Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







lunes, 4 de noviembre de 2013

LA REFORMA NACIONAL HACENDARIA, AYER Y HOY




Cuesta arriba pasó la Reforma Hacendaria, eje principal de la reforma de Estado emprendida por el Presidente a casi un año del reingreso del PRI a Los Pinos.  Con la aprobación de la Reforma Educativa, con todo y las turbulencias provocadas por la disidencia política, y en vías de lograr el consenso cameral la Energética, puede decirse que el gobierno de Enrique Peña Nieto se enfila a playas seguras a partir del segundo año de su administración.
Los tropiezos, conatos de ruptura en las sedes de Reforma y San Lázaro dejan lecciones que la clase política sin duda habrá de asimilar. Por lo que se refiere a los ciudadanos, la enseñanza es en el sentido de no más votaciones al vapor, nunca más el visto bueno a candidaturas de individuos con expedientes arreglados, y veto al arribismo de políticos venales y con antecedentes de inepcia y asociación delictiva.
En el saldo negativo quedan lagunas por llenar, vicios de procedimiento a superar como resulta a primera vista la ausencia de consulta  pública  previa a  la discusión y al dictamen de iniciativas. Llámese premura a fin de poner acción gubernamental en las áreas de referencia, lo cierto es que los sectores involucrados en la Reforma fueron tan sólo convidados de piedra, testigos irrelevantes, dado que la representatividad en el Congreso carecía, carece, de capacidad argumentativa, con solvencia técnica y profesional en el arduo debate dentro de comisiones. En la controversia para llevar a buen término el contenido de la Reforma Educativa, se puso de manifiesto el miedo a informar, a enterar oportunamente a la población, en particular a los actores implicados: padres de familia y dirigentes gremiales del magisterio. Vueltos “masa” los profesores en pie de lucha dan la triste impresión de agitadores azuzados por líderes avezados en el arte de presionar más que en el de razonar con tesis y propuestas.Así, la disputa “ex post facto” está condenada al olvido y a la indiferencia.
Por lo que se refiere a la Reforma Hacendaria la lucha de clases, es decir, la pugna  consistió en confrontar los intereses liderados por legisladores al servicio de los poderosos frente a las demandas y urgencias de los marginados a cuyo cargo estuvo la defensa de diputados y senadores convertidos en diligente oposición.
Los reaccionarios perdieron, así, la batalla no sin dejar ver la intención de prorrogar los beneficios adquiridos tras doce años de nefastos gobiernos conservadores, depredadores. El ala izquierdista recobró bonos perdidos en las revueltas fallidas de sus patrocinadores. Pero la Nación cuenta ya con disposiciones, cuya reglamentación jurídica podría abonar el prestigio del mandato comprometido con el cambio, el progreso y la reforma social.
Muchas fricciones se hubiesen evitado si, como en el 2003 se hubiese efectuado, al culminarse, la propuesta de un mandatario estatal, hoy miembro del Senado, quien motivaba la conciencia política de sus pares a fin de realizar una Convención Nacional Hacendaria con el concurso de los actores involucrados: gobernadores, presidentes municipales y con el Ejecutivo Federal. Se trataría no de una reforma  fiscal integral, sino de un cónclave o convención a fin de poner de acuerdo a los 2 mil 500 fiscos municipales, a los 32 estatales incluidos el DF y al gobierno federal.
Patricio Martínez García, mandatario de Chihuahua, asistido por el secretario de Finanzas Miguel Zapién Ponce, en las reuniones de la Conferencia Nacional de Gobernadores(CONAGO) sugería lo anterior a fin derealizar cambios constitucionales y reglamentarios en pro de la justicia y la equidad.

La parsimonia en Los Pinos de entonces hizo fracasar aquel proyecto federalista hacendario, político y social, justo el que hoy  trata de reponer,para bien de los mexicanos, tiempos perdidos.