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Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







miércoles, 1 de octubre de 2014

ITSON: ANTE LOS NUEVOS HORIZONTES




A sus casi sesenta años, el ITSON demuestra que la vida de las instituciones resiste a lo temporal. En lugar de envejecer, adquieren renovada presencia y actualidad. Goza el Tecnológico de buena, extraordinaria salud. El doctor Isidro Cruz Medina, su Rector actual, anuncia cambios sustanciales en la vida administrativa y académica de la institución, previa consulta a la comunidad, asegura Jesús Héctor Hernández, Vicerrector. 
La inconformidad estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) pone sobre aviso a los directivos de centros educativos, especialmente públicos, acerca de un fenómeno sociológico que vale la para observar para tener pautas a seguir ante conductas que se manifiestan frente a situaciones nuevas.
En general, las circunstancias en todo proceso de cambio van desde la resistencia hasta la aceptación implícita. En el IPN, los contestatarios de la protesta estudiantil argumentan que se trata de imponer reformas académicas sin que haya mediado la debida información, a través de consulta a representantes de los órganos de participación comunitaria.
En el caso del ITSON, su rector es garante de que las modificaciones se harán con el aval de diagnósticos a la vista, según el consenso y el juicio de la comunidad en su conjunto: docentes, alumnos y directivos. Académico fogueado en las arduas y metódicas funciones de investigador en el centro especializado de estudios agrícolas (CIANO), sus experiencias como hombre de ciencia le llevan a tomar en cuenta los valores de la medición, es decir, lo cuantitativo junto con los valores de la excelencia (lo cualitativo), todo lo cual requiere de observación y sentido de los tiempos a fin de que la improvisación no irrumpa con resultados no deseables.
Sucesor del Instituto Tecnológico del Noroeste (ITNO), el Tecnológico de Sonora es plantel de vanguardia dentro de la gama extraordinaria de instituciones de enseñanza superior no sólo en el Valle del Yaqui, como tampoco en el sur de Sonora. Cubre su influjo hacia todo el Noroeste. Tiene en su haber el reconocimiento de la sociedad por representar las mejores causas bajo su incumbencia en lo académico y en los enclaves de la investigación aplicada. Cuenta con el apoyo explícito y puntual  del Municipio de Cajeme, y tiene de su parte el generoso apoyo de su Patronato.
Al respecto, hay positiva aceptación hacia las declaraciones del presidente del  Patronato del  ITSON, Marco Aurelio Jaime Ortega, acerca  del cúmulo de investigaciones que produce la institución, ponderada como de alta calidad innovadora en temas de interés y trascendencia económica y social.
El Patrono pone el dedo en una de las partes más sensibles de la institución.
En efecto, el grado de excelencia, académica y de investigación está fuera de toda controversia. Sin embargo, en este renglón hay algo  que amerita un análisis de fondo, una evaluación rigurosa en el sentido de que se abre una especie de “hiatus” entre la oferta y la demanda, entre la siembra, la cosecha y su ulterior aprovechamiento y beneficio.
Esto sucede en Filosofía, en donde los pensadores elaboran sus más acabadas teorías, dan cuerpo a sus más lúcidas elucubraciones que se intercambian entre sí, con lujo de  academicismo y secrecía, dignos de admiración. Pero sus conclusiones resultan extrañas y peregrinas para la sociedad en general, la cual cubre los estipendios de los modernos émulos de Platón, Hegel o Marx.

De ida y vuelta, no obstante  es, debe ser, la autopista trazada entre académicos y sociedad (industriales, empresarios o agricultores). La oferta y la demanda también imperan en este dominio que hace, debiera hacer, de la enseñanza superior un puente de entendimiento y comunicación con quienes le dan sustento y permanencia. La gratitud, por lo demás, tiene en esto asimismo un signo insoslayable.