Bienvenido lector:

Federico Osorio Altúzar ha sido profesor de Filosofía en la UNAM y en la ENP (1964-1996) y Editor de la Gaceta de la ENP desde 2004.
Durante 15 años fue editorialista y articulista en el periódico NOVEDADES.
Es maestro en Filosofía. Tiene cursos de Inglés, Francés, Griego y Alemán.
Ha publicado en Novedades, el Heraldo de Chihuahua, El Sol de Cuervanaca, el Sol de Cuautla, Tribuna de Tlalpan, Tribuna del Yaqui, Despertar de Oaxaca y actualmente colabora en la versión en Línea de la Organización Editorial Mexicana (OEM).







martes, 22 de febrero de 2011

EN MORELOS: LOS AUTORES UNIVERSITARIOS TIENEN LA PALABRA




                                                                 Por Federico Osorio Altúzar
Una casa de enseñanza superior sin autores equivale a una biblioteca sin libros. Es decir, sin obras que consultar y, por lo tanto, sin lectores. Puede tener espléndidas canchas deportivas, flamantes laboratorios, espaciosas aulas y modernos auditorios. Inclusive, presumir un claustro magisterial, con doctos graduados y especialistas egresados de prestigiadas instituciones del exterior. Y, sin embargo, carecer del habla esencial que las define y caracteriza: el idioma del espíritu.
A través de académicos que enseñan e investigan, que ejercen sin tutela ni censura la libertad de pensar lo que se quiere y querer lo que se piensa, las universidades hablan por medio de sus autores, con voz propia y seguras de sí mismas, para hacer de la interlocución y el diálogo, un medio de expresión idóneo en todos los ámbitos del saber.
Dignas del nombre que las enaltece e identifica como casas de la inteligencia, las universidades atesoran la “summa” de la cultura en ciencias y humanidades, incluyendo la comunicación artística y la enseñanza de la tecnología actual.
Pasa la revolución del conocimiento por el campus universitario y desde ahí se gesta cuando, como en el caso de la Universidad Autónoma de Morelos (UAEM), los contenidos diversos y heterogéneos de la educación superior trascienden de la cátedra, el cubículo y la conferencia a la página impresa o a la página “web”; en suma, al libro y a la revista digital. Son vanguardia de enseñanzas innovadoras que alumbran su entorno, enaltecen valores sociales y culturales en la medida en que sus docentes y comunicadores salen del cubículo a fin de propagar extramuros su visión del mundo y de la vida. Vale decir, cuando también sus artistas (poetas, escritores y músicos) llegan al corazón de los pobladores, visitantes y miembros de la comunidad, llevándoles un mensaje de belleza y armonía, suscitando, así, fe y esperanza a pesar de que a la vista haya zozobra, temor y frustración.
Buen ejemplo propaga la Coordinación Editorial de la UAEM en lo que se refiere a revalorar el libro como el medio idóneo para propagar el saber que incesantemente se abre paso en medio de la carrera cibernética de nuestros días, en plena transmutación de los conceptos, las verdades y del gusto estético; asimismo, de la interpretación de la naturaleza, la sociedad y de lo bello y lo sublime en  el arte.
El libro impreso y el libro digital tienen similar prevalencia como medio de intercomunicación académica y como forma para difundir la cultura universitaria extramuros. En el año de 2010 se realizaron quince coediciones con editoriales de reconocido prestigio; en 2011 se anuncia n veintidós en proceso de publicación. Hay títulos de gratuidad, consulta y de texto, en presentaciones y formatos particularmente atractivos. El programa de publicaciones electrónicas en la universidad morelense coloca a la institución en un sitio de vanguardia editorial sin precedentes.
A nuestro entender, la UAEM, a través de su Coordinación Editorial, da la gran campanada de alerta acerca de la importancia de dar el salto desde la orilla del libro tradicional a la ribera del libro digital, que ha nacido, crece y fructifica en el ámbito comercial, venciendo resistencias, superando indiferencias, yendo incluso más lejos de lo que sus impugnadores proclamaban. Al menos, la rivalidad entre un procedimiento y otro tiende a borrarse. Se complementan y aun imbrican entre sí.
Difundir cultura es, sin duda, democratizar sus contenidos, valores y visiones. El reto ahora es hacer que florezcan en el campus universitario las nuevas técnicas de comunicación, vinculando lo tradicional con lo moderno, lo clásico con los métodos de vanguardia en la gran tarea educativa, revolucionaria, de inicios del siglo.

martes, 15 de febrero de 2011

EL EROS KANTIANO: LIBERTAD DE ESPÍRITU Y AMOR A LA HUMANIDAD


                            Por Federico Osorio Altúzar                
(En memoria de G.H. Rodríguez y Francisco Larroyo)

Es muy grato evocar la figura de un ser humano excepcional. Un hombre “modesto y profundamente honesto”, dice la Dra. Dulce María Granja en el Estudio preliminar a una de sus obras perennes. Un hombre que resiste al tiempo con su enseñanza, templanza y dignidad.
Un hombre que elevó a lo universal, la noción de Humanidad postulándola como idea: tarea por la cual se afana la totalidad de los seres humanos. Un  hombre para quien la finitud no fue motivo de frustración y derrota. Un hombre para quien la religión brota del corazón y se vivifica en la fuente inescrutable de la razón. Ese hombre es Immanuel Kant.
En el Estudio preliminar a las “Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime”, de Kant (FCE, 2004), traducida por la Dra. Granja Castro, puede leerse en su bello homenaje al maestro de Könisberg: “En el ocaso de su vida Kant declaró al médico que lo atendía que nunca se había apagado el amor que sentía por la humanidad. Por mi parte, daré por muy bien pagados todos mis esfuerzos si con la lectura del libro que tenemos en las manos se puede despertar en los hombres y mujeres de hoy una mirada profunda y delicada de ese mismo amor”.
Impulsada por su eros kantiano, la doctora Granja es sin duda la promotora más destacada por su generoso esfuerzo, perseverancia y determinación, consagrado en la ardua labor para difundir en lengua española la obra de Kant, poniendo al alcance de lectores afortunados el tesoro del pensamiento crítico en impresiones bilingües, escrupulosamente presentadas con el máximo decoro editorial y elevado profesionalismo. “Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime” dio inicio, por cierto, a la Biblioteca Immanuel Kant del FCE.
Académica muy respetable en el claustro de profesores universitarios (UNAM y UAM), su prestigio intelectual se incrementa en la medida que la Biblioteca Immanuel Kant, impresa por el Fondo de Cultura, enriquece su acervo, y así su muy considerable contribución si se toma en cuenta que, en poco más de seis años, ha participado en dar a conocer obras de Kant como las siguientes: “Crítica de la razón pura”, Crítica de la razón práctica”, “Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime”, “Los progresos de la metafísica”. Añadamos su autoría en libros como “Kant en español” (UNAM-UAM, 1997) y “El neokantismo en México” (UNAM, 2001). Dirige en la UAM, el Centro de Documentación kantiana.  
(Aquí un paréntesis: Guillermo Héctor Rodríguez y Francisco Larroyo, héroes del neokantismo en México, irradiaron saber filosófico crítico principalmente desde las aulas universitarias entre los años de 1940 a 1970. Alumnos suyos, maestros inmediatamente después, tienen sitio eminente en la memoria de esta vertiente de la filosofía: Bernabé Navarro, Fausto Terrazas, Ulises  Schmill, Ricardo Guerra y Miguel Bueno, para citar a quienes ahora vienen a la memoria)
La fortuna ha querido que el eros kantiano continúe brillando, en singular continuidad; que la antorcha del criticismo filosófico ilumine, con asombrosa intensidad, en momentos en que el genio y la visión universal de Kant tienen mucho qué decir en temas como el avance portentoso de las ciencias, de la historia y las técnicas del arte. Asimismo, en asuntos apremiantes sobre la guerra y la paz, la libertad de expresión, la igualdad de género; en fin, de la democracia sin fronteras, la educación laica, el armamentismo y el derecho a la autodeterminación.
Kant palpita, con vigor extraordinario desde la cátedra; alumbra en la página impresa, vibra en los parlamentos, inunda con renovada lucidez todos los espacios de la cultura y el saber. Hace oír su “Sapere aude!” y el “De nobis ipsis silemus”.


lunes, 7 de febrero de 2011

PSICOTERAPIA: ALIVIO PARA LA ANSIEDAD




                                                      Por Federico Osorio Altúzar

Acabo de leer en la página de Universidad Gestalt (MundoGestalt.com) el ensayo de María Ivett Clark Perla, publicado con el rubro arriba enunciado, el pasado 14 de enero, cuyo tema atrae al lector, por su actualidad, y lo persuade a seguir el texto hasta el final. Temas como el de la ansiedad, el miedo, el delirio o la depresión, en mayor o menor medida, nos atañe a todos, directa o indirectamente, de forma individual o social.
Desde el ya lejano año en el que Lawrence K. Frank dio a conocer su disertación intitulada “La sociedad como paciente” (1941), la literatura psicoanalítica sobre temas que representan trastornos mentales como el susodicho,  ha registrado un auge extraordinario impulsado por la irrupción de manifestaciones atípicas en la vida posmoderna.
Erich Fromm dio a conocer en aquel año su ya clásico estudio difundido en varias lenguas “Miedo a la libertad”, en donde analiza los efectos de la desocupación, la amenaza de la violencia, los barruntos de guerra, todo lo cual confluye en el sentimiento de soledad e insignificancia, así como de impotencia, hasta llegar a la sensación de pánico.
Frank, por su parte, sustentaría la hipótesis crítica en el sentido de que no hay algo dado como una parte del cosmos. Expresa que “el orden social ha de obtenerse y la naturaleza y el carácter del orden social que se pretende, han de obtenerse”. Estarán dictados, agrega, “por las creencias y los supuestos culturales básicos y por la condición de la sensibilidad o el sentimiento que esa cultura desarrolla en los individuos que compone el grupo”.
Volviendo al escrito de Clark Perla, cuyo apoyo bibliográfico incluye, entre varios autores, a David Burns y Ricardo Ros, cuyos ensayos se ocupan del tema a partir de la posibilidad de decir  “adiós” y  por un “stop” a la ansiedad, expone el tema bajo la orientación  de la psicología clínica según la siguiente hipótesis: cada persona tiene una manera determinada de ver (y comprender) el mundo. Precisa: esta forma de establecer una relación con la realidad depende de los filtros que vaya poniendo a lo largo de su vida, a través de la cultura, la educación, las relaciones afectivas, lo que considere un éxito o un fracaso.
Ahora bien, si la ansiedad es un trastorno de la personalidad y, sin eufemismos, es un trastorno mental, no habría que adjudicar a lo externo, sin más, las causas de dicha distorsión o las que le son adyacentes, la obsesión por caso. Nos hace recordar aquí la admonición del poeta y filósofo Friedrich Schiller: no lo busques fuera, ahí lo busca el loco; está dentro de ti, tú lo produces incesantemente.  
Ivette Clark invoca a Ros para quien la ansiedad “no es más que una forma que tiene nuestra mente, nuestro pensamiento, de relacionarse con la realidad. Es una manera equivocada, confusa y distorsionada, de ver la realidad. Las personas que tienen ansiedad confunden la representación que hace su pensamiento de lo que ocurre, con la realidad misma. Ellas ´saben ´ intelectualmente,  racionalmente¸ que esa no es la realidad, pero no pueden evitar ´sentir´ una realidad inexistente, que les produce miedo y ansiedad”.
Hasta aquí Ros y hasta aquí nuestra reseña del ensayo.
Pero no cerraríamos nuestro comentario sin esta acotación de María Ivette: “La gran noticia es que hoy en día resulta posible superar la ansiedad sin medicaciones, y con el pronóstico de una recuperación completa. Existen, asegura, diversos modelos psicoterapéuticos.
Esto nos recuerda, por cierto, al viejo filósofo griego Antifón, hace dos y medio milenios, y su tesis sobre el arte de combatir la tristeza; es decir, los orígenes del psicoanálisis cuando la palabra, el verbo, el diálogo y la interlocución sirvieron a la finalidad de mitigar los efectos de trastornos psicológicos. Desde entonces…

martes, 1 de febrero de 2011

A CIEN DÍAS DE GOBIERNO, CON CÉSAR DUARTE JÁQUEZ



           Por Federico Osorio Altúzar

En un mesurado y vigoroso tono de conversación periodística,  revelador de la personalidad de César Duarte, el distinguido comunicador y académico doctor Javier H. Contreras, da a los chihuahuenses y a la opinión pública nacional un ágil relato acerca de los primeros cien días de su gobierno en el Estado, se dice, más vapuleado por la criminalidad.
Hombre de leyes, conciliador, de bien ganada fama en cuanto a pertinencia para manejar asuntos públicos, el César Duarte que emerge de la entrevista con el director de El Heraldo de Chihuahua es un político moderno, maduro a pesar de su relativamente corta edad; de pulso firme y con profunda visión de Estado. Confirma que los electores no se equivocaron al poner su voto en los comicios.
Tres meses resulta poco tiempo para evaluar la obra de un mandatario, si se trata la del Ejecutivo en una entidad sumida en el piélago de males sociales: secuestros y ejecuciones; amenazas abiertas y veladas; intimidaciones, prevaricación e impericia en la esfera de la vida institucional.
Emerge del diálogo un liderazgo a prueba; la imagen de un líder que llega al desempeño de su responsabilidad en plenitud de fuerzas y capacidades para ejercer el arte de mandar. Aparece ahí el César Duarte que, después de alejarse del Estado a fin de coordinar voluntades, iniciativas y propuestas en la sede del Congreso federal, está de regreso para ofrendar confianza y certidumbre a sus conciudadanos; restaurar la frustrada paz social a causa de la impunidad, el concesionismo oculto en la impostura y la falsedad..
En medio de la peor tormenta en el enclave de la seguridad pública, avivada por resoluciones inciertas en la administración y procuración de justicia, acosado su régimen por la artera provocación que ha hecho a los cuerpos de seguridad agredirse entre sí en vez de proteger y amparar a la sociedad, ahora se le quiere maniatar y atrapar en pleitos, riñas y escándalos que no llevan sino a pervertir las funciones públicas. ¿Con que finalidad? Para que el Gobernador incumpla y se distraiga de sus más altos deberes y evitar que la eficacia y la eficiencia se sobrepongan a la inoperancia y la impunidad.
A no politizar la política sino a moralizarla, llama el Gobernador.  A refundar los poderes, convoca, sobre las bases de la juridicidad; es decir, sobre el cimiento inconmovible de la validez y la eficacia del Derecho positivo y la coordinación de poderes. Y no para dividir y confrontar. Se compromete, así, a dar sustento de gobernabilidad a las promesas y los ofrecimientos, como en el caso de iniciativas con dedicatoria y advertencia a los cárteles y mafias de la criminalidad. (Ahí está la relativa a cadena perpetua para los violadores, sicarios, secuestradores y asesinos de periodistas) Obras son amores. Y el meollo de sus mensajes es en el sentido de traducir en realizaciones, normas y preceptos.
Hombre de leyes y no de temperamento, en las conversaciones que sin duda pasarán a la crónica de los testimonios, Duarte Jáquez asegura, con espontaneidad, rigor y franqueza, su disposición a dar prestancia y eficacia al federalismo. Los órganos de poder, precisa, no son islas, entidades incomunicadas entre sí. Forman un archipiélago en donde el gobierno federal, los Estados y los municipios han de ser forma, estructura y cauce para una vida democrática en donde sea posible el disfrute del trabajo organizado, con armonía y paz social.
Líder bajo el crisol de la dura experiencia, alcanzado por el dolor y el luto en estos difíciles momentos, el gobernador de Chihuahua, César Duarte, está en la mira de millones y millones de mexicanos que aguardan, con fe y esperanza, en las instituciones de un México donde prevalezca la legalidad, la comprensión y la honrosa dignidad.  

martes, 25 de enero de 2011

EN GUERRERO, ¿HACIA DÓNDE LATE EL CORAZÓN?




                                                             Por Federico Osorio Altúzar

Con palabras de Óscar Lafontaine, ministro de Finanzas en tiempos del canciller alemán Gerhard Schröder, podría decirse que el corazón de los guerrerenses tiene definido  su lugar: late a la izquierda. La pregunta, así, que encabeza este comentario, no está en el aire. Todo indica que la predilección es clara y está nítidamente definida. Y, tal vez, poco caso tendría el indagar acerca de cuál es la izquierda de que trata, de qué ala o corriente ideológica se habla. O bien, a qué sistema de ideas o a qué conjunto de intereses personales, de grupo, se refiere.
Por vía de eliminación, todo indica que en Guerrero no hay lugar para el engaño, que la simulación no juega papel alguno en el ánimo preferencial de los ciudadanos. Que no cuenta la mentira propagandística ni las campañas infamantes. Que nada obtiene  el crimen político envuelto en las pancartas de un terrorismo electoral que nos hace recordar el aciago año de 1994 cuando se impuso la táctica de suprimir al adversario en vez de luchar con el arma de las ideas.
El corazón de los guerrerenses, evocando al presidente del partido socialdemócrata alemán de finales de siglo, no cotiza en el mundo de la simulación, en el orbe de las apariencias que dan a las palabras y al discurso el valor de promesas que, más temprano que tarde, se borrarán como bruma pasajera o eco que nadie recodará.
No  cotiza, en ese sentido, en las ya envejecidas bolsas de los intereses perniciosos, del egoísmo perverso que actúa con afanes de lucro personal, en procurar obtener una parte de lo que considera botín de guerra, de una lucha por el mejor pesebre y para satisfacer el placer de bienes materiales y de un poder mal habido y peor administrado.
El corazón late a la izquierda en el solar de los Bravo, de los Guerrero y de los Morelos y seguirá, sin duda, latiendo así, en la medida que la herencia labrada con el sudor, las lágrimas, la sangre y la férrea voluntad se preserve y enriquezca con el esfuerzo de líderes ciudadanos que impulsen a sus dirigentes en las altas y modestas esferas de gobierno hacia metas de justicia, equidad y paz social.  
La cuota aportada en estos últimos años abona la esperanza en que los tiempos que vendrán serán mejores día a día, año tras año, generación tras generación y será el sello de la unidad en la búsqueda de un destino que unifique a través de  la administración de los bienes y riquezas en beneficio de los que aún carecen de atención médica en la sierra y la montaña, que todavía siguen esperando los apoyos bien entendidos de abrigo y educación, de cuidado del ambiente y de la necesaria contribución a los mínimos de bienestar para que disminuya la fuga de recursos humanos al extranjero.
La izquierda que hace latir al corazón, y no hay otra, es la que sin duda palpitará con fuerza inusitada el domingo próximo, el venidero 30 de este mes, cuando se renueve el máximo poder político  en la jornada electoral, que marcará el antes y después en la cronología de un partido, el PRD, que se debate por hoy entre la sobrevivencia y la desaparición como fuerza política, hace un par de décadas radiante a pesar del curso que tomaron las cosas en el inicio de la más grande debacle nacional.
Desde hoy puede vaticinarse que la “izquierda” que ha medrado con los desvalidos, los menesterosos  haciéndolos más necesitados, humillados y marginados, no tendrá lugar ni logrará triunfar en perjuicio de los electores en la crucial disyuntiva. Será, esperamos, un punto de partida de cara, no ante el indescifrable 2012, sino de frente a nuestro destino como nación en donde millones y millones de corazones laten, con firme esperanza, en pro de una verdadera renovación y por un definitivo renacimiento social, cultural y económico.

jueves, 20 de enero de 2011

PATRICIO MARTÍNEZ: UNA VOZ PERDIDA EN EL DESIERTO




Por Federico Osorio Altúzar
Seis años van de los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu al atentado contra el gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez García, perpetrado el 17 de enero de 2001. En esos seis años se ensayó en nuestro país el recurso al crimen como táctica a fin de plantear y resolver los problemas políticos y para acceder al poder, táctica resucitada recientemente en Oaxaca, Tamaulipas, y ahora en Guerrero, frente a la elección para Gobernador. Seis años durante los cuales se incubó y fue tomando la fuerza que hoy ostenta el galopante terrorismo en todo el territorio nacional.
Fueron seis años marcados por el derrumbe de la paz social, cuyo deterioro  provenía del ocaso del Estado de Derecho, la corrupción que corroía desde las entrañas de la administración pública y hacía presa, lenta y gradualmente, al sistema federal de procuración  y administración de justicia. Por hoy el cáncer que mina desde dentro y por fuera a la sociedad, víctima indefensa de la impunidad al servicio de la desafiante criminalidad.
En el Quinto Informe de su administración, Patricio Martínez, a poco más de tres años del atentado, demandaba, voz en cuello, los resultados ofrecidos por el titular del gobierno de la República acerca de la investigación, conforme a derecho, pero que no se veían llegar, por la sencilla y cruel verdad de que jamás se había iniciado averiguación ninguna. Vicente Fox, el presidente lúdico, no se había dignado hacer presencia física tras el vil atentado dejando. en esa forma, abierto el escenario a todas las conjeturas posibles, a todas las lucubraciones habidas y por haber.
 A partir de aquel doloroso percance, Chihuahua se volvió un vasto laboratorio de impunidad y se puso alas a los cárteles de la droga para que hicieran suya, a su antojo, la demarcación a fin de transitar y operar “ad libitum”, imponerse como árbitros de la legalidad y actuar como amos y señores para establecer justicia y dictaminar sobre los transgresores de la ley.
Patricio Martínez sobrevivió para fortuna de él, de su familia, de la cuestionada paz social y como referente calificado que ejemplificaba, con sus actos públicos, cómo administrar una entidad en donde campearía, al final de su mandato, el empleo, la seguridad, a pesar de la herencia feminicida dejada por su antecesor panista Francisco Barrio Terrazas y de los descalabros administrativos y políticos en la hoy convulsa Ciudad Juárez.
Hizo de la capital, se recuerda todavía, la ciudad más limpia de la frontera norte, atrajo inversión extranjera, sembró concordia y entendimiento con los mandatarios fronterizos allende la línea divisoria. Tendió caminos vecinales y construyó, sin excesivas “curvas peligrosas” la hoy supertransitada carretera que lleva de Chihuahua a Sonora en doce horas,  colocando las bases para la expansión económica de la que hoy habla, con voz firme, el gobernador Duarte Jáquez.
 Por cierto, ahora que se pone en marcha el desarrollo minero y turístico de la Tarahumara, y se notifican los primeros avances camineros en tramos olvidados y difíciles, como el que va de Moris a Ocampo, el nombre de Patricio Martínez, sin duda, será evocado, al menos musitándolo en voz baja, pero con información fiable. 
En cierto modo, César Duarte, quien lleva cien días de gobierno en el Estado, no tendría con toda seguridad las riendas del Ejecutivo a su cargo, a no ser por los dividendos favorables entregados por quien hace una década estuvo a punto de perder la vida en ejercicio de su responsabilidad.
Frente al mar de conjeturas, decires y señalamientos infames, Chihuahua, su población y calificados ex funcionarios, hoy en retiro o relegados, traerán en estos días a la memoria un sexenio en donde el trabajo organizado, la seguridad, las finanzas y la educación fueron tierra buena para el renacimiento, hoy, de la atribulada entidad.   

martes, 11 de enero de 2011

SILVA MEZA: RETOS Y DESAFÍOS DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN


                                                                Por Federico Osorio Altúzar

Asumió el ministro Juan N. Silva Meza la Presidencia del máximo tribunal del país y, con ello, la rectoría del Poder Judicial de la Federación, de cuyas funciones depende lo concerniente a seguridad jurídica y paz social. La reforma de Zedillo, en 1994, se encaminó, “avant la lettre”, a fortalecer a la SCJN en su carácter de tribunal constitucional, después de haber logrado descentralizar atribuciones relativas a control de la legalidad y promover condiciones de posibilidad para impartir justicia jurídica de manera pronta y expedita.
El relevo en la Suprema Corte ha suscitado, esta vez, un sinnúmero de expectativas en el ámbito judicial propiamente dicho, pero también dentro del sector académico y de la opinión pública. Nunca, como en los más recientes años, el órgano colegiado había estado en la mira de los ciudadanos, lo cual no deja de ser un síntoma positivo que habla en voz alta sobre los anhelos de participación política y sobre el derecho de estar informado, oportuna y suficientemente, del ejercicio de las instituciones públicas. Temas como los del vado de Aguas Blancas, la matanza de Acteal, las guarderías del IMSS y el controvertido asunto de la igualdad de género, han puesto los reflectores en la declaración de competencia y de las resoluciones del supremo tribunal.
“Ad hominem”, para empezar, se plantean cuestiones que tienen que ver con la formación ideológica o política, del nuevo coordinador de la SCJN, como también en torno a su capacidad profesional y técnica, jurídicamente hablando, de quien podría esperarse resultados en uno u otro sentido. De lo primero, es conocida, de sobra, la esmerada y consistente preparación del ministro Silva Meza en el campo de la Jurisprudencia, con referencia particular a la esfera de la normatividad penal.  Avala su desempeño académico e intelectual como catedrático de la ENP, en la Facultad de Derecho de la UNAM y en el INACIPE.
Acerca de su posición ideológica, quienes lo conocen de cerca saben de su disposición a plantear y resolver los problemas de su incumbencia, con un enfoque que beneficie los intereses de la mayoría por encima de privilegios de minoría. Nos atreveríamos a comentar, por cuenta nuestra, que en el caso de apremiar al ministro presidente sobre el particular, tal vez él diría, en sus términos, que el “corazón late a la izquierda”, recordando aquí la frase lapidaria de Óscar Lafontaine, ministro alemán de Finanzas en el gabinete de Gerhard Schröder, al final de su libro biográfico publicado hace una década.
En rigor, el titular de un órgano  de Estado no ostentaría sus preferencias políticas en el ejercicio de su responsabilidad, a riesgo de caer en contradicciones. De ahí la inocuidad de la interpelación. Cuando un periodista preguntó al presidente López Mateos acerca de si su gobierno era de izquierda, él contestó con ironía: “Sí, pero dentro de la Constitución”. No sabemos si el interrogador insistió en saber si a juicio del Mandatario la Constitución era de izquierda, liberal o a imagen y semejanza de la reacción. Pero, ciertamente, la SCJN es un órgano colegiado cuya neutralidad la identifica.  Es, fundamentalmente, garante de garantías.
Los desafíos de la Corte son por hoy: administrar justicia jurídica en tiempo y forma; resolver asuntos que tienen que ver con la seguridad jurídica; dar certeza a los dictámenes de jueces y magistrados; validar el primado de la interpretación como fuente creadora, asimismo, de derecho; blindar la integridad y la honestidad, ante todo, de los integrantes del Poder Judicial de la Federación. En suma, ejercer la defensa de la Carta Magna ante el más temerario de los retos, desafíos y violaciones, provenientes de algún poder que se arrogue funciones de celoso guardián o de todopoderoso custodio.