Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 4 de enero de 2016

SEGURIDAD Y DESARROLLO SOCIAL

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La seguridad pública subyace por encima de toda política de bienestar. Sin aquélla, cualquier otra promoción en crecimiento económico y desarrollo de la sociedad suelen quedar en el vacío.
Comienza este 2016, pletórico de grandes y buenas esperanzas. No obstante, hay barruntos de violencia y estertores de la criminalidad por todas partes. En el sur del país, Morelos es por hoy la Entidad sobre la cual se extiende el luto y la orfandad por el artero crimen contra la alcaldesa de Temixco.
Se multiplican los mensajes y supuestas advertencias por todo el territorio nacional ante la determinación frontal del Gobierno de la República de poner término a la tentativa de los cárteles de sobreponerse al imperio de la legalidad y al Estado de Derecho.
Hoy es Morelos. Tiempo atrás, Michoacán, Guerrero y Oaxaca.
Entre tanto,  prosigue la reforma del Estado.
A la reforma educativa, se adjunta la reforma cultural. Y a éstas, las más recientes en materia de promoción turística como subcapítulo de las reformas en materia de inversiones para el bienestar social.
En el Norte del País la iniciativa privada toma en firme la propuesta de la  Mandataria de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, con el fin de dar realidad al viejo anhelo de unir su Estado con el de Chihuahua en una empresa común: hacer del turismo el vínculo capaz de unir las impresionantes bellezas del litoral del Pacífico con los parajes sublimes donde se esconden las montañas y las cordilleras del Estado Grande.
En otros términos, la idea es ir desde el Puerto y la Ciudad de las Palmeras y las Flores, Guaymas, al encuentro, a través de la supercarretera que ahora nace como propuesta, hasta los confines en donde habitan los legendarios tarahumaras, allá donde esplende la cultura Paquimé y conviven menonitas y mormones.       
En 1982, en el gobierno de Samuel Ocaña, sale a luz “Sonora”, la obra basada en imágenes, “expresión gráfica de las vivencias de un artista sonorense (Jorge Russek) quien capturó en su cámara, la naturaleza y sus frutos, los hombres y sus trabajos, las ciudades y los problemas de su tierra natal”.
En 2002, Patricio Martínez García, el dinámico y realizador mandatario del Estado Grande, auspicia la edición de “Chihuahua”, cuyo autor Richard Hancock escribe en la presentación de su trabajo, apoyado con la aportación fotográfica de Bill Williams: Pero sobre todo, nos impresionó la actitud positiva de los chihuahuenses, originada tal vez de haber sobrevivido más de 300 años a las frecuentes sequías, lejos de los centros urbanos en el ambiente duro de Chihuahua.     
Ambas obras, hoy en nuestras manos, gracias a la generosidad en su momento de los Ejecutivos de ambas Entidades, nos motivan a redactar este comentario.
Cabría señalar, no obstante, según informaciones recientes, que hay hechos que lamentar en la antesala del proyecto y que atañen directamente a la propuesta para  detonar el prometedor y generosos turismo interestatal.
Así, nos parece de especial importancia y de interés subrayar el carácter prioritario de la seguridad como condición de posibilidad, que sin duda facilitaría y daría posibilidad de cercana realización.
Pululan en zonas marginadas de la montaña grupos de encapuchados y criminales de toda laya, subvencionados muchos de ellos, con la consigna de impedir el crecimiento económico y el desarrollo social.
Y todo indica que si la autoridad municipal primero y la estatal en ambas jurisdicciones, no intervienen en tiempo y forma, con los medios contenciosos de que disponen, los burladores de la ley y la seguridad seguirán actuando con secuestros, asaltos en los domicilios y en  caminos despoblados; mediante robos y abusos en daño de pobladores indefensos y en perjuicio de familias humildes, como de modestos productores de esas regiones marginadas. 

Sumidos en la incomunicación telefónica y por la inexistencia de alumbrado eléctrico, los maleantes hacen de las suyas al amparo de la creciente impunidad. Hasta ahora los sembradores de estupefacientes imponen su ley y los amantes de haberes ajenos desconocen toda norma y toda autoridad.