Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







sábado, 21 de enero de 2017

DONALD TRUMP: CUANDO EL PODER CAMBIA DE MANOS

Resultado de imagen para TRUMP


Reafirmó Donald Trump en el discurso de toma de posesión las presunciones en torno a sus propósitos y finalidades como mandatario de la nación más poderosa del mundo: los Estados Unidos de América. Cambia el hombre en el poder y con él  cambia el Partido y los destinos del Imperio.
El Imperio será, a partir de este día, muy otro en el lenguaje del nuevo Ejecutivo. De Imperio con dimensión libertaria, de promotor de igualdad y defensor de los Derechos Humanos su rostro sería el del hermetismo, el de la lucha por la supremacía absoluta, el del acoso racial y el del solipsismo a ultranza; es decir, del presidencialismo colindante con el fascismo.
Un imperio así, de corte nacionalista, prepotente, amurallado, encerrado en sí mismo; autosuficiente y ajeno a los latidos del mundo circundante es todo lo que se quiera menos
un Estado líder, cabeza internacional del planeta, con fronteras infranqueables al libre comercio, al cosmopolitismo y al intercambio universal de las ideas y los conocimientos.
Pero, a cada quien lo suyo. A los estadunidenses que lo encumbraron toca, desde ahora, velar por su futuro mediato e inmediato Está en juego su porvenir como nación democrática,  revolucionaria y portadora de los valores más caros a la humanidad: el igualitarismo, el régimen de la libre expresión y defensora de los poderes constitucionales.
A los países periféricos y de ultramar corresponde llevar a cabo, con prontitud y responsabilidad, un autoexamen en cuanto a posibilidades de acción, asumir con la presteza del caso las decisiones soberanas en función de sus recursos y la administración inteligente de los mismos.
Como vecinos, a nosotros los mexicanos corresponde efectuar un análisis ponderado de nuestras relaciones con la vecina nación en todo lo que se refiere a relaciones fronterizas, en aquello que la naturaleza nos impone, evaluar los tratos y acuerdos que nos rigen en materia de recursos acuíferos, participar en la renegociación del TLC sin entreguismos y concesiones como las que actualmente imperan en el área de las inversiones mineras cuyas empresas envenenan, con lujo de impunidad, los ríos, causan enfermedades en la población y daños en la producción de alimentos.
Para comenzar, la tarea es la de hacer efectiva la campaña de “consumir lo que producimos”, sin caer en imitaciones extranjerizantes, ni faltar a los compromisos de intercambio libre y equitativo de la comercialización para el desarrollo en común.
Enseguida, obligar a los mandatarios obsequiosos con los inversionistas foráneos, para que impidan, con base en la legalidad, la depredación de nuestra soberanía, presionándolos a fin de evitar el saqueo vergonzoso, a manos libres, de los bienes públicos.
En suma, vigilar las manos y las acciones de los políticos demagogos, acotar la conducta de los hacedores de leyes, a fin de impedir que aprueben normas lesivas a la dignidad de los mexicanos, así como a los jueces el servir de intermediarios al servicio de negociantes y socios del crimen organizado.
Una especie de gran sacudida es la victoria de quien se considera enviado divino para reconstruir las bases del gran imperio. Su discurso amenazador de todo lo que está más allá de sus delimitaciones geográficas ha puesto ya en pie de guerra comercial a China desde el Lejano Oriente considerada zar del comercio internacional y, por tanto, capaz de compararse en eficacia al gigante de Norteamérica.
Lamentablemente la educación padece la mayor crisis de nuestra reciente historia. Pero habrá que sacar fuerzas de donde menos se espera, a fin de preparar técnicos y expertos, así como abrir áreas de trabajo para impedir la fuga de mano de obra, que hoy en día indigna al flamante presidente Trump.