Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







miércoles, 29 de octubre de 2014

CONSULTA A LA COMUNIDAD: EL AUTOGOBIERNO UNIVERSITARIO



Los vientos políticos soplan fuerte sobre  el país y traen de todo. Dejan esperanzas lo mismo que zozobra y desesperación. Las movilizaciones estudiantiles en la capital de la República como en la mayor parte del territorio son botón de muestra de la escondida ebullición volcánica que palpita sobre el subsuelo nacional.
La enseñanza pública sobrelleva embates desde sus cimientos hasta la cúpula representada por las escuelas normales, los institutos tecnológicos y las universidades. El Instituto Politécnico Nacional (IPN) batalla por alcanzar plena autonomía en lo académico y lo administrativo, de acuerdo con sus propuestas. A su vez,  la Secretaría de Educación Pública da la impresión de no saber qué hacer ante lo duro más que por lo tupido. 
El debate sobre el autogobierno, es decir en torno a la autonomía, enciende polémica en el Congreso de Sonora, la cual llega a la opinión pública como una versión similar a lo ocurrido en la década de los 70 en la UNAM, con graves repercusiones en los años subsiguientes.
Comienzan a percibirse los embates en torno al Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) cuyo rector, el Dr. Isidro Roberto Cruz Medina, asume con singular prudencia y entereza la defensa de la institución con arreglo a la legalidad y constitucionalidad vigentes.
De suyo elocuentes son los ecos de aquella confrontación en obras de autores y coautores de la gran revolución librada por la Máxima Casa de Estudios a fin de que se consagrase la autonomía en el formato constitucional.
Viene al caso mencionar a Guillermo Soberón, patriarca del autogobierno universitario, con un par de libros: “Tres Rectores vistos por un Rector” y “La Universidad, Ahora”; a Diego Valadés con “La Universidad Nacional Autónoma de México”, a Ignacio Carrillo Prieto: “El personal Académico en la legislación universitaria”, sin  olvidar la obra de Jorge Pinto Mazal “El conflicto laboral en la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1977”. Y como trasfondo, los ensayos de Gastón García Cantú  “Javier Barros Sierra, 1968 y su “Historia en voz alta: la Universidad”.
En fin, ameritan cita “La rebelión estudiantil…”, por Víctor Flores Olea, y otros; “Conflicto y poder en la UNAM”, por Gerardo L. Dorantes. Y el título más reciente  “Autonomía Universitaria y Universidad Pública”, por Luis Raúl González Pérez y Enrique Guadarrama López, edición de la UNAM en el primer rectorado del Dr. José Narro Robles.
En Sonora, sumergida en crisis política y jurídica, una de las iniciativas es la enlistada con proyecto de Decreto a fin de reformar y adicionar disposiciones al ordenamiento con arreglo al cual se creó el Instituto Tecnológico de Sonora, y al de su Ley Orgánica, según el proyecto del diputado priista Abel Murrieta Gutiérrez
La iniciativa versa sobre el financiamiento de la educación universitaria, sus fuentes proveedoras y en tal sentido menciona su magnitud  para “lograr y preservar altos niveles de calidad”. Señala lo que, de acuerdo con el régimen autonómico que gozan los centros públicos de educación superior, es deber ineludible: el que las instituciones  de ese rango, con personalidad jurídica y capacidad para autogobernarse, adquieran y administren libre y responsablemente sus bienes y recursos
Todo ello iría bien, se infiere de la posición institucional que asume el Rector Cruz Medina, siempre y cuando la intencionalidad se apareje al Derecho. Más aún, que se tome en cuenta la voz de la comunidad universitaria, que haya de por medio una consulta a los alumnos y directivos, a titulares de órganos académicos y administrativos sobre los que descansa la autonomía.

El ITSON es vanguardia de enseñanza superior. Debe respetarse su estatus autonómico que ejerce de modo ejemplar. Y protegerlo ante embates políticos y de cualquier otro origen.