Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 31 de octubre de 2014

CAMINOS Y PUENTES FEDERALES: MONTAÑAS ARRIBA


Las carreteras, autopistas y vías férreas unen aldeas, poblados y ciudades. Comunican y dan prosperidad, haciendo más seguro y confortable el tránsito y la movilización de enseres y personas. Las nuestras, prescindiendo de las redes ferroviarias, hacen posible el crecimiento y desarrollo de valles y llanuras, elevando los índices de productividad y de bienestar social en lo concerniente a empleo, recreación y auxilio oportuno por razones de salud.

Otro escenario son los caminos que cruzan las zonas montañosas y las impresionantes serranías. En lugar de unir y entrelazar poblados y comunidades, muchas de ellas son como retenes infranqueables. Acentúan el aislamiento y por tanto la pobreza entre aquellas poblaciones asentadas ahí con la esperanza de mejorar las condiciones de vida.

La noticia acerca de una fuerte inversión en caminos vecinales, en beneficio de carreteras que llevan del valle a la Sierra Madre sonorense, es recibida con júbilo entre la población marginada que sobrevive en parajes de las estribaciones de la montaña que comienzan desde la demarcación del municipio de Tesopaco hasta llegar a las altiplanicies en alturas que alcanzan más de 2 mil metros sobre el nivel del mar, a la cumbre boscosa alrededor de Yécora.

Entera el diputado federal Faustino Félix Chávez a los habitantes de su jurisdicción sobre la reconstrucción, para empezar, del tramo carretero que va de Esperanza a Hornos, no sin dejar de hacer dos acotaciones importantes: una, es capítulo inicial en ambicioso programa de restauración, ampliación de la ruta que unirá el Valle del Yaqui con la capital chihuahuense en un próximo y deseable futuro.

Dos: propone el legislador cajemense federalizar la carretera que, por cierto, se concibe como supercarretera por el número de carriles, libramientos, puentes y sobre todo por el trazado moderno que, por fin, evitaría la recurrente pérdida fatal de vidas humanas y la merma deplorable de bienes y enseres por parte de los humildes lugareños y viajeros en tránsito.

Zona flagelada por la acción criminal de vividores de lo ajeno, la sierra sonorense ingresaría, así, a la era del progreso en donde el turismo, la agricultura y la ganadería en auge fuesen pilar de bienestar colectivo, de crecimiento social y económico de miles de familias en letal empobrecimiento a causa de la falta de escuelas, de comunicaciones modernas y apoyos crediticios.

Digna del aval de la población que padece ancestral incomunicación, olvidados sus pobladores de los beneficios más elementales que dependen del Ejecutivo estatal, la iniciativa para federalizar la vía carretera, montaña arriba, del diputado Félix Chávez se justifica a la luz de la práctica política en vigor de retener los dineros que pertenecen a los ciudadanos y, como ahora, a expensas y resultas de ilegal usufructo por manos inescrupulosas.

Mientras toma carta de ciudadanía el renovado ideal federalista, convirtiéndolo en ejercicio cotidiano con la finalidad de dar sentido social, equitativo y redistributivo a la riqueza social y a los ingresos y egresos públicos, corre a cargo de ciudadanos y representantes populares el encontrar fórmulas dentro del mismo Pacto federal para contrarrestar la política bautizada popularmente como del “azadón”: todo para acá, nada para allá.


Y mientras esto sucede, habrá que extender espontáneo y merecido reconocimiento a quienes dan voz a quienes no la tienen y ponen oídos diligentes para escuchar y atender urgencias que apremian, dando a la representatividad el carácter democrático que le corresponde y a la reforma electoral caminos viables para escoger y elegir, en la venidera contienda comicial, a los mejores.