La
seguridad pública subyace por encima de toda política de bienestar. Sin
aquélla, cualquier otra promoción en crecimiento económico y desarrollo de la
sociedad suelen quedar en el vacío.
Comienza
este 2016, pletórico de grandes y buenas esperanzas. No obstante, hay barruntos
de violencia y estertores de la criminalidad por todas partes. En el sur del
país, Morelos es por hoy la Entidad sobre la cual se extiende el luto y la
orfandad por el artero crimen contra la alcaldesa de Temixco.
Se
multiplican los mensajes y supuestas advertencias por todo el territorio
nacional ante la determinación frontal del Gobierno de la República de poner
término a la tentativa de los cárteles de sobreponerse al imperio de la
legalidad y al Estado de Derecho.
Hoy es Morelos. Tiempo
atrás, Michoacán, Guerrero y Oaxaca.
Entre
tanto, prosigue la reforma del Estado.
A
la reforma educativa, se adjunta la reforma cultural. Y a éstas, las más
recientes en materia de promoción turística como subcapítulo de las reformas en
materia de inversiones para el bienestar social.
En
el Norte del País la iniciativa privada toma en firme la propuesta de la Mandataria de Sonora, Claudia Pavlovich
Arellano, con el fin de dar realidad al viejo anhelo de unir su Estado con el
de Chihuahua en una empresa común: hacer del turismo el vínculo capaz de unir
las impresionantes bellezas del litoral del Pacífico con los parajes sublimes
donde se esconden las montañas y las cordilleras del Estado Grande.
En
otros términos, la idea es ir desde el Puerto y la Ciudad de las Palmeras y las
Flores, Guaymas, al encuentro, a través de la supercarretera que ahora nace
como propuesta, hasta los confines en donde habitan los legendarios
tarahumaras, allá donde esplende la cultura Paquimé y conviven menonitas y
mormones.
En
1982, en el gobierno de Samuel Ocaña, sale a luz “Sonora”, la obra basada en
imágenes, “expresión gráfica de las vivencias de un artista sonorense (Jorge
Russek) quien capturó en su cámara, la naturaleza y sus frutos, los hombres y
sus trabajos, las ciudades y los problemas de su tierra natal”.
En
2002, Patricio Martínez García, el dinámico y realizador mandatario del Estado
Grande, auspicia la edición de “Chihuahua”, cuyo autor Richard Hancock escribe
en la presentación de su trabajo, apoyado con la aportación fotográfica de Bill
Williams: Pero sobre todo, nos impresionó la actitud positiva de los
chihuahuenses, originada tal vez de haber sobrevivido más de 300 años a las
frecuentes sequías, lejos de los centros urbanos en el ambiente duro de
Chihuahua.
Ambas
obras, hoy en nuestras manos, gracias a la generosidad en su momento de los
Ejecutivos de ambas Entidades, nos motivan a redactar este comentario.
Cabría
señalar, no obstante, según informaciones recientes, que hay hechos que
lamentar en la antesala del proyecto y que atañen directamente a la propuesta para detonar el prometedor y generosos turismo
interestatal.
Así,
nos parece de especial importancia y de interés subrayar el carácter
prioritario de la seguridad como condición de posibilidad, que sin duda
facilitaría y daría posibilidad de cercana realización.
Pululan
en zonas marginadas de la montaña grupos de encapuchados y criminales de toda
laya, subvencionados muchos de ellos, con la consigna de impedir el crecimiento
económico y el desarrollo social.
Y
todo indica que si la autoridad municipal primero y la estatal en ambas
jurisdicciones, no intervienen en tiempo y forma, con los medios contenciosos de
que disponen, los burladores de la ley y la seguridad seguirán actuando con secuestros,
asaltos en los domicilios y en caminos
despoblados; mediante robos y abusos en daño de pobladores indefensos y en
perjuicio de familias humildes, como de modestos productores de esas regiones
marginadas.
Sumidos
en la incomunicación telefónica y por la inexistencia de alumbrado eléctrico,
los maleantes hacen de las suyas al amparo de la creciente impunidad. Hasta
ahora los sembradores de estupefacientes imponen su ley y los amantes de
haberes ajenos desconocen toda norma y toda autoridad.