Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







jueves, 8 de mayo de 2014

OSORIO CHONG EN SONORA: ¿Y LA GRAN NEGOCIACIÓN


La reunión en Hermosillo entre el titular de Gobernación y mandatarios del norte del país deja más preguntas que respuestas, más hipótesis que conclusiones y más inquietudes que certezas.
El tema del agua, por ejemplo, apenas si fue motivo de comentarios marginales por el responsable de la convivencia en el país. Sin embargo, es asunto de grandes expectativas no sólo en la Entidad sino en todos los estados concurrentes al cónclave. Trasciende a los estados fronterizos con el vecino país del norte y a lo largo de la línea divisoria en donde viven más de 10 millones de personas. Las disputas por el vital líquido están a la orden del día.
En el sur de Sonora, los productores agrícolas quieren saber acerca de lo  que pueden  esperar de la controversia en torno al Acueducto Independencia después de las resoluciones y sentencias judiciales, de los reiterados acuerdos con  la Secretaría de Gobernación y, finalmente, qué habría que entender por seguridad si, previamente, no se ha convalidado el multicitado Estado de Derecho. Qué, en consecuencia, significa vivir y convivir en un Estado democrático de leyes.
Tomás Rojo Valencia, vocero de la Tribu Yaqui, pone el dedo donde debe ir: ¿Es legal el trasvase de agua al margen del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA)? Así, convertidas sus palabras en pregunta: ¿puede hablarse de igualdad ante le ley si aún prevalece la discriminación, el menosprecio y el desdén hacia los pobres, hacia los humildes indígenas en cuanto a que no fueron consultados, con objetiva oportunidad, por dependencias del Ejecutivo Federal, entre otras SEMARNAT o PROFEPA?
Y ¿qué valor tienen entonces pronunciamientos sobre acato a las leyes ,con la finalidad de resolver y finiquitar los conflictos?
El comunicador de los pueblos indígenas afirma que las declaraciones del secretario  Osorio  Chong. son  “declaraciones confusas”. Y habría que reconocer que no sólo son confusas; también son profusas y difusas. El funcionario se refirió al beneplácito de una zona poblacional que requiere de agua; y con acento indefinido afirmó que el Gobierno federal “validará para que no se tenga inconformidad… Y que no se tenga, agregó, un conflicto para ayudar a unos, pero para afectar a otros”. Sobra, por lo visto, comentario alguno.
Adalberto Rosas López, ex Presidente Municipal de Cajeme, refrenda la exigencia de que se haga lo pertinente “para que las instancias federales cumplan sus responsabilidades en el propósito de que Sonora regrese al Estado de Derecho.” Y en forma admonitoria afirmó que, de lo contrario, estas reuniones no pasarían de ser “encuentros protocolarios”.
El tema del agua, en efecto, está implicado, quiérase o no, en la agenda del gobierno. Desde un punto de vista negativo ofrece problemas que, día a día, se aproximan al conflicto más allá de la protesta pacífica, de la manifestación de inconformidad con base en el derecho a la rebelión de que hablaba John Locke. Es motivo de reclamo por el camino de la ley y exigencia ciudadana de legalidad y constitucionalidad.

Desde un punto de vista positivo, el agua y su consiguiente regulación por el método del acuerdo, la normatividad, la participación y el consenso es, y puede ser, motivación para la superación de diferencias y enconos, incluyendo pretensiones y aspiraciones políticas. Asimismo, el uso y usufructo del vital líquido da pie a fin de que en Sonora, para empezar, se formalice una política de planeación con gran alcance en la que tomen parte todos los sectores directamente involucrados y aquellos que, de una u otra forma, resultarían beneficiados o perjudicados. Por supuesto, por encima de intereses egoístas, de avideces propagandísticas y de lucha por el mejor pesebre.