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Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







jueves, 17 de marzo de 2011

EL ACENTO DEL CAMBIO. UNA IZQUIERDA MODERNA



                                                    Por Federico Osorio Altùzar
Con el sello editorial de Porrúa, a partir del pasado 16 de este mes, circula el libro documental, especie de testamento político, de Zeferino Torreblanca Galindo, actual gobernador de Guerrero. El título y su aleccionador contenido aluden a su importancia,  por anticipado: “El Acento del Cambio. Una Izquierda Moderna” 
Es la mirada retrospectiva de un político de ideas y de acciones, inspirada desde una ortodoxia que tiende a desaparecer; la visión apegada a principios en vez de proceder conforme a máximas, leal a los compromisos partidistas entendidos como reglas innegociables para la acción. En suma, destaca al activista social en su juventud, promotor de un liderazgo con entereza señera en su entorno local, regional y nacional: presidente municipal, diputado federal, gobernador de su Estado.
Zeferino Torreblanca es lo que podría llamarse un político de carrera, de tiempo completo y con merecimientos alcanzados en el ágora, en el parlamento y en el mando ejecutivo. Por lo tanto, fogueado en los tres órdenes de gobierno, para quien gobernar es hacerlo acompasadamente con los sentimientos de los ciudadanos. Nada a espaldas de la voluntad popular; nada tras bambalinas, nada de alianzas sin el parecer de la sociedad.
Siguiendo el consejo de José Francisco Ruiz Massieu, el político ilustrado de los guerrerenses, más que un dirigente, el hombre de Estado debe ser un líder: debe ejercer un liderazgo capaz de superar la admonición implicada en la ley de la oligarquía enunciada por Robert Michels. Le ha sido necesario pasar airoso por el Scilas y el Caribdis.
La lectura del libro, 200 páginas, deja ver a un hombre público sin dobleces: franco, coloquial, con la experiencia suficiente para sortear las trampas que suelen saltar aquí y allá en el ejercicio o mayordomía del poder.
La carrera política de Torreblanca ha ido al ritmo de la izquierda emergente de los ochenta, que sale a duras penas de la clandestinidad y llega a su despliegue bajo el amparo constitucional, en una arena política sembrada de  tumbos ante la cerrazón y la insidia de la década finisecular presidida por un salinismo dispuesto a todo, incluyendo el acoso a copartícipes de aquel régimen, el del sexenio del terror.
A dos semanas de terminar su mandato, a unos días del lanzamiento de la propuesta del ala fundadora del PRD para configurar y, de ser posible, consolidar un programa alternativo de nación, “El Acento del Cambio”  será, no hay duda, una consulta bibliográfica iluminadora para todos aquellos que siguen con atención y seriedad el proceso de la izquierda que lucha, a brazo partido, a fin de no caer en la ridiculez y el ludibrio de las alianzas políticas que actúan, se mueven y promueven por el incentivo del poder por el poder.
La utilidad y no el compromiso, el beneficio inmediato y no el afán de servir, la búsqueda de los reflectores y no el profesionalismo son aquí denunciados como el mal peor de la izquierda banal, incolora, ayuna de valores y de principios, que trata de imbricarse por donde pueda para obtener el mendrugo político que sus fuerzas, por sí mima, no podrían darle.
¿Qué puede esperar Zeferino Torreblanca al término de su gestión política al frente de un Estado que se debate entre la pobreza, la guerra entre cárteles políticos y del crimen organizado? ¿Qué incentivos tiene o qué fuerzas lo alentarían a proseguir una carrera que, a no pocos, parecería que ha llegado al punto final? La lectura de “Acento del Cambio” encierra la respuesta implícita o explícita que muchos esperan en el fragor del derrumbe o de la reconstrucción del vapuleado PRD.