Al ritmo que va
la tortuga, es decir CONAGUA, jamás dará aquélla alcance al veloz Aquiles. El filósofo
Zenón tendrá, así, siempre la razón de parte suya.
Más aún, de
seguir así las cosas, por las razones o sinrazones del caso, cuando al fin se
resuelva el controvertido caso, seguramente todos estaremos muertos.
Lleva
ostensible delantera la política, o mejor, la politiquería. El abrumado
quelonio, en apabullante desventaja, ha sufrido de todo. La demagogia aunada a
la perversa criminalidad se impone, a pesar de los esfuerzos heroicos,
pacíficos hasta ahora, pero son insuficientes
a fin de contener el desenlace, mediante el recurso de negociar lo negociable y
acordar lo conducente.
No
obstante, mientras gana el arte de mentir y de vencer con todas las artimañas a
su alcance, las falanges de la imposición y la anarquía, las ciencias naturales
y las técnicas fundadas en ellas hacen lo pertinente. Se labora intensivamente
en todo aquello que ha hecho, hace y seguramente hará, el conocimiento racional
con el propósito de fomentar el progreso, motivar la planeación y aplicar los
rendimientos en el laboratorio y a través de la experimentación inducida y
controlada según el método del cálculo y la matemática.
Nos
referimos a los esfuerzos heroicos en el sentido de hacer lo más con lo menos,
sin importar el qué dirán y sin pensar muchas veces lo que aconseja la lógica
de los descubrimientos, con lenguaje de K. Popper. Dicha actividad, programada
y llevada a efecto en el ITSON bajo el magistral rectorado del Dr. Isidro Cruz
Medina, puede ser la tabla salvadora frente al tsunami fraguado por los reaccionarios a punto de protagonizar el
naufragio de Sonora, del valle y la montaña; de las ciudades y el campo.
Dos
proyectos de desaladoras incubados en el Tecnológico de Sonora (ITSON) configuran
la reciente propuesta, a título de réplica sustentable, en favor de la
productividad en los valles amenazados por el cambio ambiental, la
contaminación brutal de las cuencas hídricas y el abandono de organismos cuya
responsabilidad en el abasto del agua se traduce en complicidad e ineficacia. Todo
en perjuicio de la agricultura, particularmente del Valle del Yaqui.
Son
proyectos respaldados por la Fundación PRODUCE destinados a desalar el agua
proveniente del mar, con la expresa finalidad de abastecer a los agricultores,
llevando a los cultivos agua dulce durante todo el año.
En
manos de científicos e investigadores de la talla del doctor Rodrigo González
Enríquez, egresado de la UNAM con la especialidad en Ciencias de la Tierra
(Tribuna del Yaqui, 13-09-14), el proyecto goza “a priori” de la confiabilidad
y la certidumbre requeridas por lo que se refiere a objetividad y
aplicabilidad, así como por tener consigo la garantía de la máxima institución
regional, el Tecnológico de Sonora, en cuanto a investigación y ciencias
aplicadas.
No
se olvida que González Enríquez es copartícipe en la propuesta, hace casi cinco
años emanada del ITSON, con el fin de suplir la construcción del Acueducto
Independencia mediante el proceso de desalar agua, a precio mucho menor que el
estimado por asesores del Gobierno y así cubrir la demanda del vital insumo,
ya acentuado, desde entonces acrecentado
gradualmente. Hay constancia de que, junto con la participación de técnicos
israelíes, era así factible resolver oportunamente lo que es hoy crucial dilema
y hasta enigma indescifrable.
Agua
desalada es la oferta por parte del ITSON. Agua desalada como la mejor opción
para el desarrollo y el crecimiento del campo, en defensa de la salud humana, a
cuyo ofrecimiento responden, con su aval y asentimiento, productores de Caborca
y de la Costa de Hermosillo, hoy zonas flageladas por la atroz contaminación de
las arrogantes mineras y desprevenidos burócratas.