Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 2 de febrero de 2015

LA PREPARATORIA AHORA: DE JUÁREZ Y BARREDA A NUESTROS DÍAS


El 3 de febrero de 1868, harán 147 años, dio inicio su primer año lectivo la Escuela Nacional Preparatoria.  Un mes antes, el Presidente de la República restaurada, don Benito Juárez, había decretado su creación, poniendo fin a la Edad Media mexicana, vigente con la Nueva España y convalidada por el efímero imperio de Maximiliano, derrocado felizmente en aquel año.
Cupo al doctor Gabino Barreda la gloria de ser el colaborador en nuestro enorgullecedor Renacimiento, fundando el plantel educativo con el cual se enfilaría nuestro país hacia una lenta pero irreversible Ilustración que, al cabo de cuatro décadas, habría de consolidar sus cimientos a través de la Revolución Mexicana.
Fue la Preparatoria el Alma Mater, progenitora, de la Universidad de México, de la hoy augusta y máxima casa de estudios del país. 
Por encima de vientos y mareas, la Escuela Nacional Preparatoria se ha mantenido incólume, enhiesta y luminosa, aún en momentos en los que la nación daba la impresión de naufragar en el torbellino de la política pro imperialista, durante la incursión del dictador Victoriano Huerta. Incluso, sosteniendo a capa y espada el ideal de la libertad de cátedra y de investigación, así como el compromiso para ejercer su patrimonio al margen de tentaciones totalitarias y aventureras que acechaban, y hacen hasta lo imposible a fin de ponerla de rodillas.
La preside el principio de la continuidad, lo cual no quiere decir simple y llanamente que     
los directivos consideren que la historia, en el caso su historia, es una repetición similar o idéntica de etapas anteriores. Señera y señora de su propio destino, ha hecho  y hace camino al andar, como sugería el poeta con singular lucidez. Prueba de lo anterior: sus diversos y numerosos planes y programas de estudios en los que predomina lo previsor y la notable capacidad para ejercer su liderazgo académico con dignidad y solvencia.
La semana anterior, a menos de dos semanas del aniversario de inicio de clases de aquel lejano 3 de febrero de 1868, la comunidad preparatoriana  escuchó de viva voz, como en los mejores tiempos de su periódica renovación, el contenido programático del Plan  de Desarrollo Institucional para el cuatrienio que terminará en 2018, un año después del sesquicentenario de la Preparatoria.
La solemne presentación del aludido Plan estuvo a cargo de la directora general de la Preparatoria, maestra Silvia E. Jurado Cuéllar, psicóloga de profesión. Y, a nuestro parecer, en pleno ejercicio de esa su personal actividad, tras la consulta a la comunidad preparatoriana y después de la introspección practicada en su investidura de responsable de los destinos de la institución, expuso los lineamientos, las guías metódicas con arreglo a las cuales se dispone a salvaguardar y acrecentar la grandeza  del plantel juarista y barrediano. Sus pronunciamientos provienen de la funcionaria académica que se desempeñó al frente de la Preparatoria en el cuatrienio anterior.
Se comprometió a fortalecer la Preparatoria por medio de la docencia, la propedéutica hacia la investigación y la extensión sociocultural. Ofreció tomar en cuenta el consenso de la comunidad preparatoriana, condición para implantar reformas sustanciales.
Soplan fuertes vientos no sólo en el ámbito de la economía sino de las relaciones laborales, y repercuten en espacios vulnerables de la sociedad donde  hacen más daño: por caso, en la educación.

Con razón la maestra Jurado Cuéllar, sentenció: “Esta administración implica retos mayores porque requiere reforzar acciones, corregir caminos y consolidar proyectos.  Debemos superar adversidades que se perciben en el ambiente por las condiciones sociales  de nuestro país. Demostremos, acentuó, ser una institución madura y responsable…”