Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 22 de octubre de 2012

ESPINOSA SUÑER: PREPARATORIANO ILUSTRE




 Diversos méritos concurren en la persona de Enrique Espinosa Suñer, universitario muy distinguido, preparatoriano sobresaliente, funcionario al lado del rector Guillermo Soberón durante la transición de la UNAM a la estabilidad institucional, después de la azarosa década de los 60.
Su designación,en 1974,había sido recibida con unánime beneplácito. A la fecha,sehacían sentir vientos renovadores después del aciago 68 y recorría buena vibra en aulas y bibliotecas; auditorios y campos deportivos. Sería un digno sucesor del jurisconsulto Moisés Hurtado González.
Así, Enrique Espinosa asumiría el timón preparatoriano en una  de las encrucijadas más complicadas y a la vez más fascinantes del siglo XX universitario en México. Los rescoldos de la lucha sindical en la UNAM resultaban todavía quemantes. El porrismo anidaba en los planteles preparatorianos, y el activismo político trataba de hacer de las suyas.
Asumió las funciones con gallardía, propia de su edad (menor a los 40 años), rodeándose de académicos, administradores. comunicólogos experimentados, todos,en la difusión y extensión de la  cultura.Llegado  el momento, procedería con apego a la legislación universitaria y amor a la Preparatoria, inspirado en los más altos ideales y objetivos.
El modelo educativo vigente había sido acordado en enero de 1964, en tiempo récord, elaborado en el despacho del rector Ignacio Chávez con el concurso de Alfonso Briseño Ruiz, director general de la ENP y Francisco Larroyo, director de la Facultad de Filosofía Letras.
Espinosa Suñer consideró propicia la ocasión a fin de que a la reforma de la autonomía, se aparejara la del bachillerato. Por tanto, desplegó una exhaustiva consulta a la comunidad preparatoriana precedida del proyecto a cargo de los órganos colegiados de la ENP, y con el apoyo de una campaña informativa, audaz y convincente, con la finalidad de enterar a docentes, alumnos y empleados acerca de la necesidad de renovar el mapa curricular, involucrar las más recientes técnicas de enseñanza, promover programas de actualización para docentes; en fin, renovar desde sus bases el modelo educativo en vigor.
Llevó su propuesta al Consejo Técnico interno, cuya aprobación ocurrió sin mayores incidentes. Con el acuerdo en las manos, acudió al Consejo Universitario en donde la iniciativa fue aplazada para tiempos mejores. Tiempos que, desafortunadamente, aún no llegan.
Nueve meses después, el rector Soberón entregaría la estafeta a Octavio Rivero Serrano, razón aducida para que no prosperara el pedimento. Después de solicitarse al nuevo rector continuar el proceso, la respuesta sería la siguiente: en virtud de que nueve meses más tarde terminaría su gestión Enrique Espinosa, no era aconsejable dejar el compromiso a la entrante administración.
Hace un mes, Enrique Espinosa Suñer dio una conferencia magistral en el plantel “Antonio Caso” de la ENP (la llamó modestamente “charla”) en la que vertió el “baúl de los recuerdos, sucesos y anécdotas de su paso por la ENP”. Evocó peripecias del 68 y  efectos sobre las actividades docentes, de investigación y difusión cultural. Se refirió, además, a la suerte que ha corrido la reforma del bachillerato, a los sinsabores de un sueño no culminado y a la importancia de proseguir la tarea. Su mensaje, de actual interés, fue una oportuna convocatoria justo cuando la actual directiva preparatoriana, encabezada por Silvia Jurado Cuéllar, ha retomado el reto universitario de principios de siglo: el de la hasta ahora denegada reforma.
Se dice que la tercera es la vencida. Pero será así en la medida que se abrevien  tiempos y el camino sea una línea recta, sin rodeos ni vericuetos, por encima de obstáculos, lastres y empedrados obstructivos, en vísperas del sesquicentenario en el venidero 2017.