Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 27 de octubre de 2014

¡ALTO A LA DISCRIMINACIÓN!: ULTIMÁTUM DE LA TRIBU YAQUI


Ciudadanos de segunda y de tercera son los normalistas de Guerrero, los indígenas de Chihuahua y de Sonora,  y los desamparados ejidatarios. Han sido, y por lo visto seguirán siendo, los marginados en permanente acoso por motivos económicos, raciales y políticos.
Los primeros forman parte de la “clase” estudiantil contestataria del país a la que se asocian epítetos de irresponsabilidad, de nulos rendimientos y hasta de parásitos onerosos para el erario nacional. Los segundos son dramático ejemplo por la suma y multiplicación de abusos y latrocinio en su contra, a cargo de funcionarios deshonestos, y por temidos hacendados modernos en alianza con la criminalidad.
Mexicanos en calidad de apátridas son, asimismo, los más pobres entre los desheredados, los comuneros y trabajadores de la tierra que sobreviven milagrosamente a expensas de la explotación, el hambre y el hurto.
El ultimátum de la Tribu Yaqui es, sin duda, clamor a todos los vientos de la tolerancia, apatía y complicidad por una comunidad abandonada a sus atroces y ancestrales adversarios: los nuevos dueños, nacionales y extranjeros, de tierras y del subsuelo mexicano, amparados en densa impunidad por la ilegalidad, el contubernio y la corrupción de la justicia.
A la letra, el ultimátum advierte: “…No nos vamos a quedar con los brazos cruzados. Hacemos un llamado al Gobierno Federal para que no pase algo más drástico. ¿Quieren que suceda algo, que nos levantemos en armas o que tomemos otras medidas que también podemos hacer?"
Concluye lacónicamente el Manifiesto: El Gobierno Federal tiene la palabra.
A partir de ahora, los Poderes de la Federación no tendrán excusa alguna o justificación para hacerse ciegos y sordos, al igual que  lo hacen instancias de la localidad, a la cabeza el Ejecutivo, el insensible y aprendiz de político, émulo del depuesto gobernador de Guerrero.
Los líderes de la Tribu toman la vanguardia en esta guerra defensiva, con temeridad y  acostumbrada reciedumbre y valor a toda prueba. De acuerdo con la premisa de “Vivir o morir” aseguran, con resolución heroica, que ya no habrá más tolerancia disfrazada de tregua.
Ellos han soportado todo: atropellos del mandatario, quien a su antojo decidió la construcción del Acueducto, incumpliendo disposiciones de PROFEPA,  SEMARPA y de CONAGUA. Además ignoró, soberbiamente, el Manifiesto de Impacto Ambiental. Han resistido la invasión de sus propiedades, tolerada y amparada por instancias obligadas a respetar la seguridad de los pobladores y productores; irresponsabilidades de los órganos tutelares de la salud, el empleo y el bienestar.
Se entiende, así, la perentoria declaración de la dirigencia yaqui a la luz del cansancio que ya hizo crisis, por la confabulación de funcionarios de justicia, lo mismo locales que federales, con propietarios del poder político y económico. Todo esto aunado a los embates de la miseria originada por las injusticias aludidas, agudizada por el sombrío panorama en el corto plazo prevista por la depredación ambiental, la contaminación de cuencas hídricas, la retención de recursos que derivan en desempleo, pobreza y enfermedad.
La declaración es advertencia a tiempo para quienes tienen la última palabra.

Ha pasado el turno para la SCJN, cuyas resoluciones carecen de eficacia. Ejemplo: la prórroga a la CONAGUA. Han sido rebasados los despachos en cuyas manos, por largos cinco años, estuvo la resolución de graves atropellos de la autoridad. Y qué decir de los titulares de órganos cuya negligencia contribuye a que el odio, la venganza y el exterminio estén a punto de convertir al pacífico, laborioso y otrora Estado granjero de México, en un nuevo estallido cruento causado por la impunidad. Los resabios, bien lo sabemos, se vuelven gigantesca hoguera que nada ni nadie es capaz de contener.