Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







jueves, 5 de febrero de 2015

CAJEME PIONERO: ENERGÍA SOLAR, LIMPIA Y RENOVABLE



Vuelve Cajeme a llamar la atención de todos los mexicanos. Mejor dicho: el municipio mantiene  en vivo las expectativas de la nación por la gestión modernizadora en beneficio del conglomerado social que trabaja, estudia y convive en la diligente, productiva y próspera jurisdicción.
No de manera fortuita sus autoridades han sido objeto del reconocimiento unánime por parte de la Confederación Nacional de Municipios. El propio alcalde municipal, Rogelio Díaz Brown, ha sido laureado con presea que alude a la honesta y austera administración del erario y ocupa un lugar notable en el campo de los Derechos Humanos por su vertical postura al lado de la Tribu Yaqui. En suma, por la honora defensa del vital recurso, el agua, en favor de consumidores y productores.
Mención especial a quien conduce y guía, así haya vientos y mareas, los destinos del Ayuntamiento frente a intereses creados, ante acciones del poder ilegítimo y contra la adversidad provocada por la ambición insaciable capaz de propiciar daños irreversibles y causar efectos en la economía, la salud, el bienestar y las esperanza de miles y miles de familias sonorenses.
Cajeme es, por hoy, municipio líder en materia de preservación ambiental. Hace honor a su carácter originario como célula viva y vivificante del organismo al que pertenece: la nación, entendida como el cuerpo federativo del cual emana vigor para unificar y enlazar la voluntad política y social de sus integrantes.
Producirá energía solar en instalaciones del parque instaurado con la expresa finalidad de dotar energía limpia, renovable, con la gran ventaja de reducir los costos de su uso y usufructo. Podrá decirse que la proeza en cuestión palidece en la medida que el municipio de Cajeme es rico productivamente  en el agro y en la industria de la transformación. Y que, acaso, a ello se debe el auge que ahora lo coloca a la vanguardia de todas las congregaciones municipales del planeta.
Una cosa es cierto: el de Cajeme es, acaso, el municipio más próspero por la entereza, la recia voluntad y la visión de sus gobernantes para atraer capitales y tecnologías de las más avanzadas en el mundo. Bien puede darse el lujo de hacer relucir la nómina de sus centros de estudios superiores, cuyo número llega, a la fecha, a veinte. O más.
Cabe  invocar aquí el cúmulo de calamidades por venir a los sobrevivientes de la catástrofe en el norte de la Entidad, pues no todo es miel sobre hojuelas en el Estado que encendió, por cierto en Cananea, la hoguera revolucionaria.
Así, mientras los cajemenses aplauden a su autoridad municipal por ser pioneros en la guerra contra la degradación ambiental, a pocos kilómetros de Ciudad Obregón, hay casos enfermedad, empobrecimiento y amenaza sanitaria para las gentes, la vegetación y los semovientes en las riberas de los ríos contaminados por la minera de Grupo México.
A pocas horas de Cajeme, no lejos del municipio pionero en producir   energía solar, limpia y renovable, Conagua, su titular David Korenfeld, por fin (“Más vale tarde que nunca”) ordena al Gobernador del Estado, Guillermo Padrés, a fin de que destruya la presa, las represas y el acueducto en el rancho “Pozo Nuevo”, de su propiedad. Se sabe que los volúmenes de agua mal habida son equivalentes a la mitad del consumo que hacen los habitantes de Hermosillo.

Alusiones aparte, referencias a hechos que los sonorenses del sur saben y padecen, ¿cómo es posible lo uno con lo otro? Es decir, de qué manera conciliar la hazaña de los cajemenses a fin de contar con plantas solares capaces de producir energía limpia y renovable mientras desde la ciudad capital, de la que habría de emanar ejemplos constructivos, se pone en claro la animosidad, la iracundia enfermiza y la corrupción sin límites por parte de un autoritarismo que todavía no llega a su anhelada desaparición?