Una
institución con futuro es aquella que asume su pasado como patrimonio y
herencia que configura su presencia actual.
El
Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) tiene historia: su árbol genealógico
garantiza, asimismo, un porvenir prometedor.
Acaba
de cumplir, el pasado mes de septiembre, sesenta años de servir educativamente
no sólo al sur de Sonora sino más allá de dicha jurisdicción.
Ha
logrado, con tesón y lucidez de sus directivos, patronos, cuerpos magisteriales
y comunidad estudiantil, el prestigio que le pertenece: su liderazgo es digno de emularse, marca
derroteros en los inicios de la reforma educativa en marcha.
A
la luz de los hechos, bien puede decirse que se adelantó al proyecto de
innovaciones que hoy comienza por la educación básica, proseguirá en el nivel
medio superior y superior hasta alcanzar la enseñanza superior.
Mira
hacia atrás, a su pasado histórico, a fin de tomar energías, actuar con
renovado vigor y planificar hacia el futuro con estrategias derivadas de su
entorno social, de la injerencia de su población (maestros, directivos y
alumnos), sin olvidar los aportes de su Patronato y por la afluencia de
recursos económicos para el sostén y la sobrevivencia, de parte del Estado y la
Federación.
El
Cuarto Informe del Rector Isidro Roberto Cruz Medina es amplio, pormenorizado y
persuasivo en cuanto a la exposición que trasciende el periodo al cual da
cobertura (2014-2015). Cuantifica el ejercicio de un año lectivo: el desarrollo
institucional, cubriendo las dos grandes áreas, la académica y la
administrativa.
El
capítulo relativo a la extensión universitaria involucra los esfuerzos, tareas
y propuestas que tienen que ver con la difusión de lo que hace la institución.
Y lo que hace el ITSON, egresados y alumnos, la comunidad entera bien lo saben y
conocen: informan y forman generación y
tras generación en las ciencias y las humanidades, desde los remotos tiempos de
los años cincuenta del siglo anterior hasta los más recientes del siglo XXI.
Por
cierto, el lunes pasado volvieron a clases
15 mil alumnos, lo que da una rápida idea de la cobertura educativa que
proporciona la casa de estudios: Su dinámica escolar de dar un sentido social, equitativo
y democrático a la enseñanza superior, tecnológica y humanística.
Igualmente,
el dato de que el ITSON otorga más de mil becas este año alude a su capacidad
en cuanto a promover el ingreso y el egreso
de estudiantes como también el esmero que anima a su administración
académica con el propósito de evitar la deserción escolar, acaso el mal peor
que ocurre en los centros escolares de formación profesional.
Volviendo
al informe del rector Cruz Medina, es importante destacar cómo en el capítulo correspondiente
a las actividades propias de la Secretaría de Rectoría, la institución muestra, con logros
sustanciales, claramente cuantificados, el perfil de casa de estudios en lo
interno dispuesta a satisfacer las necesidades apremiantes para el ejercicio
eficiente, abierta a una permanente movilidad académica y de participación
estudiantil, por ejemplo; sobre sus vínculos externos se dan a conocer las
experiencias de enlace internacional: estancias de alumnos en el extranjero,
asistencia en atención a convocatorias y programas de actualización docente del
cuerpo de profesores de la institución. De particular importancia es lo
realizado en el plano de la Contraloría para dar transparencia a la ubicación
de los recursos y vigilar el uso eficaz de las partidas estatales y federales en
aras de la calidad educativa que imparte el Tecnológico de Sonora.
A
unos cuantos meses de que concluya el rectorado actual, el Cuarto Informe del
rector Cruz Medina es un testamento de su labor durante el cuatrienio que
termina.
Ahí,
en más de 120 páginas, aparte los anexos que lo integran, todo ello de muy
valiosa y acuciosa presentación, se condensa una intensa, lúcida y muy valiosa
actuación que marca con signos positivos la marcha ascendente del ITSON hacia
metas insospechadas como faro que alumbra los destinos de la casa de estudios y
el de la educación superior en Sonora.