Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







viernes, 16 de noviembre de 2012

DOCTOR FRANCISCO LARROYO: EDUCADOR Y FILÓSOFO




Este viernes 16 del mes, Filosofía y Letras de la UNAM rinde homenaje al doctor Francisco Larroyo, egregio maestro, pensador neokantiano formado en las escuelas filosóficas de Baden y de Marburgo, a cien años de su natalicio. La inauguración, a cargo de la Dra. Gloria Villegas Moreno, directora de la Facultad. Roberto Pérez Benítez, doctor en filosofía, reseñará la influencia de la pedagogía alemana en el educador y filósofo.
Juntos, Guillermo Héctor Rodríguez y él, introdujeron en México la filosofía crítica a inicios del siglo XX. La simiente no deja de fructificar hasta hoy en día. Larroyo, prolífico escritor de textos para el bachillerato universitario, promotor de la discusión en foros académicos sobre temas de filosofía y de educación, llevó allende las fronteras en libros y revistas ideas que, en gran medida, dieron continuidad y significado al positivismo de Comte y de Barreda.
Guillermo Héctor Rodríguez, por su parte, fue un paladín de la filosofía científica. Alumno, asimismo, de don Antonio Caso, polémico y polemista, instauró la erística en el sentido del preguntar y el contestar por encima de las ideologías. Voz vibrante en la cátedra y analítica con la acerada pluma, contribuyó a propagar el estilo clásico del filosofar refrendado por Kant, el príncipe de la filosofía de la Ilustración europea y universal.
Feliz iniciativa, así, la asumida por el Colegio de Pedagogía a fin de rendir honores académicos a quien honor merece. Mucho enaltece a sus organizadores, el maestro José Luis Becerra, distinguido pedagogo asistido por Martha  Cecilia López Mendoza, docente de la especialidad. El homenaje comprueba que la gratitud es virtud que resplandece aún, a pesar de la inercia que tiende a olvidar a los héroes del pensamiento y a los prohombres, según Carlyle.
De las cátedras de Larroyo y de Rodríguez se desprende la tesis pedagógica acerca de que Educar es Enseñar a Crear, siguiendo al efecto la enseñanza de Kant, Cohen y Natorp; de Dilthey y Windelband.
Francisco Larroyo sostuvo encendidas polémicas con filósofos españoles transterrados, José Gaos por ejemplo, sin dejar de reconocer la valía de la erudición de los profesores hispánicos y su maestría en la traducción de autores, griegos, latinos y alemanes.
El filósofo prosiguió en la práctica la pedagogía social de Natorp. La cual dio a conocer desde su cátedra de Teoría Pedagógica, a la que tuvimos el privilegio de asistir. Difundió  su contenido novedoso en los prólogos publicados por editorial Porrúa, invaluable labor realizada hasta poco antes de morir, en 1984.
Al lado de nuestro inolvidable maestro Guillermo Héctor Rodríguez, fundó la Gaceta Filosófica de los Neokantianos de México, en cuyas páginas desfilaron textos luminosos de Kinkel y fragmentos inéditos de Cohen y Natorp, lo mismo ensayos de miembros del grupo de neokantianos, cuyos nombres cabría evocar: Alberto T. Arai, Juan Manuel Terán Mata, Ernesto Scheffler, Miguel Bueno, Ulises Schmill, Fausto Terrazas; Ariel Peralta, Edmundo Escobar, y otros más. 
En “El neokantismo en México”, Dulce María Granja, investigadora, traductora de Kant, docente en la UNAM y la UAM, presidente de la Sociedad Kantiana en Lengua Española, directora del Centro Kantiano (UAM), describe la trayectoria académica y la obra de los citados filósofos mexicanos aquí mencionados. Sus acotaciones nos llevaron a sugerir al maestro Becerra, la importancia de rescatar el legado bibliográfico disperso en ediciones olvidadas y obras de circulación actual, fuente del pensamiento crítico en nuestro medio, expresión de aquellos mentores beneméritos de la enseñanza ilustrada en México.  “Amigos y venerables eran”, con los epítetos homéricos que cita Guthrie en la Introducción a la “Filosofía no escrita”, de F.M.Cornford.