El
estudio en materia hidrológica relacionada con la operatividad del Acueducto Independencia,
culmina con alentadoras noticias. Las da a conocer César Lagarda Lagarda,
director de la Cuenca del Noroeste (CONAGUA), conjuntamente con el hidrogeólogo
de la empresa ”Mekorot”, Emmanuel Schachmai, de Israel, en cuyo país operan
plantas desalinizadoras para el abasto del agua que consume la población
hebrea.
Habrá
agua para todos. Es decir, para los consumidores sonorenses de ciudades y del
campo, siempre y cuando se atienda la instrucción de tratar las aguas del mar
por medio de tecnologías modernas, y dar a la política su lugar: entidad
planificadora, previsora y con sentido económico y social.
No
existe, y los expertos lo saben, país en el planeta como no sea Israel, capaz
de dar un dictamen certero acerca del uso y usufructo del agua en términos cuantitativos
y cualitativos, sin descontar el cuidado en los costos socioeconómicos, y en oportunidad
para hacerlo; previsor de efectos en el medio ambiente a cortos, medianos y
largos plazos.
Ariel
Roffe, nuestro acompañante en Israel, del Ministerio de Relaciones Exteriores,
nos decía en tono coloquial. “El agua con la que hoy tomaron su baño en el
hotel, provenía del mar”. Rumbo a Tiberíades, después de haber dejado las
costas del Mar Muerto y los paisaje de Masada, los florecientes huertos y
plantaciones de los kibutzim, nos hacían recordar a Emma, mi esposa, y a mí,
que los migrantes judíos de hace cien años tuvieron que enfrentarse a la
malaria, a la aridez y a la escasez de agua durante los años heroicos cuando
refundaron la Patria de sus antecesores.
Israel
es hoy, merced al genio de sus políticos visionarios y por la dedicación y
creatividad de sus planificadores y tecnólogos, el país abastecedor de flores,
frutas y productos perecederos, de
Europa y en particular de Holanda.
Sus
gentes del campo, inspirados en el ejemplo de los padres fundadores del Israel
moderno, son los principales beneficiarios del trabajo inventivo en el área
tecnológica a fin de hacer de Eretz
Israel un vergel en medio de la adversidad y a los líderes del Estado judío los
propagadores, dentro y fuera del país, de las ventajas que hay en la aplicación
tecnológica de las ciencias del mar, de los experimentos y de la investigación
en cuestiones ambientales y el desarrollo agrícola en comunidades (kibutzim)
productoras de alimentos.
El
agua, se dice, como el aire y la tierra, es de todos y para todos. Siempre y
cuando, acotamos, se atienda la normatividad en las diversas actividades. Ha
sido y puede llegar a ser motivo de rivalidad, violencia y confrontación. Es,
cabe esperar en el caso del Acueducto Independencia, ocasión para unir
voluntades, vincular esperanzas y proyectos, haciendo de su uso y usufructo una
oportunidad a fin de rehacer lo maltrecho, restañar heridas y devolver tranquilidad
y certidumbre, entre otros bienes, a sus legítimos poseedores.
Desalar
el agua es la divisa. Construir con premura plantas potabilizadoras con
tecnología de punta y asesoría de empresas, por ejemplo “Mekorot”, y asesoría de
científicos como Emmanuel Shamchmai. Están de plácemes, sin duda, personajes
encomiables al frente de esta causa. que es la de todos los sonorenses: Rogelio
Díaz Brown, el lúcido alcalde de Cajeme, junto con el persuasivo secretario del
Municipio Antonio Alvidrez; los diputados Faustino Félix Chávez y Abel
Murrieta, así como líderes de la talla de Adalberto Rosas (Movimiento
Ciudadano), Tomás Rojo, Mario Luna, dirigentes de la atribulada Tribu.
Felicitaciones
a César Lagarda Lagarda, pues la noticia hace recordar que fue uno de los
primeros en advertir, a tiempo, acerca de la prioridad en la construcción de
plantas desalinizadoras. Pero su voz, sabemos, se había perdido en el desierto.