A
sus casi sesenta años, el ITSON demuestra que la vida de las instituciones
resiste a lo temporal. En lugar de envejecer, adquieren renovada presencia y
actualidad. Goza el Tecnológico de buena, extraordinaria salud. El doctor
Isidro Cruz Medina, su Rector actual, anuncia cambios sustanciales en la vida
administrativa y académica de la institución, previa consulta a la comunidad,
asegura Jesús Héctor Hernández, Vicerrector.
La
inconformidad estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) pone sobre
aviso a los directivos de centros educativos, especialmente públicos, acerca de
un fenómeno sociológico que vale la para observar para tener pautas a seguir
ante conductas que se manifiestan frente a situaciones nuevas.
En
general, las circunstancias en todo proceso de cambio van desde la resistencia
hasta la aceptación implícita. En el IPN, los contestatarios de la protesta
estudiantil argumentan que se trata de imponer reformas académicas sin que haya
mediado la debida información, a través de consulta a representantes de los
órganos de participación comunitaria.
En
el caso del ITSON, su rector es garante de que las modificaciones se harán con
el aval de diagnósticos a la vista, según el consenso y el juicio de la
comunidad en su conjunto: docentes, alumnos y directivos. Académico fogueado en
las arduas y metódicas funciones de investigador en el centro especializado de
estudios agrícolas (CIANO), sus experiencias como hombre de ciencia le llevan a
tomar en cuenta los valores de la medición, es decir, lo cuantitativo junto con
los valores de la excelencia (lo cualitativo), todo lo cual requiere de
observación y sentido de los tiempos a fin de que la improvisación no irrumpa
con resultados no deseables.
Sucesor
del Instituto Tecnológico del Noroeste (ITNO), el Tecnológico de Sonora es
plantel de vanguardia dentro de la gama extraordinaria de instituciones de
enseñanza superior no sólo en el Valle del Yaqui, como tampoco en el sur de
Sonora. Cubre su influjo hacia todo el Noroeste. Tiene en su haber el
reconocimiento de la sociedad por representar las mejores causas bajo su
incumbencia en lo académico y en los enclaves de la investigación aplicada.
Cuenta con el apoyo explícito y puntual del Municipio de Cajeme, y tiene de su parte
el generoso apoyo de su Patronato.
Al
respecto, hay positiva aceptación hacia las declaraciones del presidente
del Patronato del ITSON, Marco Aurelio Jaime Ortega,
acerca del cúmulo de investigaciones que
produce la institución, ponderada como de alta calidad innovadora en temas de
interés y trascendencia económica y social.
El Patrono pone
el dedo en una de las partes más sensibles de la institución.
En efecto, el
grado de excelencia, académica y de investigación está fuera de toda
controversia. Sin embargo, en este renglón hay algo que amerita un análisis de fondo, una
evaluación rigurosa en el sentido de que se abre una especie de “hiatus” entre
la oferta y la demanda, entre la siembra, la cosecha y su ulterior aprovechamiento
y beneficio.
Esto sucede en Filosofía,
en donde los pensadores elaboran sus más acabadas teorías, dan cuerpo a sus más
lúcidas elucubraciones que se intercambian entre sí, con lujo de academicismo y secrecía, dignos de admiración.
Pero sus conclusiones resultan extrañas y peregrinas para la sociedad en
general, la cual cubre los estipendios de los modernos émulos de Platón, Hegel
o Marx.
De ida y vuelta,
no obstante es, debe ser, la autopista trazada
entre académicos y sociedad (industriales, empresarios o agricultores). La
oferta y la demanda también imperan en este dominio que hace, debiera hacer, de
la enseñanza superior un puente de entendimiento y comunicación con quienes le
dan sustento y permanencia. La gratitud, por lo demás, tiene en esto asimismo
un signo insoslayable.