Israel, desde su fundación en
1948, era, junto con Líbano, islas en el convulso Medio Oriente en donde la
democracia resplandecía en el seno de sus parlamentos, en las páginas de sus
diarios, libros, así como en sus centros de estudios desde los cuales
irradiaba, con singular vigor y originalidad, la cultura superior en todas sus
expresiones.
Nadie y nada hacía temer
entonces por el quebranto y la ruptura de aquello que los griegos de la
antigüedad denominaban “parresía” (franqueza, verdad, crítica, deber, según
Michel Foucault en su obra “Discurso y verdad en la antigua Grecia”)
Si bien Gilbert Murray había
puesto en relieve el paralelismo entre
el genio helénico y la Inglaterra de su tiempo con su obra genial “Grecia
clásica y mundo moderno”, cabría destacar que hay vínculos de continuidad entre
la Atenas de Pericles y la capital religiosa y política de cristianos e
israelíes, Jerusalén, en pleno corazón del siglo XX.
Tolerancia, cosmopolitismo,
pluralidad étnica y en particular amor hacia el debate público de las ideas
y las propuestas, eran entonces rasgos comunes que advertían en Israel moderno
una savia fecunda entre los descendientes de Abraham, a pesar del forzado
destierro y las desventuras inherentes a la Diáspora.
Hoy en día, sin embargo, en Israel se viven horas, días y semanas de angustia
y zozobra como nunca antes a causa de nefastos sucesos que aluden a barruntos
de acoso, hostigamiento, discriminación y enrarecimiento del clima de
libertades y respeto a las convicciones, a las ideas y a la opinión pública.
En la Universidad Ben Gurión
se ha ido de la controversia en la discusión académica de las doctrinas y las
tesis políticas al sojuzgamiento de carácter dogmático; de la espontánea
confrontación ideológica a las denuncias y acusaciones; en fin, de las
movilizaciones en contra de profesores críticos al reclamo y a querer validar la
amenaza de expulsión de investigadores y docentes. Se llega, inclusive, a
extremos aberrantes: por ejemplo, de exigir el cierre del Departamento de
Política y Gobierno de la Universidad, por parte del movimiento estudiantil
ultraderechista “ImTirzu”.
El American
Political Science Association, que reúne
más de treinta universidades en el vecino país, ha enviado un escrito al
Consejo Israelí de Educación, haciendo notar lo que a su juicio representa una
involución en el hasta ahora vanguardista régimen de la libertad de enseñanza y
de investigación, por los sucesos que afrontan docentes y directivos, así como
estudiantes, en la prestigiada institución, la cual lleva el nombre del ilustre
estadista, cofundador de Israel moderno.
El semanario israelí
“Aurora”, editado en español , entera sobre la disposición del gobierno para suspender la exención a los
jóvenes ortodoxos de prestar servicio militar por razones de su fe religiosa,
tema que divide la opinión pública en el Estado hebreo.
Líbano en llamas e Israel
bajo efectos de la tentación totalitaria hacen temer por el futuro de la
libertad, la tolerancia y la libertad política y religiosa en aquel lejano
rincón desde el cual la democracia encendió faros de luz y esperanza. Los
ideales clásicos de la igualdad, la erística y la convivencia en paz y armonía
sufren embates tanto o más destructivos que los misiles y los cañones.
