Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







domingo, 10 de enero de 2016

TRATA DE MENORES EN SONORA: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

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Contra la Humanidad es la trata de menores de edad. El comercio de esclavos en la antigüedad así como el tráfico de mujeres son delitos que horrorizaron y siguen causando estupor en nuestros días. Indefensos en toda la extensión del término son los primeros, en gran medida las mujeres sujetas a la perversidad de sus captores y tratantes amparados, a menudo, por los poderosos envilecidos, a su vez, y envilecedores de vidas ajenas.
La Caja de Pandora continúa dejando ver acciones bochornosas que van del latrocinio a la degradación humana. Víctima de la parsimonia por parte de una justicia que más bien da la impresión de tutelar vicios, contubernios y violaciones, al fin emergen a luz pública ilícitos que salen de lo común. La trata de menores, es el colmo de la maldad organizada desde las alturas.
Está en manos de la PGR la investigación de este crimen que, hoy por hoy, conmueve desde su más recóndita intimidad la conciencia de una sociedad violentada y acosada por varios años, sin que nadie con dignidad y presteza acudiera en su auxilio.
Los velos de la impunidad, por lo visto, son el más eficaz caldo de cultivo a fin de que prolifere el crimen organizado y por igual el desorganizado.
En nombre del Pacto Federal, los directamente involucrados en su integridad y salvaguarda fueron penetrados y convertidos en aliados de la ola criminal dirigida   desde instancias ignotas encubiertas por el anonimato, la tolerancia y la confabulación.
El más reciente hecho de violencia criminal, consumado en una de las Entidades más sacudidas por el terrorismo y el narcotráfico, es el efectuado con el proditorio asesinato de la alcaldesa de Temixco, Morelos, Gisela Mota.
La hazaña oficial de la recaptura del “Chapo” Guzmán ocurre casi al siguiente día del crimen contra la infortunada perredista.
No se trata, por cierto, de colores partidistas.
El principio punitivo, Si es A debe ser B (si es el delito debe ser la consecuencia), vale al margen de potestad alguna.
La ley es la Ley.
La trata de menores de edad es un crimen que ensombrece y cala hasta lo más profundo de la dignidad humana.
Nada podría justificarlo, como tampoco encubrirlo con expresiones eufemísticas que hacen decir que en estos casos, como en otros similares, al daño se agrega la ofensa. Es inadmisible y ofensivo, el pretender paliar, desvanecer o suavizar lo horrendo y terrorífico del hecho.
Nuevamente está a las resultas de la credibilidad ciudadana, la eficacia, honestidad y pundonor de los titulares responsables de indagar, demostrar y encontrar a los culpables del monstruoso crimen. Federación y Estado están en la mira de la sociedad con el objeto de hacer el seguimiento que no se hizo en tiempo y forma, cuando los autores de la trata de menores ejercían los cargos públicos que desempeñaron.
Hoy la majestad de la justicia se yergue a fin de ejercer su poder para exhibir a los autores de lo que ha dado la impresión de ser un craso crimen sin castigo. Nada hará lo resarcible del hecho, pero si el procedimiento judicial toma los cauces debidos, los castigos imputados adquirirían el carácter de ejemplaridad con el propósito de que nunca más la trata de menores, de mujeres, de migrantes, por citar los casos más conocidos, se repitan.

Mucho menos para dejar en manos de los criminales, mafiosos y abusivos desde el poder, la administración del Derecho penal, con la finalidad de favorecer, con plena impunidad, sus turbias ambiciones y sus acciones demenciales en demérito de la dignidad de los ciudadanos más indefensos y marginados.