Cumplió
recientemente el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) sus primeros 59 años y
entró en los umbrales de la tercera edad. Llega radiante de vida, lo que
equivale a decir pletórico de planes, proyectos y anhelos de creatividad. Su
población estudiosa alcanza en número cerca de 20 mil. La prestigiada planta
magisterial lo coloca a la vanguardia de la enseñanza científica y tecnológica
en el sur de Sonora, bajo la rectoría actual del doctor Isidro Roberto Cruz
Medina, rodeado por selecto grupo de académicos y administrativos. Conmemora
los 50 años de la Carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas.
Entra,
así, a nuevo jubileo el ex ITNO (Instituto Tecnológico del Noroeste, para los
sobrevivientes de la inolvidable década de los ´50, entre los que se incluye
quien esto escribe) Reinicia su travesía la hoy radiante universidad, el ITSON,
hoy por hoy faro luminoso de cultura superior. Deja atrás sus “ayeres”, cuando
se debatió entre la muerte prematura y la diaria batalla por hacer camino al
andar.
El
ITSON tiene tras de sí una historia que difícilmente podría interpretarse como
fruto del “dejar hacer, dejar ´pasar”.
Su
existencia no es fruto de la causalidad. Tampoco de una especie de itinerario
trazado de antemano. No nació de la nada, pues de la nada, nada se sigue. Fue
compleja su infancia, difícil su adolescencia y pujante su juventud. Ahora,
luce una personalidad ejemplar en los
anales de la educación media y superior en Sonora.
Bajo
la conducción del Dr. Cruz Medina. el ITSON se prepara para festejar su LX aniversario. Celebración en
grande; es decir, pondrá en alto el legado que ha conjuntado en estas seis
décadas, a fin de: abrirse paso con recursos humanos propios, actuando a la
altura de un plantel educativo modernizador, digno de ese nombre.
En
la memoria histórica su presencia en la ahora Ciudad Universitaria en la que se
ha convertido Cajeme, hay constancia de su papel en calidad de institución
asesora para la defensa ciudadana del ambiente, de los recursos en cuanto al
cuidado fundado en las ciencias y las técnicas,
de la tierra, el agua y el aire.
En
sus archivos palpita su contribución como plantel educativo especializado para
formar e informar a sus egresados, en planos de excelencia al servicio de la
transformación empresarial, agrícola, industrial; todo ello con el compromiso social, fomentado
previamente por medio de la enseñanza-aprendizaje, según los métodos de la
escuela activa aplicables desde los niveles básicos, intermedios, hasta llegar a
los estratos superiores.
El
ITSON es presente y futuro, pleno de
proyectos y planes novedosos. Inicia sus festejos con el vigor, la lucidez y el
brío de los años mozos. Desde sus sedes del Náinari y del Centro de la ciudad,
sus aulas, laboratorios y bibliotecas irradian, lo mismo en Navojoa que en Guaymas,
el anhelo de superación, competitividad y modernización en la planificación, la
oferta de hallazgos útiles para la actividad agropecuaria, industrial y
económica.
Su
rector, el Dr. Cruz Medina convoca a las instancias federales y del Gobierno
del Estado a que atiendan, con atingencia y solicitud, las urgencias que más
apremian en el ITSON, orgullo ahora de Cajeme. Y estas urgencias son de orden
económico o material.
Si
en 2014 los subsidios de la Federación y del Estado alcanzaron el monto de casi
mil millones de pesos, ¿no sería mucho
esperar que en 2015, año del 60 Aniversario,
fuesen más los recursos por parte de los gobiernos de la República y de la
Entidad, como respuesta a que la educación promueve convivencia en armonía,
progreso, prosperidad y paz social? Más aún: tomando en cuenta que las
universidades, las normales y los tecnológicos preparan ciudadanos responsables,
inteligencias libres para el bienestar general de la sociedad.