Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 19 de octubre de 2012

EN LA UNIVERSIDAD BEN GURIÓN, LA TENTACIÓN TOTALITARIA




Israel, desde su fundación en 1948, era, junto con Líbano, islas en el convulso Medio Oriente en donde la democracia resplandecía en el seno de sus parlamentos, en las páginas de sus diarios, libros, así como en sus centros de estudios desde los cuales irradiaba, con singular vigor y originalidad, la cultura superior en todas sus expresiones.
Nadie y nada hacía temer entonces por el quebranto y la ruptura de aquello que los griegos de la antigüedad denominaban “parresía” (franqueza, verdad, crítica, deber, según Michel Foucault en su obra “Discurso y verdad en la antigua Grecia”)
Si bien Gilbert Murray había puesto en relieve  el paralelismo entre el genio helénico y la Inglaterra de su tiempo con su obra genial “Grecia clásica y mundo moderno”, cabría destacar que hay vínculos de continuidad entre la Atenas de Pericles y la capital religiosa y política de cristianos e israelíes, Jerusalén, en pleno corazón del siglo XX.
Tolerancia, cosmopolitismo, pluralidad étnica y en particular amor hacia el debate público de las ideas y las propuestas, eran entonces rasgos comunes que advertían en Israel moderno una savia fecunda entre los descendientes de Abraham, a pesar del forzado destierro  y las desventuras  inherentes a la Diáspora.
Hoy en día, sin embargo,  en Israel se viven horas, días y semanas de angustia y zozobra como nunca antes a causa de nefastos sucesos que aluden a barruntos de acoso, hostigamiento, discriminación y enrarecimiento del clima de libertades y respeto a las convicciones, a las ideas y a la opinión pública.
En la Universidad Ben Gurión se ha ido de la controversia en la discusión académica de las doctrinas y las tesis políticas al sojuzgamiento de carácter dogmático; de la espontánea confrontación ideológica a las denuncias y acusaciones; en fin, de las movilizaciones en contra de profesores críticos al reclamo y a querer validar la amenaza de expulsión de investigadores y docentes. Se llega, inclusive, a extremos aberrantes: por ejemplo, de exigir el cierre del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad, por parte del movimiento estudiantil ultraderechista “ImTirzu”.
El American Political Science Association,  que reúne más de treinta universidades en el vecino país, ha enviado un escrito al Consejo Israelí de Educación, haciendo notar lo que a su juicio representa una involución en el hasta ahora vanguardista régimen de la libertad de enseñanza y de investigación, por los sucesos que afrontan docentes y directivos, así como estudiantes, en la prestigiada institución, la cual lleva el nombre del ilustre estadista, cofundador de Israel moderno.
El semanario israelí “Aurora”, editado en español , entera sobre la disposición  del gobierno para suspender la exención a los jóvenes ortodoxos de prestar servicio militar por razones de su fe religiosa, tema que divide la opinión pública en el Estado hebreo.
Líbano en llamas e Israel bajo efectos de la tentación totalitaria hacen temer por el futuro de la libertad, la tolerancia y la libertad política y religiosa en aquel lejano rincón desde el cual la democracia encendió faros de luz y esperanza. Los ideales clásicos de la igualdad, la erística y la convivencia en paz y armonía sufren embates tanto o más destructivos que los misiles y los cañones.