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Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 23 de julio de 2012

CENTENARIO DE LA MUERTE DEL CHIHUAHUENSE PORFIRIO PARRA




Hace un siglo, el 5 de julio de 1912, murió a la edad de 58 años el doctor Porfirio Parra, médico y filósofo, director entonces de la Escuela Nacional Preparatoria. Oriundo de Chihuahua, aunque radicado desde temprana edad en  esta ciudad, fue un distinguido “alonsíaco”, denominación con la que eran reconocidos los alumnos del Antiguo Colegio de San Ildefonso,  del cual egresaría para continuar estudios en la, asimismo, ancestral Escuela de Medicina, no sin haber recibido la impronta magisterial de su mentor, el igualmente médico y filósofo,  doctor Gabino Barreda.
Bien sabido es que Barreda fue el primer director de la Preparatoria, nombrado por el Presidente Benito Juárez en los inicios de la República restaurada, el  17 de  diciembre de 1867, como también es del dominio general el dato relacionado con la formación profesional de Barreda en Francia en donde recibió la influencia del connotado pensador positivista, a la sazón en plenitud de renombre y gloria, Auguste Comte.
Parra, sucesivamente alumno del doctor Barreda en el claustro ildefonsino  y  en Santo Domingo, sería en su momento uno de los más notables sucesores del filósofo positivista, de cuya enseñanza  profesional había abrevado, llevando a la cátedra preparatoriana, con extraordinaria lucidez, el desarrollo del sistema filosófico de su maestro, y abonando con similar talento y pasión las bases de la pedagogía laica, según el método de las ciencias y las humanidades, regido por la inducción y la experiencia.
Al paso inmediato de los años, uno y otro, maestro y alumno, los doctores Barreda y Parra, respectivamente fundador y pionero de la filosofía científica en nuestro país, fueron blanco de la crítica emponzoñada y de los dicterios perversos, cuyos autores, enarbolando la ideología como enseña de las filosofías románticas y subjetivistas en boga, colocarían en el banquillo de los acusados a los representantes y propagadores del positivismo, identificándolos con la dictadura del general Porfirio Díaz y descalificándola como instrumento político al servicio del poder autocrático. Lejos de la correcta mira andaban los detractores.
A cien años de su muerte, y a casi 150 años de la fundación y apertura de la Preparatoria, “Alma Mater”, cronológicamente, de la flamante Universidad Nacional, no se ha ponderado con objetiva imparcialidad y rigor metodológico el legado del movimiento positivista en nuestro país, particularmente en lo que se refiere al deslinde de la educación media superior y superior, de las ataduras de la educación dogmática, confesional y escolástica, como también a fin de valorar la presencia, tardía ciertamente, de la filosofía de la Ilustración europea, la herencia del liberalismo inglés por John Stuart Mill y la apertura hacia el incipiente criticismo filosófico enseñado por don Alfonso Caso y continuado cuesta arriba en los círculos de estudiosos e investigadores de las escuelas neokantianas de Baden y de Marburgo, presididas por Francisco Larroyo y Guillermo Héctor Rodríguez, respectivamente, hacia el segundo tercio del siglo XX.
No es poco lo que habrá que escribirse sobre el particular, con motivo del sesquicentenario en puerta de la Preparatoria. Por ejemplo, acerca de los obstáculos, lastres e impedimentos burocrático-académicos que frustraron el libre curso del pensamiento progresista en la Universidad y su propagación en los sistemas de enseñanza media y superior. Y sobre la permanencia de aquel método de filosofar en nuestros días.
Mientras tanto, habría que subrayar la correlación entre ciencia y filosofía, entre las disciplinas técnicas y las humanidades, a partir del legado positivista transterrado por Barreda y proseguido brillantemente por el chihuahuense Porfirio Parra en su “Nuevo Sistema de Lógica Inductiva y Deductiva”, edición cuidadosamente realizada, afirma en sus “Efemérides” el doctor Ernesto Lemoine, por Tipografía Económica en el distante año de 1903.