Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 1 de agosto de 2014

EN CAJEME, OTRA CIUDAD CON ÁNGEL



Ciudad Obregón es una bella ciudad con ángel. A fin de sentir sus latidos, su clima espiritual y su fogoso entorno ambiental, habrá que estar bajo sus cielos, al menos, unos cuantos días.
Es indispensable escuchar y degustar, una y otra vez, los acentos que identifican a sus pobladores; asimismo,  gozar de la franqueza y la cordialidad  que predomina en charlas y pláticas con familiares, amigos y recién conocidos. El hacer memoria adquiere la impresión de revivir horas, días y años que son el cimiento de vida y la semilla que fructifica en ideales, proyectos y realizaciones. Es suelo propicio de ensoñaciones, también de esfuerzos y de responsabilidades compartidas.
Sus orígenes y desarrollo van acompasados. Al auge material, socioeconómico, le ha seguido con verdadero acierto, la apertura cultural a partir de sus centros educativos de enseñanza básica, media superior y superior. Antonio Alvidrez, médico y abogado, segundo en el mando municipal al lado de Rogelio Díaz Brown, nos comenta que, a la fecha, el número de universidades y tecnológicos, públicos y privados, se aproxima a una veintena. A la cabeza, está el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), radiante faro de investigación y formación profesional, sucesor del señero Instituto Tecnológico del Noroeste (ITNO), próximo a cumplir seis décadas de servir a cajemenses y sonorenses.
Una ciudad con ángel es aquella que tiene en su demarcación centros de cultura, instituciones académicas con prestigio, artistas, escritores y hombres de empresa con vocación constructiva en lo intelectual y lo productivo. Así, hemos visto, percibido y disfrutado en breve estancia a Ciudad Obregón, rodeada de estos y otros no menos ostensibles merecimientos: con sus cafés literarios, sus ferias populares y culturales, sus homenajes en reconocimiento de sus hombres ilustres. Por cierto, amerita una amplia y resonante felicitación el Municipio que, en medio de celebraciones, como su Feria del Libro, rinde pleitesía a uno de sus comunicadores de mayor lustre en el Estado y fuera de él, a Carlos Moncada Ochoa, oriundo de la citada demarcación, autor de más de la docena de libros, profesor y periodista laureado.
Hijos connotados no le faltan a la región, próspera en expresiones del espíritu como  en los órdenes de la economía industrial y agrícola, granero alimentario no sólo de México y pivote de bonanza tecnológica y de investigación en los órdenes que tienen mayor premura.
A propósito, tuvimos el privilegio de saludar, de paso en Ciudad Obregón,  a un distinguido egresado del ITNO, Marco Antonio Quiñones Leyva, doctor en Biología por la UNAM, colaborador  del doctor Norman Borlaug por casi media centuria, residente en Etiopía por más de 20 años y asesor en el campo de la genética alimentaria de la ONU.
También escuchamos la voz  de José Escobar Zavala, como el suscrito viejo tundidor de máquinas, él, autor muy reconocido a través de sus “Glosas”, amigo admirable por demás cordial, al igual que Martita, su gentil esposa.
Y, luego, el “prietito en el arroz”. Nos enteramos de inconformidades de un sector de obregonenses  por la parcial falla del alumbrado, con lámparas Led, en zonas de la ciudad. Asimismo, nos informamos en “Tribuna del Yaqui” acerca de la preocupación  a causa del deplorable hecho, por parte del Ayuntamiento en la persona de su titular y de la Regencia, según uno de sus miembros, Susana López. Gilberto Cornejo Clark, responsable de la buena Imagen Urbana y de los óptimos Servicios Públicos, quien asume con esmero, prontitud y responsabilidad las quejas fundadas, coloca a un lado la campaña publicitaria con dedicatoria, y sin perder la cabeza responde con buena voluntad la calamitosa situación. 

En suma, Cd. Obregón es una ciudad con ángel. Mueve con donaire sus alas tutelares de lo bueno, lo mejor y de lo óptimo.