Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 19 de agosto de 2013

PEMEX, OTRA REVOLUCIÓN EN MARCHA



Está a la vista el estallido de un volcán social, político y económico en el país. La reforma de Petróleos Mexicanos, último bastión de la Revolución Mexicana tras la debacle del ejido y  el derrumbe de la minería nacionalizada, es su principal síndrome. Sigue el estrepitoso fracaso de la política hidráulica como ocurre en el Valle del Yaqui, enclave agrícola hace medio siglo espléndido granero de México.Son víctimas de este crimen, crimen impune y de “lesa Humanidad”, causado por la nula prevención y el afán de lucro de los insaciables de siempre, aquí, allá y acullá; así, entre los  indigentes e indefensos campesinos, de la diezmada Tribu del Yaqui, también del remanente de ejidatarios  bajo extrema marginación.
Está en el aire la proclama de reforma energética, con visos de reivindicación social y económica para los grupos mayoritarios. La inveterada corrupción aunada al entreguismo a las avariciosas trasnacionales en pie de reconquista, la hacen punto menos que dudosa en cuando a su finalidad y alcance. Sigue en suspenso la amenaza de enajenación o hipoteca del futuro de la Nación.
Mientras tanto, está en el tapete de la discusión por parte de los hacedores de leyes el destino, uso y usufructo, del subsuelo mexicano.
En el corazón de este escenario se gesta una revolución silenciosa desde las entrañas del México de la extrema pobreza y marginación: el México indígena y tribal, desde el norte hasta los cofines del Sur
En Chiapas, unen su voz los indígenas desposeídos a la demanda de Alberto Pethishán, aborigen encarcelado, quien acusa a terratenientes y políticos por la depredación de tierras, aguas y bosques de etnias en la región. Desde Sonora, de nueva cuenta, voceros de la etnia guarajía hacen pública la queja por el robo de tierras so pretexto de la construcción de una presa ostentosamente denominada Pilares-Bicentenario, lo que hace recordar el Acueducto Independencia, obra de la mentalidad sesgada del gobernador Guillermo Padrés Elías.
En Aquila, otro foco rojo en esta cadena de exterminio y depredación de las posesiones indígenas, aún en manos de las etnias bajo acoso, el conflicto tiene origen en la voracidad de los dueños de la mina conocida como Las Encinas. La rapiña y la impunidad tienen límites y consecuencias
La lista resulta interminable. Y los botones de muestra apuntan a un escenario en donde la retórica populista sirve a programas devastadores por parte de los señores del capital y de los medios de trabajo para la subsistencia más elemental.
En el Sur y Centro de la República, comuneros y ejidatarios denuncian abusos y atropellos de los explotares del subsuelo en minas de Chiapas y Michoacán, de San Luis, Jalisco y Sonora documentadas en la prensa nacional.
La lucha por el agua es la lucha por la sobrevivencia en el caso de guarajíos, yaquis y demás etnias bajo el atroz embate. La defensa de bosques se inscribe frente a la feroz acometida con el fin de conculcar la pobreza acabando con  aquellos que se consideran, paradójicamente, causa de la misma. La denuncia sobre el despojo de tierras tiene que ver con el abuso de intocables empresarios extranjeros que violentan a su antojo los derechos de la tierra, las normas laborales y de  seguridad.Tierra baldía, en este respecto, da la impresión de ser el Estado federal, los estados y municipios, en donde sus pobladores marginados son víctima de la anarquía oficial.
No obstante, hay excepciones a las reglas con arreglo a las cuales se mantiene en pie la idea de nación y se ejerce el pacto del federalismo social, político y económico. En ese panorama con tonalidades claras y oscuras, la reforma energética da pie a la esperanza, la cual se hace sentir y aún estremecer en las palabras del indígena chiapaneco: “Nunca más un México sin nosotros”. 

viernes, 9 de agosto de 2013

LA UNIVERSIDAD NACIONAL: MATER ET MAGISTRA



Da inicio un capítulo nuevo en la historia de la educación en México. Tras el fragoroso comienzo toma vuelo la reforma desde sus bases y permea el edificio de la enseñanza desde la escuela elemental hasta la cúspide de la pirámide en los centros de formación profesional, pasando por los grados intermedios, técnicos y propedéuticos.
Hace cien años, la militarización decretada por el dictador Huerta tendía un oscuro velo de incertidumbre en centros escolares y de estudios y avanzados en todo lo  ancho y extenso de la geografía nacional. La recién fundada Universidad Nacional era blanco de francotiradores y de grupos de oposición: reaccionarios y progresistas.
1913 fue un año aciago en la crónica de agresiones, la principal dirigida por el dictador en contra de la aún adolescente Escuela Nacional Preparatoria fundada por el doctor  Barreda. Desde el solio del poder, se pretendía convertirla en cuartel, centro de entrenamiento militar y espacio para el ejercicio de las armas en vez de ser espacio para la discusión y propagación de ideas y saberes científicos y humanísticos.
Soldados serían los “alonsiacos” inscritos en lo que fuera Colegio de San Ildefonso; coroneles y sargentos habilitados los maestros de la institución barrediana; presuntos militantes los directivos y administradores al servicio del ejército suplantador. El lema “Amor, Orden y Progreso” acuñado por el discípulo de Comte, se convertía en la consigna dela dictadura: protestad lo que queráis, pero ante todo ¡obedeced!
A un siglo de lejanía, la Universidad inaugura cursos lectivos en su campus académico bajo el régimen de la  autonomía, refrendando en la docencia, la investigación y la extensión cultural el lema positivista de “Amor, Orden y Progreso”, entendido como proclama de nación libre frente a cualquier tutela: religiosa, política e ideológica.
El rector José Narro Robles enaltece la función social de la Universidad al dar como noticia principal la apertura de dos mil quinientos lugares más en las facultades de Estudios Superiores (FES), logro inusitado en la historia reciente de la UNAM.
Por parte de la Escuela Nacional Preparatoria, Silvia E. Jurado Cuéllar, su directora general, enuncia el tradicional mensaje de bienvenida en cada uno de los planteles de la ancestral escuela, invocando la divisa pedagógica acuñada por el doctor Barreda: “Amor, Orden y Progreso”. Lo primero, entendido como “Eros” hacia el conocimiento,  tendencia al cultivo de las ciencias naturales y sociales, así como inclinación hacia la comprensión y ejercicio de la expresión artística. 
“Orden” entendido como conducta o práctica del régimen de derechos y obligaciones, con arreglo al cual las libertades se originan en y por la responsabilidad de todas y cada uno de los sujetos de la acción moral; es decir, de la persona humana. Y finalmente, “Progreso”en todos los órdenes de la cultura a través del diálogo y la discusión,  de la libre investigación y autonomía; en suma individualización del método crítico por medio de la enseñanza-aprendizaje.
La Universidad del siglo XXI reasume su legado histórico. Informa y forma de acuerdo con el principio según el cual “conocer es crear y no reproducir”. Así, y sólo así ha sido, es y seguirá siendo autónoma y soberana en los planos de la enseñanza media y superior, en la investigación básica y aplicada, y en la difusión de la cultura más allá de sus inmuebles académicos.

Es madre y maestra (Mater et Magistra) en toda la extensión de la palabra. Enseña creativamente y preserva en su seno a los mejores. Y los mejores son por su saber, por su disposición al conocimiento innovador y por su voluntad sin límites para compartir la cultura superior con los demás.

lunes, 5 de agosto de 2013

LA SUPREMA CORTE TIENE LA ÚLTIMA PALABRA



Prueba en contrario, a partir de mañana, el conflicto en torno al acueducto mal denominado “Independencia”, se enfilará a una resolución final,  cumpliéndose al efecto la regla según  la cual “todo lo que principia, tiene necesariamente un fin”. La Suprema Corte enunciará entonces su última palabra tocante al dilema que divide a los sonorenses en dos regiones opuestas entre sí a causa del suministro, uso y usufructo del agua.
En el crisol pasará a prueba la propuesta de Rogelio Díaz Brown, el munícipe laureado de Cajeme, relativa a la planta desaladora como la mejor opción frente a la obtusa decisión del anarquismo y la impunidad. Los  ojos del país estarán fijos en la entidad norteña y en la  cuestionada Tribu Yaqui cuyos integrantes recobrarán su prestancia, su tradicional entereza y plena identidad. Refrendarán, así, la honra y dignidad que conservan en la historia revolucionaria del México moderno.
El día de mañana, 7 del mes, resplandecerá el sol de la justicia jurídica, aquella que da a cada quien lo suyo según lo que dicta la Ley. Mañana alumbrará con particular intensidad el Estado de Derecho el cual no hace distingos, no debe hacerlo, ni tiene porqué incurrir en parcialidad o preferencias, siempre y cuando se viva y conviva bajo la tutela de un Estado democrático de Derecho.
La última palabra pronunciada por la SCJN corroborará, prueba en contrario, si México es una patria de leyes, una nación en la que prepondera la constitucionalidad y la legalidad. O bien, ¿por qué no poner en duda la hipótesis en el sentido de que si bien el sol del Derecho sale para todos hay la posibilidad de que sus rayos pudiesen proteger al poderoso, favorecer a grupos ostentosos de poder económico y a oligarquías amparadas bajo la sombra de instancias ilegítimas y por lo tanto arbitrarias?
Por lo tanto, mañana será un día crucial en la historia no sólo de Sonora sino del país en general. Habrán de ponerse las bases normativas para resolver el conflicto del agua planteado sobre la arena movediza de la  ideología y de intereses agazapados y  tácticas oprobiosas. Se dirimirá, por tanto, si continuará haciendo de las suyas el imperio de la anarquía oficial, el predominio de la voluntad subjetiva y el reinado del temperamento. O bien, si habrá de convalidarse el Estado de Derecho sin posibilidad de que el sol de la justicia jurídica prosiga suplantado por el ”rey sol” usurpador de la ley suprema y sus reglamentos.
En vísperas de la crucial resolución, los sonorenses en particular  y los mexicanos  en general asistiremos a una demostración ejemplar: la “aplicación” o individualización del Estado de Derecho en una controversia de la cual depende la continuidad o discontinuidad del Estado democrático de Derecho; es decir, la legalidad y la constitucionalidad en toda controversia  o a la instauración del voluntarismo personal envuelto en la piel de oveja del Estado a u t o c r á t i c o de Derecho.
En otros términos, por lo que puede verse, nos encontramos ante una de las más grandes y graves resoluciones por parte del supremo tribunal de justicia: la referente al triunfo de la democracia jurídica y política o la que haría posible la victoria del autoritarismo y la autocracia.
Por lo demás, la Suprema Corte de Justicia de la Nación afrontará el autoexamen y evaluación de si misma como órgano supremo para dirimir con objetividad,  rigor, y ejemplar imparcialidad cualquier dilema, conflicto  o controversia, garantizando en este caso el Estado democrático de Derecho, vigente, cuya eficacia y validez está bajo su vigilante tutela.

 Y en este sentido refrendará sus atribuciones y el papel histórico que le corresponde como piedra de toque en el planteamiento y resolución de futuros conflictos y similares dilemas.

viernes, 12 de julio de 2013

LUZ AL FINAL DEL ACUEDUCTO; LA MEJOR OPCIÓN





Rogelio Díaz Brown, presidente municipal de Cajeme enuncia la propuesta mejor, a nuestro entender viable, de posible  ejecución, frente a frente de la postura inconducente, inflexible  y pertinaz de Guillermo Padrés Elías convertido en líder de los poderosos  barones del capital agroindustria. El gobernador del Estado, abanderado de la intransigencia, hace ondear a toda asta su enseña anarco-política, con ademán  imperturbable, desde la sede oficial del Palacio de Gobierno.
Su propuesta consiste en construir, con la finalidad de sustituir al polémico acueducto  una planta desaladora equipada  con los más recientes avances técnicos para  abastecer  del preciado  insumo a los pobladores de la capital sonorense, sin afectar a los productores del sur. Una opción salomónica podría muy bien llamarse a la propuesta del munícipe Díaz Brown, comprometido con la legalidad y la constitucionalidad, lo que equivale a respetar  las resoluciones del Poder Judicial.
Recordamos la anécdota del Rey Salomón,  el sabio hebreo colocado ante lo que para algunos sería un enigma arcaico de la administración de justicia: ¿A cuál de las  presuntas madres pertenece  el pequeño  de brazos? ¿A la angustiada madre que lo reclama transida de dolor o bien a quien con gesto indiferente, aún desdeñoso, acepta la regia propuesta de bisectar  al vástago, dando así justicia al  par de madres en disputa?
El desenlace es conocido de todos, por decirlo así. Pero, a más  de tres milenios, la enseñanza  atesorada da la impresión de olvidarse fácilmente.
Dar a cada quien lo suyo conforme a Derecho, no es tarea, ciertamente, de lógica expedición. Lo suyo de cada quien implica determinarlo, dirimirlo y conciliarlo en términos  de compatibilidad de intereses. Conlleva impactos disímbolos, incluso contrarios y contradictorios. Así sucede con los favorecidos y entre aquellos a quienes se  desestiman sus demandas.
De modo similar a la resolución salomónica, la propuesta del munícipe encaminada a una resolución objetiva y realista, perdurable y de corte moderno, se inviste y reviste como la opción mejor, como  el proyecto capaz de corregir devaneos, imprevisiones y síndromes de corrupción y burdas complicidades.
La propuesta proviene del joven funcionario, cuya precocidad política, dignidad en el desempeño de su elevado cargo, respetuoso de la legalidad y la interpretación del orden normativo vigente, lo sitúa como ejemplo de coherencia y verticalidad  de frente a esta etapa de la transición y de torbellino ideológico que permite lo casi imposible: que el agua se mezcle con el aceite. Léase así: que prospere el cínico aliancismo de la extrema derecha con la utópica y delirante izquierda.
Lo del Acueducto Independencia va mucho más allá de lo ocasional y fortuito. En los precedentes, comienzos, licitaciones, contubernios y compromisos políticos del más oscuro origen y en el desarrollo y futura resolución, hay mucho que espigar y no dejar que todo termine en un capítulo, al modo de triviales telenovelas. Las generaciones futuras, esperarán contar con una memoria pertinente y objetiva, con materiales de análisis y síntesis para la consulta y la reflexión por parte de políticos y de administradores públicos. El momento es propicio para ello. Consagraría, así, el político con arrestos de hombre de Estado, su participación y legado conciliador, bajo el método de la normatividad jurídica y de la técnica o arte de mandar. Es decir, de conducir hombres bajo un liderazgo responsable.

Al término del acueducto se avizora la luz de la negociación a través del diálogo con argumentos y propuestas de factible resolución. Está a la vista la propuesta del alcalde cajemense en espera de felices resultados, bajo el primado de la voluntad política entre gobernantes y ciudadanos.

lunes, 8 de julio de 2013

CUENTOS Y RECUENTOS: DESPUÉS DEL 7 DE JULIO




Han sido estos comicios de los más polémicos en lo poco que va de nuestro siglo. Se recordarán como aquellos en cuya antesala se cometieron graves ilícitos: robo de boletas, secuestros y crímenes de aspirantes y candidatos. Concurrieron, además, circunstancias motivadoras de optimismo y, al propio tiempo, de franca desilusión, precedidas por la  crisis laboral, la carestía y la inseguridad.
Doce años de mal gobierno no se olvidan fácilmente. Los dos últimos sexenios son testimonio de inepcia, anarquía y deterioro  del Estado de Derecho. Esto no se repara en tiempo perentorio. De una presidencia lúdica a otra marcada por la inexperiencia para resolver los problemas que más apremian, era de esperar resultados deplorables en las políticas de bienestar, en el ámbito educativo y en la convivencia social. 
La resaca moral con efectos adversos en salud pública, convivencia social y en el área de las relaciones internacionales, ha hecho y hará difícil,por lo complejo,la recuperación en el corto plazo.
Bajo estas consideraciones, las elecciones del pasado 7 de este mes son indicativas de un pasado lastrado por la ineptitud y el enriquecimiento ilícito; sin embargo,reveladoras de anhelos de rectificación por medio de la elección de los mejores.
El ensayo y corrección de los errores tiene alcance y sentido diverso en la experiencia social comparado con lo que ocurre en el orden de los fenómenos naturales. Aquí la necesidad y la predicción estadística; allá el libre albedrío, la libertad y la legalidad; el compromiso a la luz de la planeación. En política, el ejercicio democrático implica participación mayoritaria, derecho a la inconformidad, a la protesta e inclusive a la rebelión, mientras que en el orden natural enseñorea la férrea causalidad, el imperio del acaecer ajeno al querer individual, popular y colectivo.
A juzgar por los síntomas positivos, podemos referirnos a una posible recuperación cívica mediante la participación popular, la credibilidad en las instituciones que tienen que ver con los comicios: la eficiencia y eficacia de los órganos tutelares responsables de aplicar la normatividad en la organización, el desarrollo y auscultación del proceso electivo hasta la validación y certificación de los sufragios.
Atrás quedan, para empezar, las campañas inhibitorias propiciadas por tendencias ideológicas de la derecha reaccionaria, acuciada por la publicidad alucinante y utópica de las  izquierdas en pie de lucha. 
El método del ensayo y el error en este 7 de julio ha consistido en la apertura hacia un horizonte en donde se procura el ascenso de los mejores, de los que califican óptimamente por su comprensión de los asuntos públicos; es decir,busca promover a  profesionales de la política con visión de Estado, aquellos que se disponen a servir generosamente a la Nación, con terminología liberal del generalísimo Morelos y Pavón; paradigmas en el arte de gobernar con dignidad republicana; gestores en suma del poder con temperancia y capaces de vivir con medianía y honradez, según la admonición de Benito Juárez, el presidente reformador.

Quedan atrás, así confiadamente lo esperamos, la fabricación de castillos en el aire, la difusión de cuentos de hadas y la publicidad con promesas vacías de esperanza. El recuento, voto por voto, es el del regreso a las instituciones, el del camino hacia la modernización, sin engaños, transacciones y concesiones por encima de la ley y la Constitución. Es reinicio, por vía de lo constatable, de la transición a la democracia. No el retorno a la inmovilidad de la alternancia sin rumbo ni sentido.

lunes, 1 de julio de 2013

GUERRA Y PAZ EN EL USO Y LA TENENCIA DEL AGUA




En Sonora, el titular del Poder Ejecutivo, Guillermo Padrés Elías, ha logrado lo que ningún Mandatario en la historia de aquella Entidad: dividir al Estado en dos. Al norte, desde cuya capital despacha ufanamente; al sur, en donde se la arreglan como pueden los pobladores, pobres y ricos,  víctimas de la atroz anarquía.
No satisfecho con lo anterior, el “Rey Sol” norteño da el paso final para escindir, separar y dividir, a como haya lugar, a los yaquis, productores del campo cuando no jornaleros en condición de pobreza extrema.
Los indios yaquis, puntales en la Gran Revolución, primero con Lázaro Cárdenas y luego con Luis Echeverría, fueron habilitados con tierras y avíos, aunque más tarde privados de dichos beneficios por aquel gesto comprensivo y reparador, comenzando la feroz campaña que aún se deja sentir.  Según la malintencionada publicidad, los yaquis serían una etnia marcada por la pereza, la indolencia y el vicio. Serían algo así como parásitos improductivos, servidores de hacendados, empleados de los barones dela tierra, del agua y de todo lo concerniente a la riqueza agropecuaria de la región en aquella demarcación en la que fueron amos y señores.
Y Salinas de Gortari habría de darles la puntilla, decretando la desaparición del ejido en beneficio de terratenientes criollos y de las ávidas trasnacionales.
Para el Ejecutivo estatal, los indios yaquis, sus  demandas, así sean fundadas en Derecho, no cuentan. Y si no existen unos, por lo mismo tampoco sus reclamos. Hace días volvió a incumplir el compromiso que enunció cuando tomó posesión del cargo, el de “cumplir y hacer cumplir las leyes”. Y con tal desplante, no asistió a la anunciada entrevista, argumentando que no lo haría, pues no se daban las condiciones propicias con ese efecto.
Los enterados afirman que era de esperar el gesto desdeñoso del “Rey Sol”,  convencidos de que Padrés Elías tiene ojos, pero no ve; oídos, pero no escucha; manos aunque no actúa; mente, pero no reflexiona. Es político al modo de los jefes primigenios de la edad de piedra. Insiste y persiste en que el agua es de todos, para todos y a pesar de todo.En suma, no hay poder alguno que lo limite, no hay normatividad que le finque sus atribuciones, no hay inconformidad popular que lo lleve a poner los pies sobre el suelo donde pisa.
En Sonora, la  guerra por el uso y la tenencia del agua ha encendido una chispa que podría volverse llamarada y después gigantesco incendio. No se olvida que la sequía ronda en  zonas igualmente azotadas por la imprevisión, la frivolidad, la mezquindad y los vacíos de vocación de servicio: de todo aquello que hace del político un hombre de Estado, gestor auténtico de los apremios populares.
Por fortuna hay lecciones, de las cuales se pueden sacar provechosas y oportunas enseñanzas.
A unos cuantos kilómetros del Valle del Yaqui, la región en donde seda la disputa por el uso y usufructo del vital insumo, en el apartado municipio de Moris (Estado de Chihuahua),su presidente municipal saliente, Martín Pérez Campo, entrega a los lugareños de la comunidad serrana de Bermúdez una presa con dimensiones modestas, pero de inusitada importancia en la región, cuyos habitantes han vivido, y viven, de la agricultura y la ganadería. Carecieron resignadamente, hasta hace poco, de beneficios similares en sus predios temporaleros; también de energía eléctrica en sus escuelas y  viviendas.

Patricio Martínez García, ahora Senador, durante su gobierno (1998-2004), dio certeras instrucciones que ahora dan cosecha para que los chihuahuenses, todos sin excepción, tuviesen los beneficios de agua, asistencia técnica y financiera, haciendo honor con ello al acato de leyes y reglamentos previsores. Como se ve, esto y mucho más es posible en el Estado de Derecho. Es decir, en sana paz.

miércoles, 26 de junio de 2013

TODOS A UNA, COMO EN “FUENTEOVEJUNA”



De nueva cuenta el presidente municipal de Cajeme, Rogelio Díaz Brown, sale a la palestra en  defensa de los pobladores de su jurisdicción, y del sur de Sonora, en plena  batalla contra la ilegalidad, la inepcia y el atropello del gobierno estatal. El munícipe pone ejemplo y refrenda la tesis en el sentido de que al ilícito debe imputarse la consecuencia; es decir, que al agente del daño debe llamarse a cuenta con el fin de resarcir los efectos a que haya lugar y con el propósito de que brille, con luz propia, la justicia legal. De esa forma, y sólo así, podría haber continuidad y vigencia del Estado de Derecho.
El “Yo acuso” de Díaz Brown es el mismo que se escucha haciendo coro en voz de miles  de modestos y prósperos productores agrícolas, víctimas de amenazas que van de la intimidación al confinamiento, de la precariedad a la miseria, del acoso físico al apremio económico; en suma,de la escasez a la cruel hambruna.
Todos a una, como en Fuenteovejuna de Lope de Vega, señalan al inmediato autor y responsable del conflicto. Todos a una gritan, indicando hacia donde debiera estar el oído atento y los ojos diligentes para ver por el bienestar de todos, con sensibilidad y liderazgo, con visión de Estado; dispuesto para atender las demandas de los ciudadanos con arreglo a Derecho, según ha de suceder en un Estado de Leyes y no en un territorio en el que imperen consejas y temperamentos
Todos a una, al igual que en Fuenteovejuna, los cajemenses liderados por su Alcalde, Rogelio Díaz Brown, reclaman no sólo que se ejerza el principio de legalidad y constitucionalidad, en tiempo y forma, sino que se restablezca la normalidad quebrantada intempestivamente por el Ejecutivo estatal. Exigen en coro que se otorgue lo suyo a cada quien con arreglo a Derecho; que se hagan valer las resoluciones judiciales incumplidas por Guillermo Padrés, por hoy principal autor del régimen de arbitrariedad y anarquía que viven los sonorenses.
En suma, todos a una, parecidamente en esto a Fuenteovejuna, piden se acelere el proceso a fin de poner en el banquillo de los acusados a quien o a quienes resulten  responsables, y corresponsables del agravio contra los sureños de la entidad, concretamente del Valle del Yaqui. Todos a una demandan Juicio Político contra los culpables del ultraje que se enseñorea, con lujo de impunidad, en el Estado vanguardista de la posrevolución.
Y mientras se incuba el encono y el rencor en una Entidad dividida por el autoritarismo, la inexperiencia política y emponzoñada por la confabulación y la corrupción, entre los que abanderan el derecho a la inconformidad, víctimas del mal gobierno, crece y se multiplica, día a día, el germen de la rebeldía colectiva y se motiva, para bien o para mal (sin duda para esto último), a la justicia por mano propia, con los efectos que esto implica.
Se olvida paladinamente, por otra parte, el tema crucial del impacto ecológico, el asunto prioritario del deterioro ambiental, la tarea de la prevención tocante al cuidado del entorno natural. Sin embargo, aún es tiempo para que este tema ocupe un lugar destacado, el que socialmente le corresponde, y a fin de que técnicos y científicos especializados en este particular sean convocados por las autoridades.
El propósito sería el de efectuar estudios pertinentes relacionados con el uso y aprovechamiento del agua y con la idea de evaluar las consecuencias que podrían derivarse del actual conflicto. Y así, prevenir resultados funestos e irreparables en la salud, la productividad agropecuaria y en la economía regional.
El Derecho a la Información tiene aquí una excelente oportunidad,con el objeto de hacer prevalecer, frente al silencio y al mutismo circundante, su validez y plena eficacia.