Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 27 de octubre de 2014

LUCES Y SOMBRAS: LA GRANJA SOLAR Y EL GASODUCTO



En la inauguración del Foro de Ahorro de Energía convocado por la CFE, el alcalde de Cajeme, Rogelio Díaz Brown, acaba de dar la gran campanada en la guerra contra la depredación ambiental. El munícipe cajemense da a conocer un proyecto en marcha  para la defensa del medio ambiente en la región, antídoto ante posibles efectos  nocivos a causa del cambio climático.
Se trata de la instalación de paneles solares en una extensión de veinte hectáreas, en cuyos espacios se ubicaría la primera granja solar para la demarcación, con el respaldo técnico del organismo encargado del agua potable, el alcantarillado y el saneamiento; y con la participación del sector privado. La iniciativa proviene de la propia CFE.
En medio de las recurrentes turbulencias originadas por la imposición arbitraria del Acueducto Independencia y por los tétricos pronósticos para el corto y mediano plazos de ecólogos y genetistas, el anuncio de Díaz Brown ocurre como lluvia refrescante en el desierto y como bálsamo curativo después del envenenamiento con ácidos tóxicos en los ríos Sonora y Bacanuchi.
El proyecto en cuestión implica, en principio, ventajas comprensibles aún para el común de los pobladores. Asimismo, llega a oídos de productores agrícolas, empresarios e inversionistas para quienes el ahorro es primordial en orden a la competitividad en los mercados. El ahorro es en el rubro de la energía, dado que se trata de la fuente solar, entendida como un beneficio generoso, un aporte benéfico de la Madre Naturaleza.
A lo anterior se suma la ventaja capital de su calidad, en la medida de ser anticontaminante y libre de efectos corrosivos, para la salud humana, la integridad de la fauna y del suelo, como también favorable a la cosecha de productos alimenticios.
Entre paréntesis, cabe hacer un reconocimiento al munícipe cajemense quien, día a día,  muestra cómo el oficio de gobernar no es cuestión de inspiración y mucho menos de tanteos y de alianzas inefables. En este y otros casos, el alcalde enarbola la defensa de los gobernados de su jurisdicción, por ejemplo en la desigual lucha por el uso y usufructo legítimo del agua, cuyos veneros tratan de escriturarlos los usurpadores del poder público en el sur de la Entidad.
Predica, así, con el buen ejemplo: auspiciar propuestas como la de la  granja solar, al par que encabeza marchas de protestas, participa espontáneamente en mociones legales y con base en la competencia de su cargo: En fin, contribuye hasta donde le es posible en el bienestar de la sociedad por diversos medios.
Volviendo al tema, las granjas solares en el semidesierto parecen un bello sueño o inasible ficción, un proyecto de país postmoderno o de un gobierno de primer mundo. No es así, por supuesto. Se genera, es verdad, en una región flagelada por la discriminación política y económica, agudizada la situación de sus pobladores por el desdén y la inepcia de autoridades que teniendo ojos y oídos, no ven ni escuchan.
En víspera de que se escuche la última llamada de la SCJN, misma que sin duda resonará en todo el territorio nacional después del escenario dantesco de Guerrero y de la salida forzada del que fuera mandatario en la desdichada Entidad, la vacuna contra la corrupción, del latrocinio y del desgobierno en Sonora parece surtir efectos positivos.  A lo de la granja solar habría que sumar como un dígito venturoso lo del gasoducto de FENOSA a título de proveedora de gas natural para los municipios de Cajeme, de Navojoa y de otras partes del Estado de Sinaloa. Pero ya habrá oportunidad para comentar este promisorio y providencial proyecto.

Por lo que vemos, las sombras se disipan a pesar de los pesimistas. Y hay luces en la  impenetrable oscuridad. Todo confirma que no hay mal que dure para siempre.