No
habrá para CONAGUA, todo lo hace entender así, tercera y última llamada. El pasado 3 de junio, hará ya cuatro meses,
se agotó el término fijado por la SCJN a
fin de que el organismo federal resolviera sobre tres títulos de asignación de
agua otorgados a la Comisión Estatal de Agua de Sonora. David Korenfeld, titular de CONAGUA, pidió al
Supremo Tribunal, sucesivamente, prórrogas con el propósito de dilucidar acerca
de la conformidad o no de la concesión aludida con lo que prescribe la
normatividad y en relación con la operación del Acueducto Independencia.
El
próximo 27 de este mes vence el término de la segunda y última prórroga
acordada por la Suprema Corte. No hay, habrá que recordar, “plazo que no se
cumpla” en éste como en otras situaciones similares.
Sobre
la Comisión de referencia, CONAGUA, pesan no una sino varios señalamientos que
la colocan en la mira de aquellos inconformes para quienes el organismo en
cuestión incumple, una y otra vez sus funciones las cuales derivan en
conflictos reales y potenciales. La controversia planteada en el Estado de
Sonora está viva y latente: es por abuso de autoridad tolerada hasta más no
decir y se convierte en brecha y precipicio que divide a los sonorenses en dos
entidades: la del sur y la del norte, ambas enfrentadas, sin que medie
autoridad ejecutiva eficiente y eficaz, y sin que las instituciones locales de
justicia hagan valer el sedicente Estado democrático de Derecho.
Faustino
Félix Chávez, el diputado federal cajemense que abandera con entereza, dignidad
y valor en San Lázaro la causa de sus coterráneos y representados, expresa (Tribuna
del Yaqui, 30-09-14) lo perentorio de las prórrogas, así como lo tocante a las indagaciones de CONAGUA en
torno a la legalidad de la llamada Presa Padrés, asunto que tiene estrecho
vínculo con el controvertido Acueducto que, por hoy, es testimonio de
ingobernabilidad y monumento de cinismo y despojo, a mitad del día y en vía
pública.
Sobre
lo primero, acerca de los títulos otorgados en el caso del Acueducto, no hay al
parecer vuelta de hoja. En breve podría ser “Caso Juzgado” y entonces convertirse
en un buen ejemplo de aquello que no tiene por qué repetirse, algo en lo que no
hay razón para que incurrieran en su comisión, modestos y mucho menos encumbrados
funcionarios o ejecutivos de los Estados o de la Federación.
En
lo que se refiere al segundo punto, acerca de la Presa del Gobernador, la “hija
del Acueducto Independencia”, la respuesta de Korenfeld al diputado cajemense, Faustino
Félix Chávez, no se hizo esperar: Dijo “Aún no concluye la investigación”. Y
era de esperarse, tomando en cuenta el ritmo burocrático y la inefectividad del
organismo que encabeza.
Dicho
de otro modo: si a CONAGUA le ha llevado por lo menos dos años resolver lo del
Acueducto, ¿cuánto tiempo, cuántas prórrogas más no requerirá para finiquitar
lo de la presunta aberración que hoy es motivo de irritabilidad social en la Entidad?
¿Y
qué decir de los abusos en grado de temeridad provocados por la Minera de
Cananea que vuelve a remitirnos a los preámbulos de la Revolución y a los
umbrales enigmáticos de las expropiaciones, del Petróleo y de la Electricidad?
No
ha estado solo el legislador de Cajeme en lo que sigue siendo una desigual lucha
por los derechos del agua, una batalla por la humanidad de los yoremes de la
Tribu Yaqui y una contienda por los valores del federalismo, hoy en dramática
crisis.
No
ha estado solo el diputado federal. Da ejemplo a la vera de un federalismo
nuevo, de cuño y sello innovador, en el
cual la “ley del rastrillo”, la de “todo para acá” llegue a su punto final.
Mal
se entendería el Pacto Federal si bajo su égida se dejan medrar a la impunidad,
a la impostura, al latrocinio y a la ingobernabilidad.