Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 9 de mayo de 2014

EL ITSON Y LA FUNDACIÓN "MOISÉS VÁZQUEZ GUDIÑO"



Primero ITNO ahora ITSON, lo cierto que es una y la misma entidad en proceso a través del tiempo. El moderno Tecnológico de Sonora no es sino digno sucedáneo de aquella modesta y sobria institución que, a mediados del siglo pasado, fue la primera casa de enseñanza media superior con carácter público y al alcance de la clase humilde, trabajadora de la región.
Don Moisés Vázquez Gudiño, distinguido cajemense, laborioso hombre de negocios, de intachable memoria, sería el promotor y  el sostén del generoso proyecto que, andando los años, sería lo que es hoy: un baluarte incólume de la educación superior en el Sur de Sonora, faro luminoso que imparte, por igual, los saberes básicos del humanismo que los conocimientos teóricos y prácticos en la ciencia y la tecnología.
Persona inspirada en los ideales altruistas que alentaban en el seno del Club de Leones, motivado por el "eros" educativo que emanaba y se hacía sentir en la calidez de su hogar, impulsor de la inédita idea de fundar un centro de estudios competitivo por su planta de maestros y por la población escolar en ciernes, don Moisés condujo la hazaña a través del océano de mil y una dificultades, dando resistencia y eficacia al ideal hasta llevarlo a su feliz culminación en lo que se refiere a vida, vigor y destino al pilar educativo que al año siguiente, en el 2015, cumplirá sesenta bien logrados años.
Fue el ITNO de don Moisés Vázquez Gudiño una vibrante esperanza para decenas y decenas de ávidos estudiantes de la región cajemense, entre los que, modestia aparte se dice, fuimos parte de las primeras generaciones cobijadas por la filantropía de sus fundadores y sostenedores, en medio de soledad, fructífero  aislamiento y de sana y feliz convivencia.
Miembro de la primera camada de alumnos, Moisés Vázquez (hijo) emprendería  la tarea de publicar el primer órgano informativo ("La Voz del Tecnológico"), con sello y hálito estudiantil, del cual quien esto escribe sería el sucesor  al frente de la primigenia publicación. El licenciado Alberto Delgado Pastor, director que sucedería en el cargo al doctor Julio Ibarra Urrea, sería nuestro asesor para decirlo de algún modo, por su ascendiente en el área de las letras y por su refinado gusto estético hacia la cultura clásica.
Hoy, en los umbrales de la celebración cincuentenaria, en vísperas del inicio del próximo semestre, el doctor Isidro Roberto Cruz (honorable rector del ITSON), da la buena nueva ("Tribuna", 08-05-14) acerca de que la Fundación que lleva el nombre de don Moisés Vázquez Gudiño abre las puertas de la citada organización a los aspirantes que anhelan seguir estudios de enseñanza media superior y superior; y que compitan por una beca que les facilite su formación académica. Siempre y cuando, está claro, tengan consigo promedios de 9 o más.
El nombre de don Moisés continúa, así, ejerciendo su influjo de bondad y altruismo, haciendo posible la continuidad entre el viejo ITNO y el ya cincuentenario ITSON, con el fin de que unan sus lazos filiales a través del tiempo y del espacio.

La noticia circula en las mentes y los corazones de padres e hijos de familias cajemenses y más allá de esta circunscripción, en horas en que el Alma Máter de los sonorenses, la Universidad de Sonora (UNISON) se apresta a reanudar, con los mejores propósitos, y con enseñanza que jamás olvidará, de contribuir a la formación y el cultivo de inteligencias al servicio de la grandeza de la patria chica. Por medio del saber, la meta se avizora factible en un promisorio porvenir.