Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







martes, 24 de febrero de 2015

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA: NUEVO SINDICALISMO

Resultado de imagen para sindicato


Emerge nuevo sindicalismo universitario. La negociación recién culminada entre la Asociación Única de Trabajadores del ITSON con las autoridades académicas de la Institución así lo confirma. La amenaza de huelga quedó felizmente conjurada.
No todo, así, son malas noticias en la Entidad del Norte: información contradictoria y equívoca sobre el Acueducto Independencia, acerca de efectos dañinos de contaminación en el Río Sonora y  multas impuestas por CONAGUA al rancho del gobernador Padrés Elías.
Sigue la educación a la vanguardia, prosiguiendo el ideal de servicio a la sociedad, extensión científica y cultura,l así como el de un ejercicio libre y responsable de sus facultades.
Atrás queda ls propensión de convertir las  revisiones salariales y ontactuales en escenario de todos contra todos. Esto deja de ser bandera de lucha y motivo a fin de cerras los inmuebles públicos de enseñanza superior; causa de rompimiento de las pláticas y anulación de propuestas y contrapropuestas,
El deslinde entre lo técnico y lo académico, producto de la llamada Ley Caso (1945) en la UNAM, interpretado como distinción de lo estrictamente académico y lo político culminó, como se sabe, en la Reforma Constitucional de los años 80, propuesta por el Rector Guillermo Soberón y decretada por el jefe del Ejecutivo, José López Portillo,  definió, de una vez por todas, los ámbitos entre lo sindical y lo académico sin que esto signifique rivalidad de lo primero frente a lo segundo.
Aunque más lento de lo apetecible, el proceso de convergencia hacia el ideal de comunidad en los centros educativos, universitarios y tecnológicos, se consolida ahora, de acuerdo con los principios de autonomía sin que su aplicación demerite el régimen de libertades, de enseñanza e investigación, y sin que se lesionen derechos adquiridos y aspiraciones legítimas de los empleados administrativos.
La negociación a que nos referimos deja claras y objetivas enseñanzas. Para empezar, la que se refiere a que los planteles de enseñanza pública, tecnológicos y universidades,  no son empresas o consorcios cuyo objetivo consiste en la plusvalía, la ganancia bien entendida o comercial. Los rectores y directivos, los miembros del Consejo o del Patronato  no son, asimismo, gerentes o administradores de entidades destinadas al lucro o al beneficio de carácter cuantitativo. En consecuencia, no se rigen por reglas de oferta y demanda. Así, sin más.
Enseguida, la negociación acata delimitaciones entre lo sindical y lo académico, teniendo en cuenta que la autonomía significa, por un lado, facultad para organizar las funciones sustanciales (docencia, investigación y difusión cultural) y no, en modo alguno, atribución a fin de que las organizaciones laborales dispongan “ad libitum”, sin restricción alguna, de los haberes patrimoniales y del presupuesto asignado a las instituciones.
Finalmente, la negociación entre el AUTITSON  (Sindicato) y el Tecnológico de Sonora (ITSON) refrenda lo establecido en la norma constitucional y en el precepto en la materia que determina rangos en cuanto a  distribución y administración de los ingresos: Es decir, evita el echar mano de las partidas destinadas a la docencia o a la investigación para atender demandas salariales, a riesgo de incurrir en faltas graves en la erogación de los haberes económicos o cometer ilícitos violando la ley de la autonomía en lo referente al manejo presupuestal.

El ofrecimiento del Tecnológico de Sonora (4.2 por ciento), asegura con razón  su rector, Roberto Isidro Cruz Medina, es satisfactorio para ambas partes: no lesiona las finanzas de la institución y satisface a los  trabajadores administrativos. Reafirma los conceptos de comunidad y de servicio social, congruentes con la noción de autonomía, refrendando, por esa vía,  su correcta dimensión.