año. 
En manos de científicos e investigadores de la talla del doctor Rodrigo González Enríquez, egresado de la UNAM con la especialidad en Ciencias de la Tierra (Tribuna del Yaqui, 13-09-14), el proyecto goza “a priori” de la confiabilidad y la certidumbre requeridas por lo que se refiere a objetividad y aplicabilidad, así como por tener consigo la garantía de la máxima institución regional, el Tecnológico de Sonora, en cuanto a investigación y ciencias aplicadas.
No se olvida que González Enríquez es copartícipe en la propuesta, hace casi cinco años emanada del ITSON, con el fin de suplir la construcción del Acueducto Independencia mediante el proceso de desalar agua, a precio mucho menor que el estimado por asesores del Gobierno y así cubrir la demanda del vital insumo, ya  acentuado, desde entonces acrecentado gradualmente. Hay constancia de que, junto con la participación de técnicos israelíes, era así factible resolver oportunamente lo que es hoy crucial dilema y hasta enigma indescifrable.

Agua desalada es la oferta por parte del ITSON. Agua desalada como la mejor opción para el desarrollo y el crecimiento del campo, en defensa de la salud humana, a cuyo ofrecimiento responden, con su aval y asentimiento, productores de Caborca y de la Costa de Hermosillo, hoy zonas flageladas por la atroz contaminación de las arrogantes mineras y desprevenidos burócratas.