Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







miércoles, 20 de agosto de 2014

LXXX ANIVERSARIO: “CONVERSACIONES A FONDO”

 

Heráclito, filósofo de la temporalidad y la finitud, acertó al declarar que todo está sujeto al movimiento. Todo cambia, incluyendo los cauces por donde fluyen las nuevas corrientes de las aguas.
Así, cambian las cosas, los hombres y las instituciones. En resumidas cuentas, el hombre y el universo mismo son historia. Hegel sostendría que el espíritu (el espíritu absoluto) se mueve en la historia. Habría que precisar: el hombre, autor de este escenario en perpetuo torbellino, es el hombre de la cultura o de la historia universal.
En víspera de cumplir, como se dice, sus primeros ochenta años, el Fondo de Cultura Económica (FCE) hace demostración de juventud, haciendo caso omiso al refrán que la gente entrada en años solía repetir: “La vida comienza a los 40”. Se revitaliza el FCE en el corazón de un país que, asimismo, muestra renovada fuerza institucional a sus casi doscientos años de vida independiente.
Toma ímpetu juvenil la casa editorial de la puesta en marcha de un nuevo capítulo en el devenir de la nave republicana, México, enfilado hacia destinos promisorios,  con base en su mapa modernizador y su determinación de adecuar los viejos instrumentos, así como integrar una tripulación apta para realizar la  travesía.
Con Karl. R. Popper habría que coincidir que los buenos navíos requieren acreditados expertos, probos, que las conduzcan.
Bajo la denominación “Conversaciones a Fondo”,  experto en el arte de comunicar,   bibliófilo para más señas, José Carreño Carlón, él propone unir la suerte de la octogenaria catedral del libro al proyecto de modernización institucional en marcha. Su propuesta hace recordar lo de hace tres quinquenios cuando el propio FCE participó, a través de obras impresas, cuyo contenido iba de reformas en educación, política cultural, federalismo y sindicalismo, a temas sobre negociaciones comerciales de México con el mundo, hasta los de la renovación de los sectores agropecuario y forestal.
Inspirándose en aquel fermento finisecular,  y ante la actual etapa reconstructiva del Estado mexicano en áreas últimamente dejadas en manos inexpertas y  desnacionalizadoras, el FCE reasume, dice el Director General del FCE, Carreño Carlón, su vocación primigenia: aquella que va de la página impresa a la palabra hablada, al diálogo y a la discusión; es decir, al foro en donde promotores de ideas compartirán opiniones y juicios junto con hacedores de políticas, sin temor a la polémica y al desacuerdo ideológico o filosófico.
Lo que en un momento fue asunto sólo de Estado, diálogo entre quienes hacían y decidían sobre cuestiones de carácter colectivo y social, el proyecto del FCE interviene en buena hora, haciéndose partícipe con el despertar de una generación predispuesta a la apertura y a la renovación, con el concurso de todos. Y si en el pasado predominó la secrecía como método para reformar política y jurídicamente la estructura de la Nación, hoy en día los procedimientos van de abajo hacia arriba y la toma de decisiones se proyecta en forma transversal por medio de vasos comunicantes, a la vista de la mayoría.
El ir de la palabra al concepto y de éste a la norma, abre horizontes a la sana convivencia social. Es un paso en dirección al cambio con sentido transformador a través de la participación y el consenso.
Quedan atrás prejuicios sobre si primero es el acuerdo y después la retórica: el diálogo y la discusión entre los que gobiernan y los ciudadanos, entre los que piensan y deliberan, proponen e investigan, y los que conducen políticamente la nave de las instituciones.

A sus 80 años el FCE, casa en donde las ideas tienen que ver con una nación que cambia, da enseñanza valiosa en materia de comunicación plural, abierta y democrática, la cual va de la página impresa al ágora. Y de ahí retorna a la letra en armónica interdependencia.