Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 27 de enero de 2017

ADIÓS A DON ADALBERTO ROSAS


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No terminan las malas noticias de este mes de enero.
Nos acabamos de enterar del triste y lamentable deceso de don Adalberto Rosas, hombre de una sola pieza hasta donde tenemos conocimiento: íntegro, leal en su conducta pública, congruente con los ideales de sana y armónica convivencia social.
Emma, mi esposa, y yo lo conocimos, hará un par de años en su oficina de Ciudad Obregón. Fue en el comienzo de la primavera, cuando los vientos que soplan tienen todavía un sabor invernal.
Fue con motivo de una feliz coincidencia. El suscrito, editorialista de “Tribuna del Yaqui” y don Adalberto lector acucioso, tuvimos el encuentro fortuito relacionado con el denominado Acueducto Independencia.
Su desempeño al frente del Movimiento Ciudadano por el Agua, así como mi interés comunicativo, fueron los elementos de la referida coincidencia.
Conversamos por más de una hora. De fácil palabra, con términos llanos de inusual franqueza, nos hizo una instructiva síntesis del tema en cuestión, no sin dejar en claro que se trataba, seguramente, de la oscura decisión encaminada no a favorecer a los pobladores sino a los interesados en obtener beneficios personales.
Obtuvimos, oportunamente, una mejor percepción del asunto en cuanto a su embrollado origen, a su pertinaz desarrollo,  y por mor de la búsqueda de resultados  en lo concerniente a convivencia  y beneficios compartidos.
Don Adalberto nos dejó una grata impresión como alto dirigente de la causa que involucraba a los ciudadanos en su conjunto. No había en su exposición sombra alguna destinada a desvanecer lo evidente. Al contrario, hacía énfasis en los efectos adversos que podrían derivar del proyecto en sus diversas fases hasta llegar a la terminal.
Por nuestra parte, consideramos enseguida la entrevista como de gran utilidad en lo que tuvo que ver, a fin de fortalecer las conjeturas y convertirlas en hipótesis de trabajo reflexivo. Se despejaban las dudas, se dejaba atrás el cúmulo de falsedades y abundaban las pruebas no sólo sobre la estulticia del proyecto, la ligereza de análisis para no pocos, sino respecto de su verdadera finalidad: el enriquecimiento ilícito de unos cuantos.
Vimos emerger el perfil de un personaje comprometido con los valores de los cajemenses, Comprendimos su generosidad, sin implicaciones ideológicas, ataduras de grupo, vinculaciones de orden egoísta o al servicio de lo personal.
Comprendimos la significación del líder que asume compromisos allende las tendencias ideológicas, los dogmas partidistas o el mero afán de sobresalir, valiéndose de una causa popular, no populista.
Presidente municipal de Cajeme en una etapa de transición o de crisis política en la Entidad (1982-1985), Adalberto Rosas fue todo oídos a fin de escuchar las demandas de la población, sin hacer distinciones partidistas. Tuvo aciertos como autoridad para todos, ejerciendo los principios de igualdad y libertad, fundamento de un gobierno inspirados en la democracia.
Se le recuerda en esa dimensión: la que ha refrendado como líder de una movilización pacífica, ordenada con arreglo al Estado de Derecho. Por lo tanto, tolerante, predispuesta a practicar las libertades de expresión y petición,
Partió de este mundo sublunar para siempre.
No obstante, queda de él la memoria de una conducta ecuánime, resuelta, ponderada y honesta, a seguir en casos en los que se requiere de una gran dosis de dignidad hacia los demás, respeto a la hacienda pública; disposición íntegra para defender valores fundamentales en cuanto a convivencia armónica y para el disfrute del trabajo colectivo en sana paz y buena voluntad.
Adalberto Rosas se ha ido en plena madurez, física y mental. A sus  años, tenía grandes batallas por realizar, desafíos que afrontar, retos similares al tristemente célebre Acueducto que resolver.

Descanse en definitiva paz, don Adalberto Rosas.

sábado, 21 de enero de 2017

DONALD TRUMP: CUANDO EL PODER CAMBIA DE MANOS

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Reafirmó Donald Trump en el discurso de toma de posesión las presunciones en torno a sus propósitos y finalidades como mandatario de la nación más poderosa del mundo: los Estados Unidos de América. Cambia el hombre en el poder y con él  cambia el Partido y los destinos del Imperio.
El Imperio será, a partir de este día, muy otro en el lenguaje del nuevo Ejecutivo. De Imperio con dimensión libertaria, de promotor de igualdad y defensor de los Derechos Humanos su rostro sería el del hermetismo, el de la lucha por la supremacía absoluta, el del acoso racial y el del solipsismo a ultranza; es decir, del presidencialismo colindante con el fascismo.
Un imperio así, de corte nacionalista, prepotente, amurallado, encerrado en sí mismo; autosuficiente y ajeno a los latidos del mundo circundante es todo lo que se quiera menos
un Estado líder, cabeza internacional del planeta, con fronteras infranqueables al libre comercio, al cosmopolitismo y al intercambio universal de las ideas y los conocimientos.
Pero, a cada quien lo suyo. A los estadunidenses que lo encumbraron toca, desde ahora, velar por su futuro mediato e inmediato Está en juego su porvenir como nación democrática,  revolucionaria y portadora de los valores más caros a la humanidad: el igualitarismo, el régimen de la libre expresión y defensora de los poderes constitucionales.
A los países periféricos y de ultramar corresponde llevar a cabo, con prontitud y responsabilidad, un autoexamen en cuanto a posibilidades de acción, asumir con la presteza del caso las decisiones soberanas en función de sus recursos y la administración inteligente de los mismos.
Como vecinos, a nosotros los mexicanos corresponde efectuar un análisis ponderado de nuestras relaciones con la vecina nación en todo lo que se refiere a relaciones fronterizas, en aquello que la naturaleza nos impone, evaluar los tratos y acuerdos que nos rigen en materia de recursos acuíferos, participar en la renegociación del TLC sin entreguismos y concesiones como las que actualmente imperan en el área de las inversiones mineras cuyas empresas envenenan, con lujo de impunidad, los ríos, causan enfermedades en la población y daños en la producción de alimentos.
Para comenzar, la tarea es la de hacer efectiva la campaña de “consumir lo que producimos”, sin caer en imitaciones extranjerizantes, ni faltar a los compromisos de intercambio libre y equitativo de la comercialización para el desarrollo en común.
Enseguida, obligar a los mandatarios obsequiosos con los inversionistas foráneos, para que impidan, con base en la legalidad, la depredación de nuestra soberanía, presionándolos a fin de evitar el saqueo vergonzoso, a manos libres, de los bienes públicos.
En suma, vigilar las manos y las acciones de los políticos demagogos, acotar la conducta de los hacedores de leyes, a fin de impedir que aprueben normas lesivas a la dignidad de los mexicanos, así como a los jueces el servir de intermediarios al servicio de negociantes y socios del crimen organizado.
Una especie de gran sacudida es la victoria de quien se considera enviado divino para reconstruir las bases del gran imperio. Su discurso amenazador de todo lo que está más allá de sus delimitaciones geográficas ha puesto ya en pie de guerra comercial a China desde el Lejano Oriente considerada zar del comercio internacional y, por tanto, capaz de compararse en eficacia al gigante de Norteamérica.
Lamentablemente la educación padece la mayor crisis de nuestra reciente historia. Pero habrá que sacar fuerzas de donde menos se espera, a fin de preparar técnicos y expertos, así como abrir áreas de trabajo para impedir la fuga de mano de obra, que hoy en día indigna al flamante presidente Trump.

domingo, 15 de enero de 2017

“¡AHORA O NUNCA, SEÑOR PRESIDENTE!”

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Vuelve a escucharse, en voz ahora de los ciudadanos, la demanda formulada al Benemérito de la República, hará siglo y medio.
Primero la drástica decisión de elevar el costo de la gasolina (el “gasolinazo”), enseguida la desbordada carestía de los productos que integran la canasta básica, denominación metafórica que nada tiene que ver con los satisfactores elementales de los más pobres de nuestra sociedad.
Un mandatario en soledad, abandonado a su destino por sus mismos  asistentes, los de vanguardia, y por aquellos que desempeñan labores de servicio, es un líder en bancarrota. Sin nada que hacer, el Ejecutivo dejaría de serlo para convertirse en instrumento a fin de encarar las tormentas y las inclemencias, sin posibilidades de evitar y menos impedir las consecuencias.
En el caso de nuestro Primer Magistrado, licenciado Enrique Peña Nieto, puede decirse que tiene el timón entre sus manos, confía en el buen consejo de sus principales colaboradores. Y cuenta aún con el respaldo popular, a pesar de las campañas orquestadas en su contra.
A lo anterior hay que sumar la retórica agresiva del próximo Presidente, sucesor de  Barack Obama.
Así, nada fácil es para el jefe del Ejecutivo federal, además de lo anterior, afrontar los desahogos del ya casi Presidente Donald Trump, cuyas declaraciones furibundas sobre todo lo que se relacione con nosotros tienen el propósito de infamar y denostar exhibiendo a nuestros connacionales como una carga económica y social para su país. Y como resultado publicitario: causar desprestigio al supuesto errático desempeño  y al mal gobierno de México.
Remando en contra de la corriente, presionado por los opositores de oficio, seguramente mal informado por asesores incapaces de enterarlo con objetividad acerca de lo que ocurre, la demanda es similar a la que escuchó en su momento el mandatario Benito Juárez: “¡Ahora o nunca, señor Presidente”!
Los tiempos que corren son los de administrar, y administrar con la mirada puesta en los más necesitados del país. Son tiempos no para hacer política de quinta mano, pensando en los que viven en la opulencia, en el confort que dan los recursos mal habidos, sin tomar en cuenta la ideología que presumen y que acaso mal entienden.
Dejando de lado el discurso vehemente de Trump, poniendo en paréntesis la lucha partidista del venidero 2018, haciendo caso omiso de la demagogia extremista de derechas e izquierdas, el reclamo popular es volver hacia nosotros mismos, practicar la introspección con la finalidad de saber el fondo de nuestras peripecias y  calamidades.
Y en especial, con el propósito de corregir y enmendar las anomalías presentes y para lograr un sano y eficaz ejercicio de las libertades y garantías de que gozamos en la letra consagrada por nuestros códigos normativos.
“¡Ahora o nunca, señor Presidente!” es mucho más que un grito demagógico emanado de gargantas seudonacionalistas. Es el clamor ciudadano y la voz en firme que pide al Ejecutivo que se cumplan propuestas en el sentido de disminuir, por ejemplo, presupuestos a los partidos políticos y limitar el dispendio corruptor que llevan a cabo; redefinir el federalismo en términos que propicien honestidad y probidad de los funcionarios en vez de proteger los desvíos impunes, en los estados y municipios; dar utilidad a los avances tecnológicos, de manera que se ponga fin al dispendio que originan los viajes y las entrevistas personalizadas con funcionarios extranjeros y que bien podrían echar mano de la comunicación a distancia en vez de realizar desplazamientos costosos, sin resultados prácticos.
Legisladores y líderes, para empezar, tienen la palabra. Su ejemplo sería edificante y solidario.
Y vale la pena repetir: “¡Ahora o nunca, señor Presidente!”.  

domingo, 8 de enero de 2017

UN MAL COMIENZO: PERO, ¿DEJAR SOLO AL PRESIDENTE?

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Empieza mal el año. Este 2017 no guarda parecido con otros, de reciente memoria. Incluso, el de 1994, último año de la administración salinista, con todo y el levantamiento del EZLN. Aquello fue una sacudida que repercutió en primavera y se extendió hasta el otoño, marcado por los crímenes de Colosio y Ruiz Massieu.
El que lleva una semana, tiene sobre sí el caos ecológico. Como si fuera poco, la contaminación atmosférica hace su parte en la salud de los habitantes de nuestro atribulado planeta. Los males orgánicos no se hacen esperar.   
En Oriente como en Occidente, el terrorismo tensa sus feroces garras con el afán de socavar los cimientos de la civilización moderna en sus expresiones de convivencia pacífica; también en sus propósitos de vida democrática.
De manera parecida a las embestidas salvajes para derrocar, en el remoto pasado,  las bases de la cultura occidental, asimismo los ataques frenéticos del islamismo iconoclasta se han propuesto borrar de la faz de la tierra los avances alcanzados en el mundo con arreglo a las libertades para pensar, creer y concebir el mundo sin ataduras dogmáticas, prejuiciosas y primitivistas.
El ascenso al poder en Estados Unidos del ultraconservador Donald Trump es, por ahora, un nubarrón que mantiene en inédita confusión a los líderes de los países satélites. Como se dice, la moneda está en el aire. Y casi todo está en víspera de una definición ante lo que habrá que tomar decisiones que amerita la emergencia.
El muro de la vergüenza, las deportaciones masivas, el acoso a los inversionistas de ultramar asentados en suelo mexicano no gratos a los señuelos imperiales, son temas publicitarios que no dejan tranquilidad ni reposo al Gobierno de la República, a los indocumentados que prestan servicios en la vecina nación, como tampoco a los empresarios genuinamente nacionalistas. No a los prestanombres, claro, depredadores y apátridas.
A lo anterior se suma, de manera abrumadora por decir lo menos, la actitud irresponsable y hasta sumisa, de los opositores a las políticas realizadas y en vías de implementación del Presidente Peña Nieto.
Aludimos al programa de reformas, entre las que destaca, en estos días, la Energética. Cuestionada desde su planteamiento lo mismo que la Educativa, ha sido convertida en tiro al blanco para censurar y hasta denostar la política asumida por el Primer Mandatario.
Así, la política contestataria pasó del ensayo crítico al furibundo rechazo verbal por parte de la extrema izquierda. Y del preámbulo opositor al tiro al blanco a cargo de la extrema derecha, con el contubernio de los advenedizos del arte de ejercer la traición a mansalva.
Incluso los beneficiados por favores desde Palacio saltaron  al ruedo para vejar, practicar la infamia y hacer ver a quien les prodigó con dádivas del poder a muchos de los que ahora se vuelven en su contra.
Pero dejar solo al Mandatario en su último año de gestión no deja de inquietar a ciudadanos ajenos al ejercicio de los representantes en los negocios públicos, a los que ven en la política no sólo el ir y venir de adhesiones  y repulsas, Impresiona, además, que aquellos considerados adherentes por convicción cedan a la tentación del parricidio, por intereses nada claros y por franca conveniencia.
Al capitán del navío en alta mar se debe solidaridad de la buena. A menos que la tripulación entera se declare, en forma unánime, completamente destinada al naufragio por la toma de decisiones erráticas del jefe del timonel.

Dejar solo al Primer Mandatario es síntoma de traición en momentos en que se avizora el puerto. Si son de los suyos los que desertan, el asunto es grave. Gravísimo.