Primero ITNO ahora ITSON, lo
cierto que es una y la misma entidad en proceso a través del tiempo. El moderno
Tecnológico de Sonora no es sino digno sucedáneo de aquella modesta y sobria
institución que, a mediados del siglo pasado, fue la primera casa de enseñanza
media superior con carácter público y al alcance de la clase humilde,
trabajadora de la región.
Don Moisés Vázquez Gudiño,
distinguido cajemense, laborioso hombre de negocios, de intachable memoria,
sería el promotor y el sostén del
generoso proyecto que, andando los años, sería lo que es hoy: un baluarte
incólume de la educación superior en el Sur de Sonora, faro luminoso que
imparte, por igual, los saberes básicos del humanismo que los conocimientos
teóricos y prácticos en la ciencia y la tecnología.
Persona inspirada en los ideales
altruistas que alentaban en el seno del Club de Leones, motivado por el
"eros" educativo que emanaba y se hacía sentir en la calidez de su
hogar, impulsor de la inédita idea de fundar un centro de estudios competitivo
por su planta de maestros y por la población escolar en ciernes, don Moisés
condujo la hazaña a través del océano de mil y una dificultades, dando resistencia
y eficacia al ideal hasta llevarlo a su feliz culminación en lo que se refiere
a vida, vigor y destino al pilar educativo que al año siguiente, en el 2015,
cumplirá sesenta bien logrados años.
Fue el ITNO de don Moisés Vázquez
Gudiño una vibrante esperanza para decenas y decenas de ávidos estudiantes de
la región cajemense, entre los que, modestia aparte se dice, fuimos parte de
las primeras generaciones cobijadas por la filantropía de sus fundadores y
sostenedores, en medio de soledad, fructífero
aislamiento y de sana y feliz convivencia.
Miembro de la primera camada de
alumnos, Moisés Vázquez (hijo) emprendería
la tarea de publicar el primer órgano informativo ("La Voz del
Tecnológico"), con sello y hálito estudiantil, del cual quien esto escribe
sería el sucesor al frente de la
primigenia publicación. El licenciado Alberto Delgado Pastor, director que
sucedería en el cargo al doctor Julio Ibarra Urrea, sería nuestro asesor para
decirlo de algún modo, por su ascendiente en el área de las letras y por su refinado
gusto estético hacia la cultura clásica.
Hoy, en los umbrales de la
celebración cincuentenaria, en vísperas del inicio del próximo semestre, el
doctor Isidro Roberto Cruz (honorable rector del ITSON), da la buena nueva
("Tribuna", 08-05-14) acerca de que la Fundación que lleva el nombre
de don Moisés Vázquez Gudiño abre las puertas de la citada organización a los
aspirantes que anhelan seguir estudios de enseñanza media superior y superior;
y que compitan por una beca que les facilite su formación académica. Siempre y
cuando, está claro, tengan consigo promedios de 9 o más.
El nombre de don Moisés continúa,
así, ejerciendo su influjo de bondad y altruismo, haciendo posible la
continuidad entre el viejo ITNO y el ya cincuentenario ITSON, con el fin de que
unan sus lazos filiales a través del tiempo y del espacio.
La noticia circula en las mentes
y los corazones de padres e hijos de familias cajemenses y más allá de esta
circunscripción, en horas en que el Alma Máter de los sonorenses, la
Universidad de Sonora (UNISON) se apresta a reanudar, con los mejores
propósitos, y con enseñanza que jamás olvidará, de contribuir a la formación y
el cultivo de inteligencias al servicio de la grandeza de la patria chica. Por
medio del saber, la meta se avizora factible en un promisorio porvenir.