Entran los senadores priistas
con pie derecho en vísperas de asumir sus altas funciones el próximo 1 de
septiembre. Durante la plenaria efectuada en la capital del Estado de
Chihuahua, acordaron impulsar la aprobación a las primeras reformas estructurales, dado su carácter instaurador y
de los compromisos contraídos por el Presidente Electo, Enrique Peña Nieto.
Hubo consensos y discensos
entre los próximos legisladores acerca de la prioridad de los temas, lo cual da
la pauta en lo relativo al carácter deliberativo, autárquico, crítico y previsor que asumirá el
órgano colegiado; en suma, cómo procederá en el análisis, discusión y dictamen
de normas para conducir la nave de la nación a partir de diciembre.
Si bien hubo consenso sobre iniciativas de reforma
que se relacionan con la exigible transparencia administrativa a la luz de nuevas
disposiciones normativas con el objeto de evitar corrupción, impunidad en el
manejo presupuestario y dispendio publicitario para encubrir deshonestidad,
inepcia e ilegalidad, asimismo los próximos hacedores de leyes emitieron un NO
a la propensión antisocial, criminal incluso, de extender el IVA en medicinas y
alimentos.
Fue, ciertamente, un NO de
orden suspensivo diríamos, pero un no en gran medida indicativo de que no será
nada fácil, mucho menos cómodo y hasta permisivo, aprobar, sin más trámite, iniciativas
con sello denigrante y lesivo de la honra y dignidad que merecen los oprimidos. Y no lo será, en
ese futuro virtual pero exigible, en tanto y cuanto haya mujeres y hombres en
la sede de Reforma, en el nuevo y renovador Senado de la República , imbuidos con
visión social y con patriotismo del bueno, no retórico y de moda.
Volvió a escucharse la voz
firme, franca, con acentos que no dejan lugar a la duda y la ambigüedad, de
quien gobernó Chihuahua hasta el año de 2004. Por cierto, hizo recordar los
buenos tiempos en que hombres de Estado hacían esperar reformas como la
hacendaria, con apartados de modificaciones tributarias con beneficios para las
entidades de la
Federación. Y como efecto, protectoras para los más pobres
entre los pobres: obreros marginados en lo social y lo económico, jornaleros y
desempleados; indigentes esparcidos en sierras, valles y montañas.
Patricio Martínez García,
senador electo por su Estado, Chihuahua, en uso de la palabra en la Plenaria , persuadió a sus pares de lo inoportuno
y gravoso que es la extensión del IVA en la bitácora de los senadores del PRI.
Lo hizo con aquella sensibilidad y pasión que le es propia y de la que ha hecho
demostración siendo presidente municipal, diputado federal, mandatario y ahora como
Senador de su Estado.
Los tiempos y circunstancias
que vivimos no hacen de México un horno
para bollos. La extensión del IVA
en insumos de primera necesidad, está bien para enriquecidos y pudientes. Y no es
motivo de orgullo para políticos que hayan recorrido escenarios que van de la
pobreza a la precariedad y que se hayan enterado del hambre que se enseñorea en
barrancos y cañadas. O bien, que han sido testigos oculares de escenas con víctimas
por enfermedad, de chozas cubiertas de luto y dolor por falta de medicinas y
auxilio en materia de salud. Difícil, sino imposible, es callar así dando entrada a reformas que favorecerían sólo a la
opulencia y la suntuosidad.
Lo anterior es promisorio botón
de muestra sobre lo que podría llegar a ser el nuevo Senado, con genuinos
hombres de Estado, en la segunda época del PRI en el poder. Por lo pronto, se
advierte que esta clase de cónclaves no son, no deben ser, para fraguar
“amarres”, “ligas políticas”, “grillas”
ociosas, mientras proliferan las urgencias que más apremian en una sociedad postrada
por la pobreza y la marginación.
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