Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 30 de mayo de 2014

ITSON: PREVENIR A TIEMPO ANTES QUE ENMENDAR



Voces autorizadas y por lo mismo atendibles son las de estudiosos y expertos en sus respectivas especialidades. Sus pronósticos nada tienen que ver con lecturas del futuro, basadas en conjeturas y meras suposiciones. Las predicciones del hombre de ciencia se relacionan con la observación metódica, la experimentación de campo y de laboratorio; asimismo, a través del análisis informativo y documental. Son predicciones a muy corto plazo.
Acerca del cambio climático, investigadores a nivel nacional e internacional  hacen pronunciamientos que asumen el tono de la advertencia: en dos décadas, afirman, el deterioro ecológico podría tener consecuencias irreparables si  no se asumen  acciones  adecuadas, por ejemplo, contra el  calentamiento global.
Suma su voz de alerta en este particular, Rodrigo González Enríquez, maestro e investigador del Instituto Tecnológico de Sonora  (ITSON), especialista en temas colindantes relacionados con la protección y el cuidado de los ecosistemas: el uso, distribución y calidad del agua en la Cuenca de los ríos Yaqui y Mayo.
El académico del ITSON no sólo es reconocida por su hoja de servicios en la enseñanza sino por su acreditada  experiencia en  el área de las Ciencias del Agua y del Medio Ambiente. Sus trabajos en los dominios de la actual tecnología aplicada adquieren particular relevancia en lo que está ocurriendo en la región como efecto de los extremos climáticos, los pasados fríos y los asoladores calores; también con las posibles sequías y el desabasto del vital líquido en zonas adyacentes.
Cuidar el agua es uno de los mensajes por parte del maestro-investigador. Asumir medidas previsoras para su acopio y conservación en vista a las emergencias en el agro; tomar decisiones en cuanto a cuantificar los volúmenes previsibles para la producción de las tierras. En suma, poner en práctica programas sabios, por su carácter regulativo, relativos al acopio y disposición del recurso, ahora que hay tiempo aún disponible para ese efecto.
La admonición del académico no se hace esperar: rescatar en tiempo y forma, como dicen los abogados, los volúmenes de agua, Y en caso de no hacer algo inmediato, concluye González Enríquez “Las consecuencias serán irreversibles”.
Apenas si habrá que admitir que el ITSON, sus maestros-investigadores y sus directivos, al frente el rector Isidro Cruz Medina, contribuyen con mucho más que un grano de conocimientos y de experiencias en el tema más que acuciante de nuestros días en la región sur de Sonora: el agua, su acopio, preservación y el cuidado puntual por parte de del Estado. En fin, es de esperar puntual vigilancia en su uso y usufructo, administración, costo del recurso a los usuarios y castigar su robo y desperdicio.
Coincide la opinión del académico del ITSON con declaraciones, por caso, de Carlos Flores Monge (Profepa) en el sentido de que la clausura del Ramal Norte  del Acueducto atiende sólo a criterios jurídicos. Es, dice, conforme a la Ley y apegada a Derecho. Se trata tan sólo de respetar y hacer que se respeten las disposiciones “referentes al cuidado del ambiente”. Quedarían al margen, así, las discordias políticas y partidistas.
Refrenda lo anterior, mociones de legisladores y mandatarios locales, del Municipio de Cajeme, en defensa del Estado democrático de Derecho, entendiendo éste a la luz de la realización del principio de la constitucionalidad de la legislación y de la legalidad de su ejecución.
Por este vía,  las técnicas en las ciencias de la naturaleza y de la sociedad confluyen  a fin de preservar los ecosistemas frente al calentamiento global. Con apoyo del Derecho regular la convivencia social. “Fisis” y “polis”, naturaleza y sociedad se vinculan, de ese modo, en procura del bienestar, la vida saludable y del progreso, en aras de la solidaridad y el bien comunitario.