Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







miércoles, 21 de octubre de 2015

PLUTARCO: LAS “VIDAS PARALELAS”

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El nombre de Pericles llena todo un siglo: la centuria de la primera Ilustración de la Humanidad.
Creador de la democracia, durante su régimen se produjo la más grande explosión cultural en los diversos dominios de la creatividad, cuyo paralelo tardará más de dos mil años a fin de producirse otro movimiento, con similar grandeza.
La historia, lo mismo que la medicina, son deudores a la generación del siglo V antes de nuestra Era. Con parecida iluminación brilló la tragedia y la comedia, la ciencia, el arte y la filosofía.
Heródoto y Tucídides dejaron bases permanentes a la actividad de quienes crean y recrean el pasado. Hipócrates traza nuevas formas de indagar el origen de las enfermedades y su consiguiente forma de diagnosticar y encontrar la superación de los males orgánicos. Anaxágoras proseguirá la obra de los jonios, investigadores del origen de la naturaleza.
En suma, Jenófanes hará de la comedia un recurso expresivo y expositivo de la vida ateniense, utilizando la ironía para dar nuevo sentido a las vicisitudes humanas.
La gloria del Partenón no sería duradera como lo fue y lo ha sido sin la obra de Polignoto, Praxiteles y Fidias. Más aún, el Siglo de Pericles jamás hubiese trascendido con la firmeza y ufanía que le son propias, sin el concurso de los líderes del pensamiento que jamás haya sido conocido en la antigüedad; es decir, sin la aportación novedosa de Gorgias, Protágoras, Isócrates y tantos más que dieron nueva dimensión al diálogo, a la discusión, a la retórica y a la argumentación.
Los sofistas, con todo y la caricaturización que de ellos hicieron Platón y Aristóteles, fueron los genuinos revolucionarios de las ideas en aquel glorioso siglo en que se renovaron las artes, la ciencia, la política y la literatura.
La vida y muerte de Sócrates, inclusive, se comprende cabalmente, a nuestro juicio,  como un capítulo, sin duda sobresaliente, de aquella generación  primigenia de la cultura universal. Vivió y murió como la máxima manifestación ética, moral e institucional del siglo de las libertades de expresión y de la responsabilidad personal, individual y social. El maestro de Atenas selló, con su ejemplar conducta, que se piensa como se quiere, pero ha de quererse, objetivamente, lo que se piensa.
Las “Vidas Paralelas” de Plutarco se suman, dentro de ese contexto, a título de posterior testamento del legado del siglo de Pericles aunado al que se gestaba en el seno de la cultura romana, haciendo posible lo que se da por llamar la civilización grecorromana.
Por demás estaría el tratar de poner de relieve el parangón que describe Plutarco con el propósito de enaltecer las figuras entre helenos y romanos, teniendo como puente de unión las hazañas de expansión, no sólo bélicas, de Alejandro Magno.  
Portentosa la obra de Plutarco, el medio centenar de biografías y su correspondiente comparación, lo que da sentido a su denominación, da feliz oportunidad a fin  de penetrar  en los laberintos de la historia: su continuidad y enriquecimiento.
Así, entre Teseo y Rómulo, Pericles y Manlio Fabio, Arístides y Catón,  Alejandro  y César, Demóstenes y Cicerón, hay un hilo que da a entender que no todos los hombres son mortales. Las comparaciones refrendan dicha hipótesis y muestran que lo humano tiene historia, continuidad y permanencia.
Pericles es el inspirador, asimismo, de la noción de universalidad, cuyo cosmopolitismo puso en alto Isócrates.

La cercanía de Aspasia con él, su generosa consejera, así lo demuestra. Era ella oriunda de Jonia.

lunes, 19 de octubre de 2015

HACIA UN NUEVO ESTILO INSTITUCIONAL DE COMUNICAR

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Cambian los humanos y en consecuencia cambian las instituciones. No hay, por tanto, lo que se diría un mismo, idéntico y permanente modo o estilo de mandar.
En sus “Vidas Paralelas”, Plutarco nos dejó el trazo biográfico de estadistas griegos y romanos, cuyos desempeños son fuente de consulta para mujeres y hombres públicos de todos los tiempos y escenarios.
Tras su lectura, las analogías entre helenos y romanos se acentúan o palidecen. Sin embargo, nos queda claro que, por encima del estilo individual, personal de gobernar, sobresale el institucional para ejercer el mandato o el poder.
Viene al caso lo anterior con motivo de la propuesta de Claudia Pavlovich Arellano acerca de la función pública que han de realizar los medios de comunicación a cargo del Estado, con motivo del aniversario de Radio Sonora, empresa pública responsable de comunicar y mantener informados a los sonorenses acerca de la actividad gubernamental.
Los medios informativos adscritos al gobierno, sostuvo la titular del Ejecutivo, no tienen por qué ser “jilgueros ni aduladores del gobierno en turno”. No tienen por qué ser algo así como Diario Oficial. Mucho menos son instrumentos para acallar las voces de inconformidad que expresan contrariedad y crítica respecto de resoluciones y decisiones por parte de los órganos del Estado.
En vez del halago y el aplauso unánime, es preferible el ejercicio de la pluralidad y la diversidad de criterios. En lugar de la justificación impuesta desde las alturas, preferible la persuasión, cuya conquista resulta del diálogo y la discusión racional, aquello que los griegos del siglo V llamaban “erística” (nosotros confrontación de las ideas y de los puntos de vista).
No cabe, ciertamente, en el seno de un régimen pretendidamente democrático la manipulación como forma o estilo de mandar. No se compagina la acción de enterar a la comunidad mediante los recursos de la documentación digital, visual o escrita, con el método de la mentira, bajo el supuesto de que la repetición de ésta hace del engaño una aserción y del artificio un tratado de convencimiento.
La tesis de uno de los regímenes más sanguinarios de la historia moderna, el fascismo y el hitlerismo juntos,  consistía en que el mejor, políticamente ha blando, era el que mentía más. Y habría que añadir, no obstante, que el auditorio más displicente, sumiso y vulnerable, es aquel que está predispuesto a decir “SI” a toda propaganda urdida y orquestada a sus espaldas, sin su previo alcance y conocimiento.
Si proviene de un Estado tendente a la democracia, aunque no sea absolutamente democrático, el modo o estilo de ejercer la comunicación hacia la sociedad ha de ser institucional y no personal, en la medida que los medios adscritos al gobierno cumplen  directrices de enterar a los ciudadanos sin la pretensión de que el gobierno lo sabe todo, lo puede todo y, en consecuencia, le está permitido todo.
En este planteamiento no hay algo así como secretos de Estado, facultades discrecionales no escritas; libertad sin controles para la toma de decisiones al margen del diálogo, la consulta popular, el acuerdo de voluntades, previa discusión cuando los asuntos así lo pidan.
Finalmente, procede concluir en que el compromiso de la mandataria de Sonora es lluvia refrescante en medio de lo que sería un verano sin lluvias, bajo un sol quemante en medio de Altar, el desierto, sin indicio de algún oasis y no de meros espejismos.

De ser así, de suceder un giro que ponga las manecillas del reloj en dirección hacia un efectivo estilo institucional de informar, no quedaría sino ensanchar los espacios de la comunicación social con alcance plural y democrático, por lo tanto. Se daría inicio, así, a la tarea de informar y de opinar, anteponiendo la objetividad y la oportunidad como criterios iniciales, “a priori”, y no la acción reprobatoria sin más, o el desfogue o grita sin sentido. En suma, la retórica como un estilo de halagar o reprobar en forma abrupta y concluyente.

POBREZA: EN LA DEMOCRACIA Y EN LA PLUTOCRACIA

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Afrenta no es ser pobre. En cambio lo es cuando no se quiere o no se  busca salir de ella.
Demócrito de Abdera, miembro de la primera Ilustración que registra la historia universal, sostuvo que la pobreza en la democracia es preferible a la riqueza en la esclavitud. No dijo que en sí misma, por sí misma, la pobreza fuese un valor apetecible, digno y meritorio.
Uno de los objetivos, acaso prioritario de las políticas para el desarrollo social, es el del progreso con prosperidad al amparo del libre albedrío, con responsabilidad jurídica y moral.
En el extremo opuesto estaría la pobreza con el corolario de la marginación y la postración extrema. Si las carencias materiales son preferibles en el régimen de garantías democráticas a la riqueza en condiciones de esclavitud, dentro de la plutocracia (gobierno de los poderosos) el goce de riqueza, mal habida por cierto, resultaría inadmisible e intolerable por las condiciones de humillante esclavitud. México fue en un tiempo cuerno de la abundancia.
Era la época del saqueo impune de nuestras riquezas, del que por cierta subsisten estigmas que son rémora en los enclaves mineros que pululan aquí, allá y acullá. Se trataba de magnificar el potencial en nuestros litorales, valles y montañas, mientras se publicitaba nuestra nación con utopías que ocultaban las deplorables condiciones de vida entre jornaleros y recolectores del campo, así como en expendios para la subsistencia: las ominosas tiendas de raya.
La marginación en la opulencia, con lastres de esclavitud, vedada o no,  tiene lugar cuando el imperio de los pocos prevalece sobre la geografía de los muchos,  utilizando la depredación organizada y el hurto como instrumentos de saqueo.
Se encienden focos rojos de emergencia en municipios del sur de Sonora a causa del fenómeno de empobrecimiento gradual en zonas hasta hace poco productivas, generadoras de condiciones favorables al bienestar y al progreso con desarrollo social. Proporciona cifras impresionantes Coneval, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política  y Desarrollo Social, datos que aluden a condiciones de pobreza que van desde la clasificada como convencional hasta la extrema sin descontar la denominada pobreza moderada.
Hay, así pues, llamada de alerta en Sonora, Entidad conocida por sus estadísticas de progreso gradual, desarrollo con bienestar y relativa igualdad, también como por sus avances y logros en rubros de salud, empleo y educación. Todo ello, avalado por un despertar en el área de las enseñanzas de modernas tecnologías y en impulso hacia el estudio de las humanidades y el cultivo de la cultura superior.
Cabe repetir: la pobreza en sus diversas modalidades no es desdoro en sí misma y por sí misma. Lo es cuando no se hace nada para evitarla y a fin de acabar con ella. Y además cuando la nula planeación oficial se sustituye por la política antidemocrática, la imposición de la fuerza y la arbitrariedad, el abuso, la deshonestidad y la dilapidación de los recursos públicos.
En este sentido habría que demandar acciones eficaces, planeación consensuada y consulta ciudadana, con el objeto de abatir endemias y pandemias de ignorancia, enfrentar de cara los vacíos y baches de la marginación con técnicas idóneas y plausibles.. Así, las endemias y las epidemias en materia sanitaria se abatirían oportunamente, al margen de secuelas deplorables. El derecho a la salud sería, en consecuencia, válido y eficaz  

En todo esto, es oportuno el anuncio de Claudia Pavlovich Arellano, titular del Ejecutivo estatal, acerca  del programa de rehabilitación de carreteras por las cuales, en vez de pobreza convencional, moderada o extrema, podrán movilizarse cosechas, enseres y personas en situación de un mejor despertar a la vida con optimismo, seguridad y alentada por condiciones de desarrollo social, progreso y libertad.

SEGURIDAD PÚBLICA: ACATO A LA LEGALIDAD

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No hay la menor duda. La restauración del orden, la convivencia armónica y el entendimiento ahí en donde haya deterioro, dan comienzo al hacer que resplandezca, con luz propia, el respeto irrestricto a la legalidad.
La garantía de seguridad dentro de la gama de los derechos individuales y sociales, es el paso inicial hacia la realización del principio a fin de restablecer el Estado democrático de Derecho.
La impunidad, enemigo público a vencer en dicho proceso instaurador de un nuevo estilo de vida, equivale a una especie de cáncer letal, cuyos perniciosos efectos se advierten cuando el tratamiento, muchas veces, ya es demasiado tarde. De ahí la importancia de prevenirlo y combatirlo, sin miramiento, en su misma madriguera.
No se da el combate y no se obtienen buenos resultados gratuitamente. El beneficio de la seguridad personal o social no emana como algo milagroso. Tal supuesto o creencia, ciertamente, no existe, como si las palabras de la ley produjeran el suceso fortuito en forma expedita o automática.
Aquí, al igual que en otras circunstancias parecidas, habría que reconocer que nada ocurre, a secas, como por decreto. Cabe reconocer, sin embargo, que las palabras de la ley tienen carácter de condición previa o fundamento de lo posible o circunstancial.
Explicable, entonces, es el tono de la polémica en torno a lo ocurrido en la demarcación del municipio de Cajeme, motivada por el caso en el que un miembro de la policía municipal fue aprehendido con un automóvil reportado en calidad de robado, meses atrás.
No sólo la persona afectada, es decir, quien fue víctima del hurto, sino la sociedad misma y la máxima autoridad municipal, el alcalde Faustino Félix Chávez, han externado su justa indignación y preocupación ante el hecho. En el fondo, se cuestiona la incidencia como un suceso que va mucho más allá de lo común, un contrasentido que parecería provocación y hasta desafío a la investidura que tienen aquellos uniformados que, se supone, garantizarían seguridad social en la medida que son custodios del orden establecido y de  acato a la legalidad.
De primera intención es comprensible la reacción del ofendido. Se entiende que el enojo, aunado a la sorpresa, se convierta en cólera. Y lo mismo podría decirse de una sociedad que se indigna y protesta frente al hecho del cual podría derivar la propensión al descrédito y a la desconfianza, origen a la supuesta contradicción.
¿La seguridad pública, entonces, en manos de la delincuencia? ¿La paz social en poder de quienes delinquen a ojos vistas? ¿La credibilidad en las instituciones depositada al alcance de salteadores furtivos y provocadores con ropaje de aparente respetabilidad?
Por fortuna, el Presidente Municipal de Cajeme, Faustino Félix Serna, ha salido de inmediato al frente con el fin de disipar las confusiones incubadas y con el propósito de manifestar el criterio institucional que señala derroteros en casos determinados como el que se comenta. Asimismo, precisa y establece, de una vez por todas, los rumbos a seguir en lo que se refiere a la salvaguarda de la garantía con arreglo a la cual se establece la sana convivencia, el compromiso de legalidad y el respeto entre la autoridad y los ciudadanos.
Respetar la ley y hacerla respetar es condición sin la cual la gobernabilidad sería palabra vacua, sin sentido. En el caso de los cuerpos policiales que tienen el deber de cuidar la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos, su misión no principia ni acaba suscitando con su presencia temor y miedo. Perseguir a los criminales es uno de los cometidos que les corresponde, pero en modo alguno tienen consigo excusa para imbricarse o coludirse con los malhechores.

El munícipe cajemense ha puesto énfasis al expresar que el más alto deber de la Policía es respetar y hacer respetar la ley. Su responsabilidad consiste en ser, todos y cada uno de sus integrantes, custodios insobornables de los Derechos Humanos y escudos férreos de las garantías individuales y sociales.

jueves, 15 de octubre de 2015

EXPO REFORMA: LOS PUEBLOS INDÍGENAS

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Igual que si fuese un festival, convertidos en centro de la atención de curiosos y turistas de paso en la capital del país, bajo la mirada de cientos y miles de transeúntes en la avenida Reforma, se efectúa la Exposición de los Pueblos Indígenas 2015 en la cual nuestras abnegadas y laboriosas mujeres indígenas, así como hombres de diversas etnias originarias presentan los productos de su labor cotidiana en las zonas silvestres de donde proceden.
Representantes de pueblos y comunidades primitivas, vienen al corazón mismo de la civilización. Y en forma por demás solícita, colocan ante el público muestras de su ingenio, destrezas y habilidades plasmadas en figuras y múltiples artesanías en las que palpita alma y pasión que a todos ellos identifica.
Provienen del altiplano y las costas de México, de las altas serranías de Durango, Sonora y de Chihuahua. De Oaxaca y aun de las regiones limítrofes con Guatemala. A pesar de la multiplicidad de dialectos, lenguajes disímbolos o similares, como podrían ser los de guarajíos, mayos y yaquis, hay en el fondo un mismo “ethos” que permite la comunicación y el entendimiento entre sí, de modo que el tránsito de los siglos y las drásticas mutaciones de la historia no hubiesen calado en su sentir espiritual.
Viendo detenidamente sus artesanías, observando los multiformes acabados de sus textiles, escuchando el murmullo vivaz de sus voces, expresiones ininteligibles para nosotros, todo ello lleva a evocar sus danzas y bailables mediante los que expresan motivaciones recónditas, muchas de éstas desconocidas e ignoradas para la mayoría de los visitantes.
A sus vestimentas se asocia, por ejemplo, la Danza de Los Viejitos, la Guelaguetza, la Danza del Venado. Y de poner alas al pensamiento, más allá de las percepciones que varían de un instante a otro, nos remontamos a tiempos muy lejanos hasta ir y venir de la Conquista y la Colonia al palpitante trasiego de nuestros días.
Usos y costumbres, expresiones traídas y llevadas actualmente sin reparar en su sentido y alcance, bien podría guiarnos como de la mano a fin de reflexionar y tomar acciones que lleven a reparar, modificar y subsanar todos los agravios que se han ocasionado sobre las indefensas comunidades aborígenes.
Para empezar, los términos antes referidos dan la impresión de que entre los llamados grupos originarios y la sociedad civilizada hay una clara y fluida relación. Es decir, una sana y positiva convivencia en términos de relativa igualdad, de cooperación y  mutuos beneficios.
No se dice, aunque sí se practica,  que bajo el velo de los hechos hay evidentes formas de sujeción y de racismo, así como acciones de rapiña, depredación y abuso en sus propiedades y daño moral a sus personas.
Usos y costumbres, así, en lugar de ser un vínculo para el altruismo, a fin de promover la tolerancia, en la experiencia es arma velada para segregar con lujo de violencia y excesos de maltratos a los pueblos marginados. Entre el hambre, la ignorancia y la insalubridad, los “yoremes” son objetivo represivo de los hombres blancos al igual que hace quinientos años, en los albores del genocidio más  dramático de nuestra Era.
El convencionalismo lingüístico que alude a un “encuentro” entre dos culturas, no hace sino sumar al daño la ofensa. ¿Cómo entender esa noción sino como un acto o suceso entre iguales o similares, y no como lo que es en realidad: sometimiento salvaje auspiciado por invasores poseedores de una logística bélica y de poderosas armas explosivas y mortíferas?
No acaba, ni acabó todo hasta ahí. Hoy en día las empresas depredadoras de las transnacionales mineras hacen hasta lo imposible para dar el tiro de gracia, confabulados con el crimen organizado y los explotadores criollos asentados en valles y sierras, de nuestro empobrecido territorio. Son los modernos usufructuarios de la tierra y el agua, eufemísticamente garantizada en la Carta Magna como bienes y propiedades de los pueblos originarios.

Ciertamente, la Exposición en la avenida Reforma trata de hacer pálida nuestra afrentosa y dramática realidad social.

EN LA SUPREMA CORTE: ¿LA LEY ES LA LEY?

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La Suprema Corte de Justicia debe ser baluarte de la Carta Magna, su máximo custodio. Nada ni nadie ha de estar por encima de su égida. Hans Kelsen la definió así, al responder en su célebre ensayo a la candente pregunta: “¿Quién debe ser el defensor de la Constitución?”
En los hechos, en la indómita realidad no obstante algo agita las conciencias. ¿Acaso, en el fondo, hay un ser omnipotente que determina de modo absoluto el destino de la vida en sociedad’ Es decir, ¿nada sucede sin el soplo omnímodo de un todo poderoso?¿Todo se mueve por su voluntad, incluyendo el interés y los propósitos de todos, sin excepción alguna?
El tema de la elección de ministros en el Supremo Tribunal está, ahora, en el tapete de la virulenta polémica. Se agrava con la disputa acerca de la reciente nominación de Eduardo Medina Mora somo integrante de la institución.
¿Es el titular del Ejecutivo quien se arroga, por encima de la Constitución, la facultad para nombrar, elegir con argucias y aun destituir a quienes tienen en sus manos la capacidad de determinar lo que es justo o no, lo que es válido o no? En suma, arreglar a su modo, premeditadamente, la calificación de referencia?
En este país, se escuchó por décadas, la expresión en el sentido de que nada se movía, nada existía, sin la voluntad del señor que está en Los Pinos.
Era, con la expresión del viejo Aristóteles, una especie de motor inmóvil que mueve sin ser movido. Por encima de las leyes, el Ejecutivo federal gobernaba como soberano, con derechos y garantías al margen y por encima de cualquier taxativa jurídica: más allá de todo control constitucional. Y en consecuencia bien le iba la expresión del monarca francés: “El Estado soy yo”.
Proponer candidatos para ocupar un sitial en el máximo foro responsable de hacer justicia, de dictaminar entre lo lícito y lo ilícito, de reinstaurar el Estado de Derecho ahí en donde hay deterioro o presunción de “vacío” de poder, no es algo de poca monta. La norma constitucional señala límites y alcances de toda conducta, a fin de proceder con arreglo a la legalidad establecida.
En dicha acción se implica ni más ni menos, la prevalencia del pacto federal como la coordinación de poderes y no la separación, mucho menos la división con el propósito deliberado de que preponderase por medio de la fuerza  uno por encima de otro.
Una prueba para el régimen democrático es el que afronta la elección de los dos  ministros que ocuparán lugar desde el cual impartirán justicia jurídica, imparcial, y expedita .Una prueba más, a fin de superar la inquietante y obstinada duda acerca de si, en efecto, hemos alcanzado el estatus de una nación de leyes y no de volubles temperamentos.
¿Predomina aquí, paradójicamente, en la sede desde la cual se dirimen los valores de la legalidad, la justicia con objetividad, opuestos y contrarios intereses tales como los de ilicitud, subjetivismo, preferencia de personas, por encima de lo que establece la ley y los principios que le son inherentes?
Viene a mente, muy a propósito el pasaje bíblico invocado en la entrevista de José Gordon con Amos Oz (Revista de la Universidad de México, agosto de 2015) en donde Abraham interpela a Dios con motivo del destino que pesa sobre Sodoma, la ciudad pecadora.

El Patriarca, tras perder la controversia, de rodillas y balbuceando perdón ante el Todopoderoso, sube la voz y dice: ¿Puede el Dios de toda la tierra no hacer justicia? Esto quiere decir que tal vez tú seas Dios, el señor del universo, pero no estás por encima de la ley. Podrás ser el legislador, pero aun así no estás por encima de la ley. La ley está por encima de ti”.

domingo, 11 de octubre de 2015

CÁTEDRA EN LA UNAM: PARA SER RECTOR

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Al fin Mater et Magistra, la Universidad Nacional de México (UNAM) da cátedra sin par, teniendo como tema la comunicación: la extensión informativa relativa a la sucesión en la Rectoría de la máxima Casa de Estudios.
Apartidista por definición, la Universidad Nacional da un paso adelante que impactará en los usos y costumbres para la selección y elección del aspirante idóneo a coordinar instituciones de educación superior, públicas y privadas. Asimismo, da enseñanzas que tienen que ver con el manejo de tendencias y prácticas que en mucho se vinculan a la manipulación y a la propaganda que conllevan engaño y triquiñuelas. Por vez primera, los aspirantes entran a la era de la competitividad, echando mano de los más recientes adelantos tecnológicos en materia de comunicación. Emplean, así, twitter, facebook, periscope e instagram con el objeto de dar la más amplia difusión a sus proyectos, planes y estrategias académicas. La finalidad es obvia: promover apoyo a su propuesta para acceder a la Rectoría.
Por mucho que se parezca en cuanto a la función de elegir, la Honorable Junta de Gobierno de la UNAM no se identifica con partidos políticos que, en términos generales son, ideológicamente hablando, de izquierda, derecha o del incoloro centro.
Ciertamente, sus integrantes son seres humanos, con propensión a errar o investidos de preferencias subjetivas. Más de una vez han concurrido intereses personales o de grupo en sus resoluciones.
Sin embargo, se trata de académicos distinguidos por su saber, sus tendencias e inclinaciones hacia la objetividad, condición en el ámbito del conocimiento  acerca de la naturaleza, la sociedad y del arte y su historia.
Saben que su decisión debe estar por encima de intereses efímeros dictados por situaciones del momento y motivados por mezquinas ambiciones y objetivos deleznables.
En pocas palabras, en torno a la elección de Rector habría que descartar, con todo y los asegunes de que se rodea, de los rituales y acciones mistéricas de que se inviste  la promoción entre los políticos, en donde lo esencial está en vencer más que en convencer, en ganar más que en persuadir por medio de la argumentación, el diálogo y la interlocución abierta a todos. Entre la mayoría de los interesados.
Pero dejando a un lado las triquiñuelas, engañifas y toda clase de trucos que imperan en la cuestionada actividad, cabe volver la mirada hacia lo que está ocurriendo en el precitado campus universitario a unas cuantas semanas de la sucesión del rector José Narro Robles. Particularmente en lo que se refiere a una amplia y masiva difusión informativa de proyectos y planes por parte de los aspirantes a la Rectoría de la UNAM.   
En vez de inhibir, censurar o tergiversar con ánimo inquisitorial las propuestas de los candidatos, la experiencia consiste en hacer ágil, expedita, accesible y asequible el contenido de las mismas con el propósito de que los destinatarios las valoren, sopesando sus pros y sus contras, y con la alta finalidad de que el órgano calificador y elector tome la decisión colegiada que se derive del análisis de las opiniones vertidas y conocidas oportunamente.
No hay aquí afán de esconder o de exhibir por exhibir a los participantes y directamente interesados. Muy por el contrario, la idea consiste en promover la libre manifestación de las preferencias por parte de una comunidad altamente ilustrada por el cultivo, la enseñanza y difusión extra muros del conocimiento y la cultura.
Bien por nuestra Máxima Casa de Estudios que abre, con ejemplaridad, las compuertas informativas sin temores ni consignas, que hacen daño inimaginable al socorrer la verdad a medias, la realidad con vestimenta que no va con la era de la modernidad informativa.

Los usos y costumbres democráticos no sólo han de parecerlo. En definitiva, deben serlo.