Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







miércoles, 20 de agosto de 2014

DOCTOR MARCO A. QUIÑONES: DEL ITNO AL CORAZÓN DE ÁFRICA



En la antesala del LX aniversario del ITNO-ITSON, sería un gesto noble de gratitud no olvidar a sus fundadores: filántropos y directivos, maestros abnegados y alumnos diligentes.
Una acción de genuina bonhomía sería la de ir de la actual  casa de estudios bajo la Rectoría del doctor Isidro Roberto Cruz Medina a la cuna en donde meció sus primeros años el ahora ingente plantel que se escinde, uno en el centro de la ciudad y  otro en el anexo de Laguna Náinari.
Remontar la memoria a los tiempos de la primera infancia del ITSON significa elaborar la biografía de la institución tomando en cuenta no sólo sus inmuebles y espacios ancestrales, sino a quienes construyeron sobre la primera piedra la memorable y augusta obra.
Cabría admitir, asimismo, el que una institución educativa es lo que son, y han sido, sus integrantes. En ese sentido, los egresados son mucho más que fríos, olvidados o derruidos expedientes. Son parte sustancial de la sangre que fluye por las arterias de esta casa de la inteligencia. En el relato biográfico a que nos referimos, quienes dieron significado  y proyección a la enseñanza-aprendizaje fueron, en su momento, aquellos que desde los pupitres y en diálogo con sus maestros encendieron la antorcha que aún perdura, alumbrando, desde sus mentes y corazones.
Marco Antonio Quiñones, miembro del entonces ITNO, muy distinguido alumno al igual que varios de sus compañeros que brillan en actividades académicas y públicas, forma parte de la nómina de egresados ilustres, connotado por su capacidad en cuanto diligente emprendedor de programas y proyectos relacionados con la seguridad alimentaria. En el Valle del Yaqui y lo mismo durante las últimas décadas en Sudan, Tanzania y Etiopía.
En el ITNO de los años de 1958 a 1960 bajo la dirección del Dr. Julio Ibarra Urrea (en dichoso retiro a sus 91 años en Los Mochis, Sinaloa), Marco Antonio asistía con rigurosa puntualidad a las clases que impartían los ilustres maestros, pioneros de la enseñanza media superior en Cajeme, y perfilaba, con lucidez y tenacidad. su futura vocación de investigador y docente, aunada a la de promotor de tecnologías avanzadas en materia del desarrollo agrícola a nivel mundial.
Docente preparatoriano en la UNAM, impartió su saber temprano en Ciudad Obregón tras concluir los estudios de Biología Marina 8UNAM), Genética Celular y Fitopatología, éstas en la Universidad de Manitoba (Canadá).
Colaborador del Dr. Norman Borlaug, brazo co-ejecutor del programa que le llevó al Premio Nobel de la Paz, el doctor Quiñones se ha convertido en diligente sembrador de esperanzas en zonas asoladas por el hambre, en Asia como en África.
Diplomas, distinciones y reconocimientos al  destacado ex alumno del ITNO abundan en torno a su legado en el campo de la genética agrícola, allá donde la hambruna hacía temer por el exterminio de los pobladores en la región, durante el último tercio del siglo anterior.
Y fruto de su actividad en aquellos territorios son sus estudios convertidos en aportaciones bibliográficas en revistas especializadas, especialmente en inglés.
Por cierto, hace un mes, tuve ocasión  de saludar al doctor Quiñones Leyva, en Ciudad Obregón, y en calidad de viejo amigo me permití sugerirle la idea de editar en español sus escritos, valiosos de suyo, para beneficio de estudiosos y de investigadores en temas vinculados con políticas de desarrollo agrícola y vinculados con la seguridad alimentaria dentro del país, en Latinoamérica y el Caribe.
El ITSON podría ver con buenos ojos dicha posibilidad. El Rector Cruz Medina, lo sabemos, es un notable estudioso, especialista en temas relacionados con las ciencias agrícolas y su proyección socioeconómica.
Y esto sería un rubro más, de singular interés, con mira a las próximas conmemoraciones del ITNO-ITSON.