Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 18 de enero de 2016

DEL ACUEDUCTO INDEPENDENCIA AL GASODUCTO

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No llega aún a su término la controversia en la SCJN cuando hay visos de inquietud entre los pueblos indígenas. Hay más de una razón para ello.
El Acueducto Independencia es, sin duda, el mayor de los monumentos a la ignominia que se hayan ideado con la perversa finalidad de provocar a una comunidad de por sí marginada y en vía de extinción al igual que otras etnias víctimas de explotación y latrocinio.
El gasoducto, por otra parte, suscita en estos días el malestar de la Tribu Yaqui, de sus líderes recientemente excarcelados, aduciendo argumentos similares a los que enarbolaron hasta hace poco en legítima y honrosa defensa de la tierra, del agua y de la pavorosa contaminación por parte de industriales irresponsables y empresas mineras extranjeras. Todas, en conjunto, depredadoras con patente de inmunidad.
En torno al gasoducto, por ejemplo, Mario Luna Romero, recientemente ratificado en su función de vocero de la etnia yaqui, precisa los términos de la inconformidad de sus representados: ataque, dice, a la integridad del territorio y ausencia de consulta previa a los pobladores de la comunidad en su conjunto.
Esta vez, los beneficiarios no son, en primer término, los receptores anónimos, amparados por un poder ilegítimo, encubiertos detrás de la demanda apremiante del insumo, por usuarios de la capital del Estado.
El vocero yaqui señala el blanco: los posibles gananciosos serían empresarios e industriales quienes recibirían directamente los beneficios del recurso, esta vez, el gas, y la energía eléctrica producido en las plantas transformadoras.
Sin consulta previa la planeación, construcción y funcionamiento del gasoducto en mucho tiene parecido con la portentosa obra hidráulica polémica aún, con los nefastos resultados, del dominio público en Sonora y el resto del país.
Pero la consulta de que se habla ahora no es la organizada con el objeto de distraer, corromper y enriquecer, de manera ilícita, a los licitadores y a los inversionistas de cuello blanco confabulados con los  detentadores del poder mal habido. 
Se trata de una consulta técnicamente formulada, llevada ante los dirigentes de los pueblos indígenas y de sus gobernantes en turno, así como presentada en asambleas populares, de tal manera que nadie se llame a engañado o desinformado más tarde.
Una consulta así daría pie a una planeación democrática en el sentido de contar con el consenso de los pobladores, lo mismo con la asesoría de científicos, técnicos y académicos como, por ejemplo, el investigador del ITSON, González Enríquez, autor de la propuesta a fin de construir plantas desaladoras, hoy asumidas por el nuevo gobierno de Sonora.
No es el caso de inventar escollos y obstrucciones prematuras al crecimiento y desarrollo social impulsado por el régimen que cumple apuradamente cuatro meses.
Mario Luna reconoce públicamente que Pavlovich Arellano inaugura su mandato con las mejores buenas intenciones que van de lo político a lo administrativo. Hace la acotación correspondiente. “Éstas, afirma, deben traducirse en hechos”.
Obras son amores, no hay duda.
Sin embargo, el realismo se impone como criterio evaluativo y como programa de gobierno en donde hay mucho lastre que remover, muchas lacras que subsanar, numerosas lagunas socioeconómicas que colmar.
Esta administración ha empeñado su compromiso de enmendar lo mucho que ha quedado como testimonio de malversación, fraudes a granel, crímenes de lesa humanidad como la trata de menores amparada en densa impunidad.
Asiste la razón a los líderes de la Tribu Yaqui al levantar su voz en rebeldía por los daños y perjuicios perpetrados en su contra. Tienen derechos sobre la tierra, el agua y el aire que los rodea, de los cuales depende su existencia como seres humanos.

La gran oportunidad es poner en balanza los posibles beneficios de la revolución industrial frente a frente de la depredación ambiental, la contaminación de los acuíferos y los atracadores con vestimenta de blanca palomas o de indefensas ovejas.

viernes, 15 de enero de 2016

CONSTITUCIONAL, EL MANDO ÚNICO POLICIAL

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A la pregunta de quién será vigía de los veladores por la seguridad  pública, dicha respuesta estará en manos del Poder Legislativo de la Federación.
En CONAGO, el tema de la inseguridad fue motivo principal en la reunión a la que asistió el titular de Gobernación  en calidad de invitado de honor por parte de los ejecutivos de los Estados.
En su intervención Claudia Pavlovich Arellano (Sonora) propuso el sentir general de los mandatarios: elevar a jerarquía constitucional la función de garantizar la seguridad pública a través de una Policía Estatal Única, respetando la autonomía de las entidades y los municipios en la referida materia.
Los términos, extensión y límites jurisdiccionales, serán debatidos y en su caso aprobados en el Congreso.
Respetuoso del Pacto Federal, el proyecto fortalece la noción de coordinación más que el ambiguo esquema de la división y mucho menos el de separación de poderes, evitando anular las facultades comprendidas en el concepto de autonomía municipal y confirmando el de unidad suprema, sin caer en la práctica de la dispersión y pulverización de responsabilidades en los mandos policiales.
La seguridad pública, lo mismo que la seguridad jurídica, son una y la misma en tanto garantía para la convivencia en paz y armonía. Sin desconocer las peculiaridades de cada Entidad o Municipio, sin poner de lado las necesidades específicas de las diversas regiones y, por lo tanto, de sus pobladores, cabe reconocer la necesidad y premura de contar con un Mando Único como el propuesto por la Comisión de Seguridad y Justicia de la CONAGO.
Una sociedad enferma, invadida por bacterias de difícil erradicación es la nuestra. Hay la amenaza de ser víctima de quién sabe qué mal capaz de abatir o erosionarla despojándola de sus energías y disposiciones creadoras.
El Mando Único Policial, cuyo nombre por cierto está por precisarse, se concibe como un antídoto eficaz con el propósito de dar fin a las acciones criminales predispuestas a convertir al país en traspatio del vicio, del trasiego de drogas, de  la corrupción privada y oficial, del lavado de dinero.
Bajo las armas propias del contubernio y la impunidad hemos sido llevados al precipicio de la ilegalidad y al tráfico de intereses y de influencias, del que sólo gracias a un retorno al Estado Democrático de Derecho, no al régimen de intolerancia y arbitrariedad, será posible recobrar la certidumbre, la confiabilidad en las instituciones y el goce de las libertades en toda su amplitud.
La idea de municipio como un santuario intocable, como si fuese el “mana” que tiene de forma ínsita, intrínseca, todo el mal y todo el bien, requiere ser examinada, debatida y colocada en la perspectiva de un federalismo moderno, vivificante y transmisor de renovada fuerza y de vigor reconstructivo a la medida de los tiempos que corren.
Así como la democracia es una afirmación del valor y la dignidad de la personalidad individual también en la figura del municipio se identifican cualidades como la de ser célula constitutiva, originaria, del Pacto en el conjunto de instituciones sociales, educativas, económicas y políticas.
La idea de un Mando Único en cuya estructura los cuerpos policiales de los municipios pasen a ser “guardias administrativas”, abre la posibilidad de que se otorgue, al fin de cuentas, a las zonas marginadas, los enclaves incomunicados por la falta de caminos transitables, ausencia de redes telefónicas y señal inalámbrica, un mínimo de condiciones para la seguridad, la cual, a la fecha, se encuentra plenamente abandonada y en manos de los criminales de toda laya: ladrones de domicilios y asaltantes que medran  con lujo de impunidad, como si portaran patentes de inmunidad.

La “epidemia de desapariciones”,  sobre la que alerta Amnistía Internacional, incide en esta crucial etapa de inseguridad creciente que se abate sobre nuestra Patria. No obstante, por fin hay signos positivos en este horizonte de amenazadoras adversidades.

domingo, 10 de enero de 2016

TRATA DE MENORES EN SONORA: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

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Contra la Humanidad es la trata de menores de edad. El comercio de esclavos en la antigüedad así como el tráfico de mujeres son delitos que horrorizaron y siguen causando estupor en nuestros días. Indefensos en toda la extensión del término son los primeros, en gran medida las mujeres sujetas a la perversidad de sus captores y tratantes amparados, a menudo, por los poderosos envilecidos, a su vez, y envilecedores de vidas ajenas.
La Caja de Pandora continúa dejando ver acciones bochornosas que van del latrocinio a la degradación humana. Víctima de la parsimonia por parte de una justicia que más bien da la impresión de tutelar vicios, contubernios y violaciones, al fin emergen a luz pública ilícitos que salen de lo común. La trata de menores, es el colmo de la maldad organizada desde las alturas.
Está en manos de la PGR la investigación de este crimen que, hoy por hoy, conmueve desde su más recóndita intimidad la conciencia de una sociedad violentada y acosada por varios años, sin que nadie con dignidad y presteza acudiera en su auxilio.
Los velos de la impunidad, por lo visto, son el más eficaz caldo de cultivo a fin de que prolifere el crimen organizado y por igual el desorganizado.
En nombre del Pacto Federal, los directamente involucrados en su integridad y salvaguarda fueron penetrados y convertidos en aliados de la ola criminal dirigida   desde instancias ignotas encubiertas por el anonimato, la tolerancia y la confabulación.
El más reciente hecho de violencia criminal, consumado en una de las Entidades más sacudidas por el terrorismo y el narcotráfico, es el efectuado con el proditorio asesinato de la alcaldesa de Temixco, Morelos, Gisela Mota.
La hazaña oficial de la recaptura del “Chapo” Guzmán ocurre casi al siguiente día del crimen contra la infortunada perredista.
No se trata, por cierto, de colores partidistas.
El principio punitivo, Si es A debe ser B (si es el delito debe ser la consecuencia), vale al margen de potestad alguna.
La ley es la Ley.
La trata de menores de edad es un crimen que ensombrece y cala hasta lo más profundo de la dignidad humana.
Nada podría justificarlo, como tampoco encubrirlo con expresiones eufemísticas que hacen decir que en estos casos, como en otros similares, al daño se agrega la ofensa. Es inadmisible y ofensivo, el pretender paliar, desvanecer o suavizar lo horrendo y terrorífico del hecho.
Nuevamente está a las resultas de la credibilidad ciudadana, la eficacia, honestidad y pundonor de los titulares responsables de indagar, demostrar y encontrar a los culpables del monstruoso crimen. Federación y Estado están en la mira de la sociedad con el objeto de hacer el seguimiento que no se hizo en tiempo y forma, cuando los autores de la trata de menores ejercían los cargos públicos que desempeñaron.
Hoy la majestad de la justicia se yergue a fin de ejercer su poder para exhibir a los autores de lo que ha dado la impresión de ser un craso crimen sin castigo. Nada hará lo resarcible del hecho, pero si el procedimiento judicial toma los cauces debidos, los castigos imputados adquirirían el carácter de ejemplaridad con el propósito de que nunca más la trata de menores, de mujeres, de migrantes, por citar los casos más conocidos, se repitan.

Mucho menos para dejar en manos de los criminales, mafiosos y abusivos desde el poder, la administración del Derecho penal, con la finalidad de favorecer, con plena impunidad, sus turbias ambiciones y sus acciones demenciales en demérito de la dignidad de los ciudadanos más indefensos y marginados.

jueves, 7 de enero de 2016

¿AVAL AL ACUEDUCTO? ¿Y LA GARANTÍA DE AUDIENCIA?



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Confusa, profusa y difusa es la nota informativa del diario “La Jornada” relativa al proyecto del ministro de la SCJN, Jorge Pardo Rebolledo, sobre el tema del Acueducto Independencia.
En el cintillo se alude a que el susodicho proyecto valida facultades de CONAGUA para la mencionada obra. Por otra, la cabeza expresa: “Preparan ministros aval al acueducto Independencia que impugnan los yaquis”.
El tema, ciertamente, data de años atrás. Amerita, por tanto, darle cuerpo de memoria histórica. Tiene origen desde 2010. Ha sido y es objeto de una controversia cuya resolución tiene aún mucho qué decir.
No es asunto que amerite carpetazo, como popularmente se dice sobre aquellos asuntos que los intereses de grupo y la política suelen cancelar, con el visto bueno de instituciones responsables para dictaminar justicia.
Este, el del Acueducto Independencia, tiene tras de sí larga secuencia en donde tienen que ver abusos de poder, atropello a los derechos de usuarios, licitaciones que encierran presuntos contubernios y oscuras alianzas desde el poder. Etcétera.
Los más recientes actos para subsanar efectos diversos, asumidos por la actual administración estatal, son de carácter remedial. No llegan al fondo de la controversia.
En pocas palabras, son actos del  Poder Ejecutivo Estatal, no del Judicial de la Federación.
El proyecto del ministro Rebolledo valida facultades de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Ordena dar trámite a las peticiones de audiencia de los demandantes. Propone amparar a los quejosos. En modo alguno, se infiere que justifique y en tal virtud que ampare actos en perjuicio de los inconformes.
Están de por medio, asimismo, sentencias tras sentencias en favor de los demandantes.
El proyecto es puntual acerca de la posibilidad que entrañan los diferendos entre usuarios agrícolas y organizaciones de la sociedad. Implica el criterio de que “tendrán prioridad el uso doméstico y el público urbano”.
Se descuenta el dato, no obstante, de que hay el proyecto de instalar plantas desaladoras con el objeto de resolver la demanda del recurso hídrico. La de Guaymas, para empezar.
No faltarán voces delirantes con acentuaciones persuasivas tendentes a justificar la planeación y puesta en servicio de la portentosa obra, con motivo del proyecto en ciernes.
Cabe advertir que está de por medio, en el citado proyecto, la salvaguarda del derecho de los demandantes. De entrada, se indica la “oportunidad de ofrecer y desahogar las pruebas en que finquen su defensa y la oportunidad de alegar”.
Por cierto, no son únicamente las comunidades indígenas (la Tribu Yaqui) quienes han levantado su voz en protesta por las violaciones de acuerdos y decretos acerca del uso y usufructo del agua. Y por su trasvase. Han sido líderes de la Tribu quienes han actuado, al amparo del Derecho a la Rebelión, frente a las decisiones unilaterales de un gobierno arbitrario (el encabezado por el exgobernador Padrés Elías). Pero no son los únicos que han suscrito las controversias, en espera de puntual respuesta.
Está involucrado el Movimiento Ciudadano en Defensa del Agua, por caso, cuyos dirigentes sin duda harán acto de presencia ante el proyecto que en breve atenderá la Primera Sala de la SCJN. 
Puede decirse que, finalmente, hay luces al final del túnel después de cinco años de infructuosa espera.
Los Acuerdos de Vícam, se espera, no han de quedar en mero señuelo político, a fin de crear ilusorias esperanzas.
La instauración del Estado Democrático de Derecho en Sonora tiene mucho que ver con el traído y llevado asunto del Acueducto Independencia. Podrá decirse que es el Talón de Aquiles de la nueva administración política y, acaso, la prueba principal tras la cual, Claudia Pavlovich Arellano dará certeza y credibilidad en sus motivadores proyecto de crecimiento económico y desarrollo para el bienestar social en toda la Entidad.

“Si es dable”, habrá reparación de los daños y perjuicios a los presuntos inconformes. “Si es dable”, habrá confianza en las propuestas de que sí habrá agua suficiente para todos: consumidores domésticos y urbanos; productores solventes y modestos agricultores. Todo en paz y en armonía.

lunes, 4 de enero de 2016

SEGURIDAD Y DESARROLLO SOCIAL

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La seguridad pública subyace por encima de toda política de bienestar. Sin aquélla, cualquier otra promoción en crecimiento económico y desarrollo de la sociedad suelen quedar en el vacío.
Comienza este 2016, pletórico de grandes y buenas esperanzas. No obstante, hay barruntos de violencia y estertores de la criminalidad por todas partes. En el sur del país, Morelos es por hoy la Entidad sobre la cual se extiende el luto y la orfandad por el artero crimen contra la alcaldesa de Temixco.
Se multiplican los mensajes y supuestas advertencias por todo el territorio nacional ante la determinación frontal del Gobierno de la República de poner término a la tentativa de los cárteles de sobreponerse al imperio de la legalidad y al Estado de Derecho.
Hoy es Morelos. Tiempo atrás, Michoacán, Guerrero y Oaxaca.
Entre tanto,  prosigue la reforma del Estado.
A la reforma educativa, se adjunta la reforma cultural. Y a éstas, las más recientes en materia de promoción turística como subcapítulo de las reformas en materia de inversiones para el bienestar social.
En el Norte del País la iniciativa privada toma en firme la propuesta de la  Mandataria de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, con el fin de dar realidad al viejo anhelo de unir su Estado con el de Chihuahua en una empresa común: hacer del turismo el vínculo capaz de unir las impresionantes bellezas del litoral del Pacífico con los parajes sublimes donde se esconden las montañas y las cordilleras del Estado Grande.
En otros términos, la idea es ir desde el Puerto y la Ciudad de las Palmeras y las Flores, Guaymas, al encuentro, a través de la supercarretera que ahora nace como propuesta, hasta los confines en donde habitan los legendarios tarahumaras, allá donde esplende la cultura Paquimé y conviven menonitas y mormones.       
En 1982, en el gobierno de Samuel Ocaña, sale a luz “Sonora”, la obra basada en imágenes, “expresión gráfica de las vivencias de un artista sonorense (Jorge Russek) quien capturó en su cámara, la naturaleza y sus frutos, los hombres y sus trabajos, las ciudades y los problemas de su tierra natal”.
En 2002, Patricio Martínez García, el dinámico y realizador mandatario del Estado Grande, auspicia la edición de “Chihuahua”, cuyo autor Richard Hancock escribe en la presentación de su trabajo, apoyado con la aportación fotográfica de Bill Williams: Pero sobre todo, nos impresionó la actitud positiva de los chihuahuenses, originada tal vez de haber sobrevivido más de 300 años a las frecuentes sequías, lejos de los centros urbanos en el ambiente duro de Chihuahua.     
Ambas obras, hoy en nuestras manos, gracias a la generosidad en su momento de los Ejecutivos de ambas Entidades, nos motivan a redactar este comentario.
Cabría señalar, no obstante, según informaciones recientes, que hay hechos que lamentar en la antesala del proyecto y que atañen directamente a la propuesta para  detonar el prometedor y generosos turismo interestatal.
Así, nos parece de especial importancia y de interés subrayar el carácter prioritario de la seguridad como condición de posibilidad, que sin duda facilitaría y daría posibilidad de cercana realización.
Pululan en zonas marginadas de la montaña grupos de encapuchados y criminales de toda laya, subvencionados muchos de ellos, con la consigna de impedir el crecimiento económico y el desarrollo social.
Y todo indica que si la autoridad municipal primero y la estatal en ambas jurisdicciones, no intervienen en tiempo y forma, con los medios contenciosos de que disponen, los burladores de la ley y la seguridad seguirán actuando con secuestros, asaltos en los domicilios y en  caminos despoblados; mediante robos y abusos en daño de pobladores indefensos y en perjuicio de familias humildes, como de modestos productores de esas regiones marginadas. 

Sumidos en la incomunicación telefónica y por la inexistencia de alumbrado eléctrico, los maleantes hacen de las suyas al amparo de la creciente impunidad. Hasta ahora los sembradores de estupefacientes imponen su ley y los amantes de haberes ajenos desconocen toda norma y toda autoridad.

domingo, 3 de enero de 2016

IDEOLOGÍA POLÍTICA AYER: IDEOLOGÍA RELIGIOSA AHORA

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El siglo XX fue el siglo de las ideologías: de las ideologías políticas. La del comunismo predominó desde el triunfo de la Revolución hasta la caída del Muro de Berlín en la penúltima década de dicha centuria.
La lucha de clases se libró en medio de dos contiendas universales sin que las propuestas de predominio ecuménico alcanzaran, al final de cuentas, la eficacia y el triunfo de sus proclamas y predicciones.
Nuestro siglo XXI toma vuelo, de manera similar al anterior, con la irrupción de una ideología impregnada de religiosidad. Se dirá que toda ideología, en el fondo tiene ingredientes de fe, con arreglo a lo cual  trata de persuadir acerca de la bondad de sus dogmas y principios. El objetivo último es prevalecer como doctrina dominadora, y por tanto invencible.
La fidelidad consagrada a estos dogmas y principios, así como la tenacidad y pertinacia a fin de propagarlos, lleva inclusive a la intolerancia y al afán de imponerlos sobre todos los demás.
La ideología que enarbola el llamado Estado islámico (el cual por cierto ni es un Estado como tampoco representa al Islam en términos generales), es portadora de un terror propio de las organizaciones totalitarias cuya arma principal es la violencia y la meta: aniquilar al enemigo por los medios a su alcance.
En nombre de Alá, el terrorismo islámico se ha determinado en principio a recorrer el mundo occidental con la peregrina ambición de imponer su creencia, con alcance planetario, en un futuro en donde su dios todopoderoso, omnímodo, hará reinar su voluntad por encima de todos los imperios, de todas las potestades, habidas y por haber. Con el respaldo, claro, de sus fieles en campaña.
A principios del siglo las Torres Gemelas en Nueva York fueron el blanco de un terrorismo inducido o no, por lo visto tolerado, desde las entrañas del imperio estadunidense, símbolo en sus comienzos de la tierra de promisión y puerto de las migraciones de todos los tiempos, en donde hubo lugar para las creencias religiosas que rivalizaban, con odio primitivista, en el Viejo Continente.
Meses atrás, recientemente, la mira se puso en nada menos que París, la capital de la nación que hizo mecer en el fragor de la Revolución el documento innovador de los Derechos del Hombre. Como si se tratara de una contra revolución envuelta en dogmas tutelares, entre los que sobresale el de consumar el exterminio de los “infieles” (entendiendo por infidelidad el no estar de acuerdo con los postulados religiosos del EI), el cruento atentado  ha sido detonante a título de advertencia en el sentido de que el terror islámico está dispuesto y predispuesto a dar su más rotunda y cruenta embestida. Dando inicio su batalla hiriendo el corazón de su rival.  
Más que una guerra de religiones, habría que suponer que en el fondo de esta insurrección hay una atávica pretensión de imponer su ideología religiosa como una estrategia para imponer su predominio político, ejerciendo la vía del terror como táctica de lucha.
R. H. Barrow en su libro “Los Romanos” (FCE, 1981) hace notar que el cristianismo adquirió auge hasta finalmente convertirse en fuerza viviente del Imperio, mediante la táctica de provocar la cólera del gobierno de Roma y otorgarle la calidad de enemigo, por edicto universal.
Tras las persecuciones de que fue víctima la cristiandad, el saldo final fue la imbricación entre Iglesia y Estado hasta culminar, como se sabe, en una identidad relativa que perdura hasta nuestros días.  
Consciente o no, con las disparidades del caso actual en donde el terrorismo islámico es el débil ante el majestuoso Occidente, hay la impresión de ser, como ocurrió en la Roma de los primeros siglos de nuestra Era, una provocación en ciernes con el fin de atraer a su enemigo y vencerlo a través de los recursos de la ideología religiosa con objetivos políticos, por ahora burdamente encubiertos.

Siglo místico embozado en el terror, estamos en el preámbulo en el cual el Oriente arcaico emerge como una aventura más, destinada al fracaso, de predominio por medio de la ideología. Esta vez, mistérica, pero con torvas finalidades.

EL OTRO SONORA: TURISMO INTERESTATAL

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El viejo anhelo de convertir el noroeste mexicano en un moderno polo de atracción turística tiene visos de palpitante y tangible realidad. De granero nacional, Sonora en particular, y también Chihuahua, asumen lo que mañana podrá ser portentosa conquista; hoy aún colosal hazaña en ciernes. Como en su tiempo fue Cancún, y otrora, Acapulco, la Perla del Pacífico.
Llega el turno a la Entidad que estrena nueva administración política y al Estado Grande que, en término de doce meses, contará con el liderazgo institucional en la persona de Enrique Serrano, si el candidato del PRI gane la elección  del 2016. 
Durante años y años, Sonora y Chihuahua, Entidades limítrofes, han transitado por la historia como dos girones de la Patria con rumbos distintos cuando no ajenos entre sí. La Colonia fue escenario del saqueo contumaz de los invasores en aquellas tierras, fuente del trasvase de los codiciados metales que ingresaron, de manera gratuita e impune, al erario de la Corona española.
La Revolución fue teatro de disputa entre grupos rivales hasta que el general Lázaro Cárdenas unificó y tranquilizó a los desheredados, con tierras de ex hacendados y aspirantes a latifundistas.
En el inicio del cuarto quinquenio del siglo XXI, ambas regiones colindantes se proponen emprender metas en forma mancomunada. Tienen consigo reservas naturales con las cuales organizar programas de crecimiento y desarrollo nunca antes concebidos en términos de cooperación, intercambio y aprovechamiento en común.
El mapa turístico de Chihuahua es abundante en sitios fascinantes que recorren su renombre en todo el orbe. Así, por ejemplo, Creel, su divisadero, y otros sublimes parajes; la cascada de Basaseachi… 
De fama internacional es San Carlos y su plácidas riberas y playas; el Desierto de Altar y sus inexplorados escenarios desérticos, albergue de especies inimaginables.
Con todo, lo que la naturaleza ofrece, da o  dispone, la mano del hombre desdeña, abandona o deja de darle el superávit conducente a fin de coronar, con su ingenio y aplicabilidad, lo que puede ser acogedor hábitat para la recreación y el esparcimiento.
Las vías carreteras, aéreas y de comunicación moderna de todo tipo, son mensajeras de progreso y vínculo para el crecimiento, con el objeto de potenciar recursos de la naturaleza y organización propios aportados por el hombre.
En este sentido, son más que alentadoras noticias acerca de la reactivación del sector turístico en el Estado de Sonora, a cien días de haber cambiado la titularidad del Ejecutivo.  Convocan a empresarios y dueños de capital a participar en el magno proyecto turístico y a todos aquellos que se involucran en los ramos hotelero y del transporte, aéreo y terrestre.
Nace de esta manera el proyecto de construir una supercarretera, cuyo trazo tendría la meta de unir el polo turístico de Guaymas-San Carlos con los diversos centros recreativos de Chihuahua. Es decir, una autopista que sustituya en gran medida la
 de Ciudad Obregón a Yécora, pasando por Hornos, Tesopaco,  Curea y Puerto de la Cruz. Y de Talayote a Cuauhtémoc hasta llegar a Chihuahua, capital del Estado Grande.  Esta ruta en permanente estado calamitoso.
Asimismo, complementaría la vía de comunicación a cargo de la Federación, que va de Hermosillo a Chihuahua.  
No es, lo que en lenguaje coloquial se llama un “hecho”,  la propuesta en cuestión, la cual se inspira en el renacer de una Entidad, Sonora,  sumida en la marginación, el desvío de recursos y la postración social, política y económica. Es una posibilidad, pero con vislumbres de realismo. Y por tanto, de efectividad en el corto y mediano plazos, alentada por el ritmo que da Claudia Pavlovich Arellano a sus acciones de gobierno.

Suelo virgen, concebido y planificado en grande, es el turismo. Su misión se ofrece en dimensiones óptimas cuando se inserta en otros segmentos de la economía regional e interestatal. Su cobertura abarcaría zonas fronterizas y sería el principal detonador, configurando una geografía portentosa con la incorporación de escenarios de bellezas naturales que se  atesora en el Golfo de California, y en las playas de Vallarta, Mazatlán y otros enclaves hasta ahora desvinculados entre sí.