Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 29 de enero de 2016

“DECLARACIÓN SONORA”: ESCUELAS DE CALIDAD PARA TODOS


La Secretaría de Educación Pública se ha comprometido en el marco jurídico del Pacto Federal a implementar, en forma integral, la Reforma Educativa, cuya máxima aspiración es la de impartir enseñanza de calidad, en términos de cobertura equitativa; es decir, con la finalidad de que esté al alcance de todos.
Laica debe ser, desde el Benemérito de las Américas, la educación que imparta el Estado mexicano. Libre de prejuicios, por tanto, de dogmas políticos y religiosos de toda índole.
La de hoy, como en todo tiempo, requiere de la atención solícita, mancomunada, de padres y maestros.
Aunque la etapa en que vivimos, la noción de hogar ha cambiado sustancialmente, la asistencia de padres y tutores es mucho mayor que la de hace cinco décadas, por mencionar un periodo estimado, respecto del proceso de cambios laborales y socioeconómicos que dejan estrechos límites para dar el apoyo que requieren los escolares en la edad  adolescente y de la primera juventud.
La seguridad en los planteles de enseñanza pública demanda el ejercicio vocacional de maestros y asistentes de la enseñanza, aunado a un desempeño ético-jurídico, de respeto a la dignidad de la población estudiantil, en forma individual y colectiva.
Ciertamente, el hogar es fragua en la cual se inicia el temple para la invulnerabilidad  de la persona, prosigue en el aula de la educación básica y alcanza su desarrollo libre y responsable en los recintos universitarios y de enseñanza tecnológica.
En Hermosillo, Sonora, cinco mandatarios del Noroeste mexicano firmaron de manera conjunta y solidaria, con el titular de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, la Declaración que los compromete y obliga a impulsar, fomentar y convalidar el formato de reforma educativa como eje principal de las restantes: reformas socioeconómicas, culturales políticas y administrativas, decretadas por el Congreso federal.
Acordadas implícitamente por los ejecutivos estatales, la Declaración signada por los gobernadores de Baja California (Norte y Sur), Chihuahua, Sinaloa y al frente Sonora, sede de la reunión, la reforma aprobada formaliza explícitamente prioridades que van desde lo material (infraestructura, equipamiento, materiales educativos) hasta las relacionadas con el desarrollo profesional docente, la revisión, con el objeto de innovar, planes y programas de estudios, así como fortalecer los vínculos entre educación y demandas sociales, sin perder de vista los requerimientos y ofertas del mercado laboral.
De la zona noroeste proviene el Acuerdo con arreglo al cual adquiere mayor fuerza obligatoria, por consenso de los ejecutivos estatales, los puntos clave (prioridades) de la Reforma Educativa.
En el sur y sureste de la República, la oposición tumultuaria a la Reforma  ha sido con el pretexto sindicalista (léase CNTE) para obstruir el proceso de cambio en los enclaves educativos, invocando proclamas de intocabilidad gremial o bien justificando el derecho a la protesta con violaciones a garantías laborales dentro del sector de un magisterio. Aquéllos,  dispuestos a  rechazar e impedir toda forma de evaluación y de valoración de competencias y de calidad profesional.
Es verdad que la Reforma Educativa está en sus comienzos. No es, hasta donde se encuentra a la fecha, el meollo de la revolución que pretende. El deslinde entre lo sindical y lo educativo propiamente dicho, es un primer paso. La evaluación magisterial tiene ante sí el reto de la actualización docente.
La enseñanza de calidad implica contar con un cuerpo magisterial capacitado, idóneo en cuanto al acervo de conocimientos y técnicas modernas para impartirlo en condiciones de modernidad tecnológica. Implica, asimismo, desprenderse del “magister dixit” como fórmula de autoritarismo escolar y a título de predominio del docente sobre la pretendida obediencia ciega de los alumnos.
La imagen del educador como transmisor de conocimientos debe quedar definitivamente atrás y suplirse con la idea de que la educación es un proceso de enseñanza-aprendizaje en donde el dialogo sustituye al discurso intolerante y soberbio.
Educar es enseñar, sí, pero enseñar a crear.
El alumno, en esta cosmovisión educativa, es copartícipe y coadyuvante del mentor.

La letra con persuasión y diálogo se aprende mucho mejor que con castigos y penalizaciones violentas.